La 'Kitchen': una cocina con varios fogones

En un país en que el conocimiento del inglés no está muy generalizado, en estos momentos todo el mundo sabe que la palabra Kitchen significa cocina. La tendencia policial a poner nombres clave a sus investigaciones, en este caso ha acertado plenamente. De todo lo investigado sobre la financiación irregular del Partido Popular se deduce que la cocina tenía numerosos fogones

Pero vayamos a los orígenes de esta trama que se remonta a los tiempos en que existía el partido político Alianza Popular (1976). Por aquellas fechas compartía la docencia universitaria con jóvenes dirigentes del partido, en el Colegio Universitario CEU San Pablo. Me contaron que todos los lunes, a primera hora, celebraban reuniones a las que denominaban maitines. Por su asistencia percibían una dieta en pesetas que me pareció una módica cantidad. En 1989 se convierte en el Partido Popular y llegan  a tocar poder autonómico. En la comunidad autónoma de Castilla y León, José María Aznar consigue la presidencia y se detecta el cobro de comisiones por concesión de obra pública en la Diputación de Zamora.

Muchos recordarán la denuncia de Pasqual Maragall acusando a Convergencia y Unió del cobro del “tres per cent”. Después se constató que era mucho más elevado. Recuerdo una divertida conversación con un constructor gallego que me comentó: “Ya me gustaría a mí que solo me hubieran cobrado el 3%”.

Los dirigentes del PP siguieron con la costumbre de los maitines, aumentando la retribución según se fueron incrementado los ingresos. Eso explica la inmortal anotación "M. Rajoy: 48.000 €". Según el testimonio de Bárcenas, los entregaba personalmente en su despacho con la consiguiente constancia documental que Rajoy destruyó en una trituradora de papel.

La conversación entre Ignacio González y Eduardo Zaplana es reveladora. La solución era traer al juez García Castellón y mandar a Ruz a “escardar cebollinos”

Ya en el Gobierno, la obra pública alcanza proyectos multimillonarios en todo el territorio nacional. La recaudación por comisiones aumenta y los fondos se utilizan para retribuciones complementarias de los dirigentes, financiación del partido y de las campañas electorales y la reforma de la sede de Génova 13. El fugaz presidente Pablo Casado, en una decisión que le honra, consideró que era una losa para el partido y había que abandonarla. Casi lo tiran por la ventana. 

Los fogones donde se cocinaban los ingresos atípicos y delictivos eran abundantes y variados. Por citar algunos: Estepona, Castilla y León, Pozuelo de Alarcón. Ayuntamiento y Comunidad de Madrid, Valencia y algunos más. Las cantidades eran tan ingentes que resultaba imposible y arriesgado enmascararlas en alguna de las partidas previstas en la ley reguladora de la financiación de los partidos políticos, por lo que la solución lógica pasaba por llevar una doble contabilidad. En una expresión genial, Luis Bárcenas la definió como “contabilidad extracontable”.  

Descubierta la trama, se inicia una investigación por el juez Baltasar Garzón, que resultó condenado y expulsado de la carrera, sustituyéndolo eventualmente el juez Pablo Ruz, que realizó una impecable, serena y metódica investigación. En su momento la vacante oficial fue cubierta por Manuel García-Castellón, que siguió con sus funciones de magistrado de enlace, primero en París y después en Roma. 

La investigación sobre la doble contabilidad avanzaba peligrosamente y había que desactivarla. La conversación entre Ignacio González y Eduardo Zaplana es reveladora. La solución era traer al juez García-Castellón y mandar a Ruz a “escardar cebollinos”. Era evidente y conocida la buena relación personal entre García-Castellón y José María Aznar, trabada durante el tiempo en que este desempeñó la presidencia de la Comunidad de Castilla y León. 

Se supone que con la aquiescencia del presidente del Gobierno, confiados en su impunidad, ponen en marcha una operación desesperada de la que se encarga el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el secretario de Estado, Francisco Martínez. Utilizando a la cúpula policial tratan, por todos los medios, de amedrentar a Bárcenas, conseguir los papeles de la contabilidad y destruirlos. Cuando se descubre la confabulación, García-Castellón excluye de su participación al presidente del Gobierno M. Rajoy y la centra en el ministro y el secretario de Estado.   

Es incomprensible que el tesorero pueda tomar esta decisión si no recibe instrucciones de la cúpula del partido. Es verosímil que existieran datos sobre estas prácticas en los discos duros que fueron destrozados a martillazos. Resumiendo, el sumario se encasquilló en la Audiencia Nacional y se ha señalado el juicio, trece años después, haciéndolo coincidir con el señalamiento, en el Tribunal Supremo, de la causa contra Aldama, Ábalos y Koldo por fraude en la compra de mascarillas.

En mi dilatada vida profesional como miembro del Ministerio fiscal he asistido a miles de juicios y nunca he presenciado un espectáculo tan bochornoso [como el juicio de la ‘Kitchen’]

Siempre he sostenido que un juicio es lo más parecido a una representación teatral. Lo que estamos viendo y escuchando lo corrobora. Una presidenta del tribunal que se arroga el papel de protagonista, lanzándose a la arena del debate para ayudar a los testigos a protegerse de las preguntas de la acusación. En mi dilatada vida profesional como miembro del Ministerio Fiscal he asistido a miles de juicios y nunca he presenciado un espectáculo tan bochornoso. Afortunadamente el principio de publicidad y audiencia pública se ha visto multiplicado por el impacto de la retransmisión televisiva.

A continuación, entran en escena los verdaderos protagonistas. Por orden de aparición: Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas. Hay que reconocer que tenían aprendido el guion. Con mayor o menor énfasis repiten como en una letanía: "No sé", "no recuerdo", "no me consta", ante la impasibilidad del Ministerio Fiscal. Al margen de lo que dice la ciencia médica podríamos mantener que nos encontramos ante un caso flagrante de deterioro cognitivo. Según los expertos, la incoherencia, el disparate y lo ilógico son los rasgos característicos del teatro del absurdo. 

Sin darse cuenta han abierto el camino para la incoación de unas diligencias de investigación por un delito de falso testimonio contemplado en el artículo 460 del Código Penal. En él se castiga con una pena de multa y posible suspensión de empleo o cargo público, profesión u oficio, al testigo que, sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos. Los jueces dirán si sus actuaciones encajan o no en esta modalidad delictiva.

Como en las obras teatrales, entramos en la fase del desenlace. Tienen que comparecer los testigos de cargo y de descargo y finalmente los verdaderos protagonistas, los acusados, entre los que destacan el ministro del Interior y el secretario de Estado. Esperemos a ver lo que nos depara el libreto. 

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José Antonio Martín Pallín ha sido Fiscal y Magistrado del Tribunal Supremo. Sus últimos libros son 'El Gobierno de las Togas', 'La Guerra de los jueces' y en febrero ha salido 'Visto para sentencia' , de Siglo XXI.

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