8F del 2009: la otra foto 'ultra' que evitó Feijóo (pero Rueda, no)

Feijóo y Rueda en un acto del PP durante su etapa en la oposición y manifestación de Galicia Bilingüe el 8F de 2009.

El 8 de febrero de 2009 era el último domingo antes del inicio de la campaña para las elecciones al Parlamento de Galicia que el presidente Emilio Pérez Touriño había convocado para el 1 de marzo. Esta fue la jornada elegida por una plataforma denominada Galicia Bilingüe para manifestarse contra el Gobierno de coalición entre el PSOE gallego y el BNG, movilización ante la que el PP adoptó una estrategia que recuerda a la adoptada ahora, en este 2022, por Alberto Núñez Feijóo como nuevo presidente nacional ante el primer bipartito de su formación con Vox.

Aquel colectivo, heredero de otros nombres que no habían pasado el filtro de la mercadotecnia (caso de Tan gallego como el gallego), caricaturizaba a la Xunta como promotora de una especie de dictadura lingüística en Galicia. Lo hacía cargando contra medidas como el decreto que, desde 2007, fijaba un mínimo del 50% de las materias escolares en gallego, tal y como fijaba el Plan General de Normalización de la Lengua Gallega (PXNL por sus siglas en gallego), aprobado por unanimidad en el Parlamento en 2004, con Manuel Fraga en el poder.

La manifestación fue convocada bajo el lema Sí bilingüe y aseguraba reclamar la "libertad" que, denunciaban, el Gobierno de la Xunta ponía en peligro con sus medidas a favor del uso del gallego. A ella se sumaron formaciones políticas de la época, que fueron muy promocionadas por algunos medios de comunicación en su momento, como era el caso de UPyD y Ciudadanos, con comitivas encabezadas por Rosa Díez y Albert Rivera. También la agitaron personas y formaciones que acabarían años después en las filas de la extrema derecha de Vox y sus afines, y que entonces ya frecuentaban tertulias y publicaciones de corte claramente ultra.

Además de estas organizaciones y partidos minoritarios, la clave política de la protesta estaba en que fuera secundada por el PP —aunque no se adhirió formalmente—, que presentaba a Feijóo por primera vez como candidato a la Presidencia de la Xunta. El mismo PP que había firmado la PXNL en 2004 y el mismo que en 2007 había roto el pacto sobre el nuevo decreto sobre el uso del gallego en la educación meses después de sumarse a él. Fue en ese momento cuando Galicia Bilingüe comenzó a prometer "dar mucha guerra".

Los conservadores tuvieron una nutrida presencia en la protesta pero, como este 19 de abril en la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de Castilla y León en el que es el primer Ejecutivo de coalición con la extrema derecha, Feijóo no encabezó la comitiva. En ambos episodios aludieron a razones de agenda del propio PP. Entonces explicaron que tenía que viajar a Buenos Aires para participar en varios mítines de precampaña —en aquel momento, la participación del conocido como voto migrante era mucho más elevada y estaba prácticamente asegurado que pudiese mover algún escaño—. Ahora, justo en el inicio del bipartito con Vox, se han programado las primeras reuniones de su ronda de contactos con la patronal y los sindicatos como nuevo líder del PP.

Entonces, como ahora, Feijóo esquivó la foto ultra tras meses alimentando la teoría de la imposición lingüística y lanzando promesas como que serían los padres y madres del alumnado quienes decidirían el idioma en las aulas marcando una "casilla en el sobre de la matrícula". Quien no la evitó fue el que, con toda probabilidad, será ahora su sustituto tanto al frente del Gobierno como del PP gallego, Alfonso Rueda, en ese momento secretario general de los conservadores y jefe de campaña de Feijóo. Junto a él se manifestaron cargos de primera línea como Ana Pastor y Carlos Negreira, que fue alcalde de A Coruña entre 2011 y 2015. También Corina Porro, regidora de Vigo entre 2003 y 2007, o Ignacio López-Chaves, entre otros.

La manifestación la secundaron entre 3.000 y 5.000 personas, según la Delegación del Gobierno en Galicia, y estuvo rodeada de incidentes derivados de contraconvocatorias. Algunas de las personas que apostaron por el boicot tiraron piedras o botellas. Pero otras muchas, en cambio, optaron por ridiculizar a los organizaciones con parodias a modo de espejo. La organización de la marcha y algunos miembros del PP relacionaron las posiciones contrarias a la protesta con el terrorismo.

Aquí puedes leer el texto original en gallego.

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