15M | ELECCIONES CASTILLA Y LEÓN

El PP busca taponar a Vox vendiendo gestión y el PSOE juega la baza de la única alternativa en Castilla y León

Feijóo, durante un acto electoral del PP en Villarcayo (Burgos).

Horas decisivas. En los cuarteles generales de los partidos saben que los ciudadanos cada vez eligen más tarde su papeleta. Y este cierre de campaña de Castilla y León es vital para todas las formaciones. Hay escaños bailando, que pueden determinar todavía la fotografía definitiva que saldrá este domingo una vez se cierren las urnas.

Las elecciones en Castilla y León tienen varias dimensiones y sus efectos no se quedarán solo dentro de las nueve provincias, sino que afectarán también al panorama nacional que vive ya de manera trepidante inmerso en la montaña rusa del ciclo electoral tras las primeras paradas en Extremadura y Aragón. Con la vista puesta también en los comicios que Andalucía celebrará previsiblemente en el mes de junio.

El Partido Popular vive este domingo otra prueba de fuego y medirá su dependencia de los de Santiago Abascal. Los populares son conscientes de que está lejos la mayoría absoluta (con el recuerdo de la experiencia fallida de hace cuatro años) y tratan durante estas horas de frenar principalmente el ascenso de Vox.

El PP se presenta como el voto útil de la derecha

Alfonso Fernández Mañueco, muy desgastado por su gestión de los incendios forestales del pasado verano, se está viendo respaldado por Alberto Núñez Feijóo, cuya presencia en Castilla y León se ha multiplicado en los últimos días. Y los populares tratan de instalar el mensaje, en una comunidad envejecida y muy conservadora, de que ellos representan la experiencia y la gestión frente a una ultraderecha que abandonó el Gobierno autonómico con la excusa a nivel nacional de la distribución de plazas para menores migrantes no acompañados.

“Ahora está de moda en la política española no gobernar. Hay gente que se presenta en España para no gobernar e impedir que gobierne el que gana. ¡Y dicen que son patriotas!”, ha sido el principal mensaje del líder de los populares en el tramo final de la campaña contra Santiago Abascal. 

El propio Mañueco quiere vender en esta recta final la idea de que quiere gobernar en solitario con acuerdos puntuales con Vox desde el ámbito parlamentario. Los populares tratan de enarbolar la bandera del voto útil ante un Abascal omnipresente en Castilla y León durante estos quince días. Una de las preocupaciones que tienen en Génova 13 es el daño electoral que puede tener en esta autonomía tan agrícola el pacto alcanzado en Bruselas para el acuerdo comercial con Mercosur, que está aprovechando la ultraderecha.

La otra vertiente que trata de sacar a pasear el PP es el antisanchismo, el recurso más utilizado por Mañueco durante estas dos semanas y que se ha visto potenciado también con figuras nacionales como Miguel Tellado (secretario general de los populares) e Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid). 

El último esfuerzo del PSOE para ser primera opción

El propio Pedro Sánchez va a estar presente este viernes en el cierre de campaña en Castilla y León en un acto en Valladolid. Los socialistas le dan una gran importancia a esta cita, por lo que pondrán toda la carne en el asador llevando también al mitin, junto a Carlos Martínez, al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y al ministro de Transportes, Óscar Puente.

Los socialistas esperan sacudirse las duras derrotas en las elecciones de Extremadura y Aragón. El PSOE aspira incluso a ser primera fuerza la noche del domingo o a quedar muy cerca del Partido Popular, lo que permitirá a la calle Ferraz respirar algo más aliviada. En los últimos días ha impactado de lleno en la campaña el “No a la guerra”, aunque nadie se atreve a vaticinar qué beneficios para la izquierda puede suponer en las urnas.

El PSOE se presenta esta vez con Carlos Martínez, el exalcalde de Soria. A él no le gusta apelar al voto útil para robarle votos a los partidos a su izquierda, pero los socialistas sí se presentan durante estas horas como la única opción posible para ser la alternativa tras cuatro décadas de gobiernos encabezados por el Partido Popular. Todo ello en un panorama electoral donde el espacio de la izquierda transformadora va de nuevo por separado con listas de IU-Movimiento Sumar y de Podemos, además de la competencia con fuerzas como UPL (que aspira a ser primera fuerza en la provincia de León), Por Ávila y Soria Ya.

De hecho, IU-Sumar y Podemos tratan de esquivar el fantasma del voto útil hacia el PSOE para poder tratar de arañar algún escaño (actualmente tienen sólo a Pablo Fernández como diputado). La obsesión de todos los partidos en estos momentos es lograr los últimos puestos en juego en cada provincia, un baile constante hasta el último día. 

En las últimas elecciones de 2022, el PP logró el último escaño en disputa en seis de las nueve circunscripciones provinciales (Ávila, León, Palencia, Salamanca, Segovia y Valladolid), mientras que el PSOE lo consiguió en dos (Burgos y Zamora) y Soria Ya se llevó el último en su provincia. Aunque la dirección socialista no quiere apelar a ese voto útil, en las redes sociales militantes socialistas están apelando a ese sufragio para poder arañar el último escaño en provincias como Salamanca, León, Palencia o Soria.

Estos movimientos de última hora también preocupan mucho en la calle Génova y el líder de los populares ha dado la orden directa de que todos sus alcaldes se movilicen entre los votantes para arrastrar hasta la última papeleta posible. Todos con la vista puesta en ese más de 15% de población de Castilla y León, según el barómetro preelectoral del CIS, que declaró que no sabía o no decía que iba a votar al principio de la campaña. El domingo hablarán las urnas. 

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