Las cloacas del Estado
Bárcenas confirma que encargó a un preso destruir un audio de Rajoy sobre la 'caja B' del PP
El juicio de Kitchen, la supuesta operación parapolicial para evitar que se aportara a Gürtel documentación que pudiera resultar comprometedora para el PP, se retomó este lunes en la Audiencia Nacional con el testimonio del principal afectado: Luis Bárcenas. Durante su interrogatorio, que comenzó dirigiendo el fiscal Anticorrupción, César de Rivas, el extesorero de la formación conservadora ha confirmado que desde prisión dio orden a un recluso que parecía tener conocimientos informáticos de destruir una grabación, "muy cortita", del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy relacionada con la caja B del PP. El extesorero guardaba ese audio, junto con otro del exlíder del PP Javier Arenas, tanto en la nube como en un pendrive que desapareció del taller de restauración que tenía su esposa en el centro de Madrid.
"Alex, hay que destruir todos los audios de M.R. cuando yo te dé la orden. No debe de quedar nada. Es mi compromiso", rezaba un manuscrito que Instituciones Penitenciarias habría intervenido a un interno de Soto del Real, de nombre Isidro. Esa nota le ha sido mostrada a Bárcenas durante el juicio. Él ha reconocido que es su letra, si bien ligeramente modificada. Y ha explicado: "Le estaba diciendo qué hacer una vez que accediese a los audios relacionados con Mariano Rajoy. Le doy datos del email vinculado con la nube y las claves se las facilito en un papel independiente". Una misión que el interno, que decía ser "un genio de la informática", trataría de llevar a cabo cuando saliera de permiso. Y para cuya puesta en marcha pidió una determinada "cantidad de dinero".
Bárcenas ha señalado que esos fondos fueron entregados a través de su exchófer Sergio Ríos, que como informador jugó un papel central en la operación parapolicial. El extesorero dijo desconocer si el trabajo finalmente se había realizado. No obstante, completó: "Algo debió de hacer, porque cuando recuperé la libertad en la nube –donde almacenaba material relacionado con el procedimiento de Gürtel– no tenia nada". El interno declaró la pasada semana en el juicio. Durante su comparecencia como testigo, aseguró que el encargo nunca se llegó a culminar porque a las horas de salir del centro fue detenido porque constaba una requisitoria contra él que saltó a la Policía en cuanto el hombre se alojó en un hotel.
Esas grabaciones han sobrevolado durante horas todo el interrogatorio. Pero no se incidió en el contenido de las mismas hasta el turno del abogado de Podemos. Tras un ligero tira y afloja, la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, pidió al testigo que describiera los audios. En relación al de Rajoy, explicó que es uno captado con un teléfono en su despacho en Génova y que en él se le escucha, supuestamente, entregar al expresidente la última hoja de esa "contabilidad extracontable" y un sobre con el saldo sobrante. "Él se da la vuelta en el sillón e introduce el papel en un destructor y ahí acaba la conversación", ha detallado. Y en cuanto a la de Arenas, versa sobre el acta notarial que había protocolizado el extesorero sobre "los fondos extracontables del PP".
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Esas dos grabaciones se subieron a la nube y, además, se introdujeron en un pendrive junto con una tercera suya en la que explicaba determinadas cuestiones relacionadas con dicha contabilidad, una memoria que se guardó en el taller de su mujer, Rosalía Iglesias, y que no logró encontrar tras salir de prisión provisional. Ubicado en el centro de Madrid, dicho local, al que se trasladaron decenas de cajas con documentación procedente de su despacho en la sede del PP, estuvo en el listado de objetivos a vigilar por parte de los agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información, un departamento que ocupó un papel central en la supuesta operación parapolicial.
Nadie más que él, ha resaltado, habría escuchado dichos audios. Lo ha reconocido a preguntas de las defensas, que se han esforzado en poner en cuestión la existencia de los mismos. Uno a uno, los abogados han tratado de tumbar la solidez del relato poniendo de manifiesto las diferentes versiones dadas por el extesorero en relación con las grabaciones. Y también le han preguntado por qué en el manuscrito sobre el supuesto encargo al recluso se hablaba de "Alex", cuando el interno se llamaba "Isidro". "¿No tenía claro cómo se llamaba?", ha cuestionado con ironía el abogado. "A él le llamaban Alex", ha respondido.
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