Conferencia de Presidentes

Barones socialistas ponen el régimen fiscal de Cifuentes en el punto de mira

Barkos, Cifuentes, Montoro, Felipe VI y Díaz, este martes en la Conferencia de Presidentes.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, abandera este martes en el Senado una propuesta de armonización fiscal a la que se suman otros barones socialistas. Con el sistema de financiación autonómica pendiente de renovación desde 2014, este tema se ha convertido en uno de los ejes de la Conferencia de Presidentes que se celebra en el Senado. La demanda pone en el punto de mira el sistema de recaudación de la Comunidad de Madrid, gobernada por Cristina Cifuentes (Partido Popular).  "No tengo ninguna intención de subir los impuestos a los madrileños", salió a defender la presidenta madrileña.

Tres reducciones de impuestos desde 2007 han convertido a Madrid en la comunidad con menor presión sobre el contribuyente: aplica la tarifa autonómica del IRPF más baja, una bonificación del 99% en el impuesto de sucesiones y donaciones, tiene el impuesto de transmisiones patrimoniales más exiguo de España y es la única que no grava el patrimonio. A juicio de las comunidades socialistas, se trata de un caso de competencia desleal. Las regiones limítrofes con Madrid son las que más hincapié hacen en este punto.

Según apuntó este martes en el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, la presidenta andaluza reclamó en su intervención en la Conferencia de Presidentes que se establezca "un tope máximo y un tope mínimo" en estos impuestos cedidos a las regiones para que "no se establezcan competencias desleales". El Ejecutivo andaluz opina además que en el nuevo modelo de financiación autonómica "tiene que estar incluido" el asunto de la armonización "para que los impuestos se apliquen con "igualdad" en todo el territorio.

La consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, ya señaló este lunes que la presidenta andaluza exigiría acabar con el dumping fiscal entre comunidades, al considerar que no es "de recibo" que determinadas regiones puedan bajar impuestos y ejercer "una competencia desleal entre unos territorios y otros". El portavoz del Ejecutivo andaluz, Miguel Ángel Vázquez, avanzó que deben definirse topes máximos y mínimos en los impuestos cedidos a los Gobiernos autonómicos.

También el Gobierno de Extremadura, en manos del socialista Guillermo Fernández Vara, opina que "la competencia entre Comunidades Autónomas no puede ser a base de rebajar impuestos" y "menos aún a base de hacerlo sin criterio". La consejera de Hacienda, Pilar Blanco-Morales, apuntó que "tiene que haber armonización fiscal" porque prácticas como las de la Comunidad de Madrid son "claramente anticompetitivas" y "contrarias a la unidad de mercado". "Los territorios no podemos competir sobre la base de rebajar los impuestos", agregó en declaraciones en el Senado este martes.

El Ejecutivo socialista de Castilla-La Mancha comparte esta opinión. Fuentes del Gobierno de Emiliano García-Page aseguran que Madrid, a día de hoy, es un "paraíso fiscal" en España. Estas mismas fuentes señalan que la región castellanomanchega resulta especialmente afectada por estas prácticas del Gobierno de Cifuentes al ser limítrofe con Madrid.

Madrid defiende su modelo

Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid señalan que están dispuestos a hablar de todo tipo de temas para intentar llegar a acuerdos, pero destacan que el sistema impositivo de la capital funciona. Tras escuchar las demandas de algunos barones socialistas y del Gobierno de Navarra, Cifuentes atendió a la prensa para avanzar que había pedido a sus homólogos de otras comunidades autónomas que desvinculasen este tema, el de la política fiscal, de la financiación autonómica.

"No tengo la intención de subir los impuestos a los madrileños", sentenció. Cifuentes confió en que "no se merme la capacidad de las Comunidades Autónomas de poder llevar a cabo las políticas fiscales que les leyes les atribuyen".

El debate no sólo gira en torno al eje PP-PSOE. Dentro de las filas conservadoras, el único barón que gobierna con mayoría absoluta, el gallego Alberto Núñez-Feijóo, sí es partidario de una horquilla "de máximos y mínimos" en impuestos. En una entrevista concedida a la cadena Ser, el dirigente conservador se mostró partidario de la autonomía fiscal de las comunidades pero no vio con malos ojos que se marquen unos límites.

En su discurso, Cifuentes insistió en lo perjudicial del actual sistema de financiación para Madrid. Y sacó pecho de que la comunidad que gobierna es la que más recauda. "Y la más solidaria con el conjunto nacional". "Solidaridad a la que aportamos el 78% de los recursos netos a través de su principal instrumento: el Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales", añadió. No hizo alusiones directas a las propuestas de los socialistas, que ven complicado que de esta conferencia salga algún acuerdo en este sentido. Pero sí subrayó "la necesidad de un sistema sencillo y transparente, sin retorcimientos estadísticos".

Tras las comparecencias de los presidentes autonómicos, que se celebraron a puerta cerrada y arrancaron con unas palabras del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la jornada de la tarde entrará en materia sobre los acuerdos previamente cerrados entre Gobierno y comunidades y se intentarán sumar nuevos puntos al debate.

Todos los asistentes confían en que, una vez fijada la tarea para los próximos meses, que será periódicamente revisada, las dos comunidades ausentes, Cataluña y País Vasco, se sienten a las diferentes comisiones temáticas.

Baleares pide más autogobierno

Por su parte, la presidenta de Baleares, la socialista Francina Armengol, se aparto de la línea defendida por otros barones del PSOE al oponerse a las demandas de armonización fiscal para los impuestos cedidos a las comunidades. Armengol planteó la necesidad de profundizar en el autogobierno, también en materia fiscal, y reclamó la cesión para su Gobierno regional de tributos como el IVA y los impuestos especiales.

La presidenta de las islas explicó en declaraciones a los medios en el Senado que su intervención a puerta cerrada fue "reivindicativa" pero que también subrayó su "voluntad de diálogo" y puso en valor la convocatoria de la Conferencia de Presidentes, al tiempo que subrayó que no puede volver a pasar un lustro hasta que se vuelva a reunir, informa Europa Press.

Armengol mostró su deseo de que el nuevo sistema de financiación eche a andar antes de que acabe este año y dejó claro que su intención es poder contar con más capacidad de autogobierno dentro del objetivo compartido con todos los socialistas de avanzar hacia un Estado federal. Así, rechazó una posible armonización y dijo: "Cada comunidad tiene que tener una financiación adecuada para poder financiar sus servicios públicos".

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