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El futuro de Cataluña

ANC y Òmnium Cultural, los motores que alimentan el independentismo

El presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez y el presidente de Omnium Cultural, Jordi Cuixart.

La articulación del proceso soberanista en Cataluña tiene entre sus protagonistas el nombre de dos entidades clave. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural han aterrizado en primera línea de actualidad como pilar en la celebración del referéndum y como resorte hacia una posible declaración de independencia. El pasado viernes los presidentes de ambas organizaciones, Jordi Sànchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium), declararon ante la Audiencia Nacional como investigados por un presunto delito de sedición tras las movilizaciones orquestadas los pasados 20 y 21 de septiembre, durante los registros y detenciones contra la preparación del 1-O. "No reconocemos el delito que se nos imputa ni la competencia del tribunal", señalaron los investigados. Ambos han asegurado públicamente que, a su entender, la declaración unilateral de independencia será proclamada este mismo martes, y han llamado a una movilización ciudadana en las inmediaciones del Parlament, antes de la celebración del Pleno.

¿Qué rostros conforman la espina dorsal de las entidades? ¿Cuál ha sido su recorrido? ¿Cómo se financian? infoLibre repasa el pasado y presente de ambas.

Orígenes: defensa de la cultura y la soberanía nacional

Òmnium Cultural nace en verano de 1961, de la mano de cinco empresarios –Lluís Carulla, Joan B. Cendrós, Fèlix Millet (padre del fundador del Palau), Pau Riera y Joan Vallvé– que tienen como objetivo la promoción de la lengua y cultura catalanas. Se trata de una época convulsa para tal cometido. En 1963 la autoridades franquistas clausuran su sede y prohíben sus actividades.

A partir de entonces, Òmnium continúa su trabajo desde la clandestinidad, como “herramienta fundamental de resistencia nacional”, tal y como señala en su propia web. En 1967 consigue ser legalizada, y a partir de entonces se extiende por toda Cataluña a través de diversas delegaciones, centrando el grueso de su actividad en la organización de galas y premios de índole cultural. Desde el año 2000, Òmnium cuenta con una presencia protagonista cada 11 de septiembre, fecha de la Diada, a través de la Festa per la llibertat, un evento que busca celebrar el día nacional de Cataluña.

En el año 2004, la entidad organiza la campaña Free Catalonia con motivo del Fórum Universal de las Culturas, cuyo carácter internacional aprovecha para explicar la voluntad catalana de “poder decidir libremente su futuro”. Ya en 2010 centra sus esfuerzos en la manifestación Som una nació. Nosaltres decidim, producto de “más de dos años de trabajo constante”, y que congrega en las calles a más de un millón de personas, según la Guàrdia Urbana de Barcelona. La marcha fue articulada como respuesta contra la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional que venía a avalar el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña, secundado por los catalanes mediante referéndum.

Dos años después, Òmnium da a luz una hoja de ruta que tiene como principal objetivo la independencia. Se presenta en un acto en Santa Coloma y lleva como título Tots construïm un nou estat d’Europa. En 2013, y después de haber congregado a 90.000 asistentes a su Concert per la Llibertat, la entidad organiza la campaña Un país normal, que busca “normalizar el derecho a decidir”. 

El 2014 queda marcado en su calendario como fecha clave. Òmnium organiza junto a la ANC un gran mosaico humano por el derecho a decidir. Nace entonces Ara és l’hora, la campaña a favor de la consulta del 9-N. “Más de 2,3 millones de personas votan qué futuro quieren para Cataluña”, recalca la organización. Òmnium continúa desde entonces trabajando en colaboración con la ANC en la organización de movilizaciones y actos en favor del derecho a decidir.

La Assemblea Nacional Catalana nace en abril de 2011 a través de la iniciativa de colectivos sociales y personas “plenamente comprometidas con el presente y el futuro político, económico, social, lingüístico y cultural” de Cataluña. El motivo que les lleva a constituir la asociación –que es registrada como tal un año después–, responde a la constatación de que “el modelo autonómico español demuestra ser incapaz de responder” a las “expectativas de autogobierno”. Se articula con el objetivo, por tanto, de unir fuerzas de cara a un proceso de emancipación mediante el uso de “vías democráticas” y en colaboración con “los otros países con los cuales Cataluña comparte, desde hace ocho siglos, la misma nacionalidad, expresada especialmente en la comunidad de lengua, de cultura, de derecho, de tradiciones, y en una estructura social y económica parecidas”. En el acto de su constitución, que reunió a cerca de 7.000 personas, estuvieron presentes representantes políticos de ERC y CDC, como Oriol Junqueras y Josep Rull.

La ANC busca, desde entonces, promover la movilización de la mayoría de la población catalana para “recuperar la independencia política de Cataluña mediante la constitución de un Estado de derecho, democrático y social” que permita al pueblo catalán alcanzar la independencia “ejerciendo el derecho de autodeterminación”. Entre los objetivos planteados en 2011 se encuentra asimismo la configuración de una mayoría en el Parlament de Cataluña capaz de emplazar al Govern a la “convocatoria de un plebiscito de autodeterminación nacional bajo las garantías internacionales y, si el pueblo catalán se pronuncia favorablemente, o bien si el Estado español no permite el libre ejercicio de este derecho, que se proclame la independencia nacional y se constituya el Estado catalán soberano”.

En abril de 2012, Carme Forcadell entra en la presidencia, y comienza a gestar la campaña Marxa cap a la Independència, que culmina el 11 de septiembre de aquel año con una gran manifestación en Barcelona, a la que asiste un millón y medio de personas según la Guàrdia Urbana. Un año después, la ANC organiza la popular Vía Catalana, una cadena humana de 400 kilómetros de largo en defensa de la independencia. También jugará un rol importante durante la Diada de 2014, que concentra a un millón y medio de personas, según el Ayuntamiento de Barcelona.

El 27 de septiembre de 2015, tras los comicios autonómicos, la ANC celebra que el independentismo “ha ganado con un resultado contundente e incontestable alrededor del país”. Por ello, señalaba mediante un comunicado, tiene “el mandato democrático de construir la República catalana”. A su juicio, Junts pel Sí y la CUP “tienen toda la legitimidad de las urnas para llevar adelante el proceso y dar respuesta al mandato ciudadano”, punto de partida hacia la independencia.

La ANC ha participado activamente en la organización del referéndum del 1-O y en la campaña por el, de la mano de Òmnium Cultural. Su página web fue intervenida por la Guardia Civil el pasado 26 de septiembre. Ambas han convocado una concentración este martes a las 18:00 frente al Parlament con motivo del Pleno en el que Carles Puigdemont podría declarar la independencia.

Equipo: entre el activismo y la política

  Al frente de Òmnium se encuentra el empresario catalán Jordi Cuixart, socio de la entidad desde 1996. Cuixart es miembro fundador de la Fundació Privada d’Empresaris FEMCat, que agrupa a empresarios, directivos y profesionales. El empresario, original de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), es elegido presidente de Òmnium –hasta aquel momento era vicepresidente– en diciembre de 2015, después de que su candidatura fuese la única en presentarse. “Estamos viviendo los 18 meses más trepidantes de nuestras vidas”, anticipaba entonces.

Cuixart cuenta con dos vicepresidentes. La primera, Marina Llansana, periodista de profesión, ha sido diputada de ERC entre los años 2003 y 2010, y portavoz del partido entre 2004 y 2008. El segundo, Joan Vallvé –hijo de uno de los fundadores de la entidad–, estuvo también presente en el Parlament de Cataluña de la mano de CDC, y fue conseller d’Agricultura entre 1989 y 1992, bajo la presidencia de Jordi Pujol.

Por su parte, la ANC se encuentra capitaneada, en la actualidad, por Jordi Sànchez. El inicio de su trayectoria se remonta a la portavocía de Crida a la Solidaritat, movimiento catalanista en favor de la normalización del catalán, que operó en la comunidad entre los años 1981 y 1993. A partir de entonces participará también en el marco de otras organizaciones en defensa de la cultura y la lengua catalana, como la Fundació Jaume Bofill.

En mayo de 2015 asume la dirección de la ANC por una amplia mayoría, en sustitución de Carme Forcadell, que pasa a presidir la Cámara legislativa autonómica. Jordi Sànchez será una de las voces clave en las negociaciones para crear la candidatura conjunta Junts pel Sí de cara a las elecciones al Parlament celebradas en 2015.

La número dos de la ANC lleva el nombre de Natàlia Esteve. La vicepresidenta, abogada de profesión, se declara independentista de siempre pero su recorrido como tal se ha desarrollado al margen de las instituciones. “Siempre he querido que Cataluña se gobernase a sí misma”, declaraba en una entrevista. La vicepresidenta confiesa que su activismo comienza con su entrada en la ANC, en el año 2012.

Socios y cuentas

Tal y como indica en su página web, el último recuento de Òmnium cifra el número de socios en 73.137 en todo el mundo. En el caso de la ANC, los miembros de pleno derecho superaron los 40.000 en 2015, que sumados a los 39.946 colaboradores y simpatizantes hacían un total de 80.000 afines. En mayo de 2016, sin embargo, la cifra de socios experimentó un descenso hasta los 33.817.

Respecto a las cuentas de ambas entidades, Òmnium publicó, al cierre de 2016, un balance que dejaba a la entidad con un patrimonio superior a los cinco millones de euros (5.570.080), del cual 1.050.964 proviene de subvenciones, donaciones y aportaciones. El gasto en personal por parte de la asociación se situaba en los 1,4 millones de euros.

La ANC, por el contrario, no hace públicas sus cuentas. Según informó el diario Nació Digital a finales de 2016, al cierre de 2015 los ingresos se situaron en los 5,2 millones, con una procedencia mayoritaria de las cuotas de los socios y de las donaciones, aportaciones y merchandising. El Confidencial, por su parte, señaló en abril del presente año que el balance de 2016 dejó a la ANC unos ingresos de 3,3 millones y unos beneficios de 523.000 euros. De cara a 2017, menciona el diario, la ANC rebajó su previsión de ingresos a 1,9 millones. infoLibre ha solicitado información actualizada al respecto, sin obtener respuesta por parte de la asociación.

En abril de este año la la Agencia de Protección de Datos sancionó a las dos entidades con una multa de 90.000 euros, que se sumaba al embargo de 240.000 como parte de la multa de más de 400.000 euros impuesta a las entidades por vulnerar un artículo de la Ley Orgánica de Protección de Datos con la encuesta soberanista desarrollada poco antes de la consulta del 9-N. Como respuesta a las acciones del Estado contra el independentismo, las organizaciones han creado la llamada Caixa de Solidaritat, que según los últimos datos está “a punto de superar los dos millones de euros”.

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