El PP recupera con Aznar el manual del 23J y anticipa el apocalipsis si Sánchez vuelve a ganar las elecciones
El Partido Popular tiene debilidad por anunciar el fin de los tiempos, especialmente si esa ecuación incluye al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En ese caso, cualquier predicción apocalíptica se queda corta: desde que el socialista va a llevar a España a una "dictadura" por "la puerta de atrás" hasta que quiere instaurar "un cambio de régimen" sin oposición. Ese fue el planteamiento que hizo el partido de Alberto Núñez Feijóo en la campaña de las elecciones del 23J y que ahora vuelve a retomar el expresidente José María Aznar, erigido como el faro moral del partido. En un acto junto al exministro Jaime Mayor Oreja, aseguró que las próximas elecciones tendrán "un carácter semiconstituyente" y que el país se juega su supervivencia histórica, la Corona y hasta una supuesta desintegración territorial si Sánchez se mantiene en el poder.
"Nos vamos a jugar la continuidad histórica de España. La continuidad de la Corona como tal, y por lo tanto, una posible desagregación del país en un conjunto de entidades o republiquillas", proclamó el expresidente. Y remató su advertencia con una apelación directa a la movilización: "Dicho esto, y jugándonos eso, el que se quiera inhibir que se inhiba, pero que sepa las consecuencias", añadió. Es decir, "el que pueda hacer que haga", como pidió en noviembre de 2023, tras la investidura de Sánchez.
Una predicción que ya hizo antes de que el presidente del Gobierno español reeditara el cargo tras los últimos comicios. En diciembre de 2022, Aznar aseguró que "España vive en un momento político especialmente difícil, delicado y peligroso". "El más peligroso que ha vivido desde el comienzo de la Transición democrática", llegó a afirmar. "Si en unas próximas elecciones este Gobierno, esta concentración de partidos, formada por el Partido Socialista, por Esquerra Republicana de Cataluña, por Bildu y por Podemos, si esa coalición fuese victoriosa o gobernase España en los próximos cuatro años, no tengo la menor duda que la lógica de la política que se está aplicando ahora llevaría a España a la apertura de un proceso constituyente", pronosticaba.
En ese mismo foro, un Feijóo que llevaba pocos meses en el cargo de líder del PP incidió en esa misma idea. "Estamos en el peor momento institucional que hemos vivido desde la Constitución del 78″, alertó, obviando episodios como el intento de golpe de Estado del 23-F. Después, acusó al presidente del Gobierno de estar poniendo "en riesgo las bases constitucionales". En ese momento, lo que marcaba la actualidad era la reforma del delito de sedición, la ley del solo sí es sí y el nombramiento del exministro Juan Carlos Campo como magistrado del Tribunal Constitucional. Casi cuatro años después, los mensajes del PP siguen siendo los mismos.
Los mensajes apocalípticos que el PP lanzó en la campaña del 23J
Los conservadores incidieron especialmente en ese mensaje en la campaña del 23-J. En Génova anticipaban una victoria cómoda de su partido y de Vox tras el mal resultado del espacio de la izquierda en las autonómicas y municipales de mayo, pero eso no impidió que buena parte de sus discursos pronosticaran el apocalipsis democrático en caso de que Sánchez siguiera gobernando. Los conservadores convirtieron, por tanto, esos comicios en un plebiscito sobre la continuidad de España, el orden constitucional, la integridad territorial o la propia democracia. Es decir, el mismo mensaje que está trasladando Aznar ahora.
Apenas un mes antes de esas elecciones, el expresidente sostuvo que si se reeditaba la mayoría parlamentaria que sostenía a Sánchez, España sufriría "una mutación constitucional". También señaló que "los separatistas catalanes y los antiguos terroristas de EH Bildu" exigirían como precio para mantener al Gobierno "la autodeterminación". El presidente de FAES dibujó un horizonte de quiebra institucional y cesiones irreversibles al independentismo con la independencia de ambos territorios en el centro, pero lo cierto es que ni los catalanes ni los vascos trasladaron esa exigencia para investir a Sánchez, ni tampoco lo hizo Junts per Cataluña.
Aznar no fue el único. Feijóo alertó solo tres días antes de la cita electoral de que ERC exigiría "un referéndum a un Sánchez aún más débil tras el 23J" y contrapuso "sanchismo, chantajes y bloqueo" a "cambio". "Si después de ser el más votado en 2019, Sánchez le dio a ERC todo lo que pidió, ¿qué podemos esperar de un Sánchez derrotado?", se preguntó. Un apocalipsis que también pronosticó en el terreno económico, al asegurar que España vivía un "momento de estancamiento económico" y que la "historia clínica" del país "no es buena": "La economía española está estancada. Los más pesimistas creen que estamos en un momento de declive económico", dijo.
El entonces vicesecretario de Organización y ahora número dos de Feijóo, Miguel Tellado, también anticipó el fin de "la integridad territorial" de España. Fue el 24 de junio de 2023, un mes antes de las elecciones: "El 23J está en juego la integridad territorial de España si Sánchez sigue gobernando", señaló. Añadió que esa integridad territorial no podía "ser moneda de cambio" y redujo la alternativa a una dicotomía entre un Gobierno de Feijóo o uno de "Sánchez, Bildu, ERC y Podemos". Acabó pasando lo segundo.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, fue todavía más lejos. Así, alertó de que Sánchez iba camino de convertir España en una dictadura, presentó al Ejecutivo como "el Gobierno más autoritario de la democracia" y acusó al socialista de poner en riesgo el Estado de derecho. Meses antes, en enero de 2023, ya había denunciado una supuesta "clara intención de cambiar el orden constitucional por la puerta de atrás", de generar dependencia de las arcas públicas y de hacer imposible la alternancia en el poder. En otra comparecencia incluso evocó una "deriva totalitaria de la Segunda República" que, según dijo, desembocó en la Guerra Civil.
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El 2 de noviembre de 2023, dos semanas antes de que el Congreso invistiese por mayoría absoluta a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, Aznar lanzó la advertencia que vuelve a replicar esta semana. Hacía apenas tres meses que los ciudadanos habían votado, negando a las derechas la mayoría que necesitaban para aplicar su agenda conservadora y neoliberal y abriendo las puertas a una coalición progresista apoyada por las fuerzas soberanistas que prolongase en una nueva legislatura. En un primer momento, el cuartel general del PP pensó que Sánchez no aguantaría por la fragilidad parlamentaria, pero casi tres años después fuentes de la dirección asumen que el socialista convocará elecciones en 2027, "salvo sorpresa", y pronostican que "no caerá tanto" respecto al 23J.
En aquella alocución de José María Aznar, pronunciada con toda la solemnidad del momento, en presencia de Feijóo, también habló de "no inhibirse. “En lo que haya que hacer, se podrán hacer muchas cosas, menos una: inhibirse. En esta situación, la inhibición no tiene hueco. Se me podrá decir: ¿Y qué se puede hacer? Pues el que pueda hablar que hable. El que pueda hacer que haga. El que pueda aportar que aporte. El que se pueda mover que se mueva. Cada uno en su responsabilidad", apuntó.
Dos años y medio después, eso se ha traducido en un despliegue de la capacidad de influencia de no pocos actores en distintos frentes, unidos en ese anunciado objetivo común: derribar al Gobierno sin utilizar las herramientas previstas en la Constitución, en particular la moción de censura. En el PP anticiparon las elecciones en varias comunidades autónomas con ese objetivo en mente, pero aunque los comicios en Extremadura y Aragón evidenciaron la debilidad de los socialistas, también expusieron el auge de la extrema derecha. Y ahora es, de nuevo, Aznar el que lanza otra advertencia: el PP necesita a un Vox débil a su lado porque, de lo contrario, "los españoles no nos podremos enfrentar a los problemas que queremos abordar" y solo así la derecha "tendría una oportunidad".