La universidad dual: menos rito y más oficio

En España tenemos una extraña afición por confundir el mapa con el territorio. Llevamos décadas diagnosticando el abismo que separa la academia del mercado laboral, ese valle de la muerte donde se pierden miles de vocaciones y puntos de PIB, pero a la hora de construir puentes, a menudo nos quedamos en la estética del gesto. Firmamos convenios marco que quedan muy bien en la foto y muy mal en la ejecución diaria. La realidad, esa que se mide en nóminas y en productividad, es tozuda: tenemos un desajuste crónico entre lo que las aulas producen y lo que el tejido productivo necesita. No es culpa exclusiva de la universidad, ni tampoco de la empresa. Es un fallo de diseño en la interfaz de conexión.

El debate sobre la Universidad Dual llega tarde, pero llega. Y no puede tratarse como una moda pasajera ni como un anglicismo más en el PowerPoint de un consultor. Se trata de fontanería institucional pura y dura. De eso trata precisamente el documento que hemos estado cocinando a fuego lento y que presentaremos en breve: el Policy Paper «El futuro del talento: Universidad dual como puente entre la formación y la empleabilidad». Un texto que huye de la poesía pedagógica para centrarse en la mecánica de fluidos del talento.

El fin del simulacro

El problema de base es que hemos diseñado un sistema universitario que opera a menudo como un silo estanco. El estudiante pasa cuatro años en un entorno controlado, una simulación teórica de la realidad, y luego es arrojado al mercado esperando que sepa nadar. La Formación Dual, tal y como la analizamos en el informe, no es simplemente «hacer prácticas». Eso es turismo laboral. La verdadera mención dual implica una corresponsabilidad curricular. Significa que la empresa no es un mero receptor de becarios, sino un agente formativo que participa en el diseño de lo que se aprende.

Esto, que sobre el papel suena impecable, en la práctica española choca con dos muros de hormigón: la rigidez académica y la estructura de nuestro tejido empresarial. Como señalamos en el documento, no podemos copiar sin más el modelo alemán porque no tenemos a Volkswagen en cada esquina. España es un país de Pymes. Pedirle a una empresa de diez empleados que diseñe un plan formativo académico y asigne tutores cualificados es pedirle que haga malabarismos con motosierras. Por eso, el informe pone el foco en la necesidad de figuras intermedias, de organismos y clústeres que faciliten esa traducción entre el lenguaje del catedrático y el del jefe de taller.

No estamos hablando de mercantilizar la universidad, una crítica habitual de los sectores más inmovilistas, sino de dotarla de utilidad social

Políticas (Policies) frente a Política (Politics)

La nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) abre la puerta, pero la ley es solo el marco del cuadro; la pintura la tenemos que poner nosotros. El riesgo sistémico que detectamos es que la Universidad Dual se convierta en una vía de doble velocidad que incremente la desigualdad, o peor aún, en una fuente de mano de obra barata subvencionada bajo la etiqueta de «formación». Para evitar estos efectos perversos, el Policy Paper propone mecanismos de control de calidad y, sobre todo, una financiación que no dependa de la voluntariedad heroica de los actores implicados.

No estamos hablando de mercantilizar la universidad, una crítica habitual de los sectores más inmovilistas, sino de dotarla de utilidad social. La universidad pública debe ser el ascensor social, y un ascensor que no te deja en la planta donde hay empleo es un ascensor estropeado. La integración de la formación en el centro de trabajo permite al estudiante adquirir ese «conocimiento tácito» que no está en los libros: la cultura corporativa, la resolución de problemas en tiempo real, la presión del cliente. Eso no se estudia, se vive.

La cita: bajando al barro

En la Fundación Alternativas somos alérgicos a los diagnósticos de salón que no van acompañados de una hoja de ruta. Este documento no es un lamento, es un manual de instrucciones para intentar que las piezas encajen. Hemos analizado los casos de éxito en el País Vasco, las experiencias pioneras en algunas politécnicas y los frenos burocráticos que desincentivan a las empresas.

Para desgranar todo esto, no desde la teoría sino desde la práctica operativa, presentaremos oficialmente el Policy Paper el próximo lunes 27 de enero a las 11:00 horas. El lugar elegido es la Fundación Bertelsmann (Calle O'Donnell 10, Madrid), un espacio que conoce bien la importancia de estos puentes.

Allí no hablaremos de filosofía abstracta. Hablaremos de cómo se paga esto, cómo se evalúa y cómo conseguimos que un título universitario vuelva a ser una garantía de futuro y no solo un certificado de asistencia. Les esperamos para acarrear leña juntos.

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Isaac Pozo Ortego es Director de Proyectos de la Fundación Alternativas.

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