Cada bloque ante su espejo: al PSOE le sobran indecisos, al PP le faltan jóvenes y Vox anda escaso de mujeres

Julio de 2027. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha marcado el calendario que tiene en mente para las elecciones generales. Nada de adelantos. Será la madre de todas las batallas en las urnas en un país que ya está en plena competición tras las convocatorias en Extremadura y Aragón. Y pronto tocarán los comicios en Castilla y León (15 de marzo) y en Andalucía (previsiblemente en junio).

En los cuarteles generales de los partidos analizan hasta el milímetro la tendencia de voto, mirando especialmente dónde están sus principales debilidades (y las de sus contrincantes) y en qué grupos de electores no consiguen penetrar, al menos en estos momentos. Todo ello ante una competición que se puede decidir por pocos escaños el año que viene. Cada voto es un tesoro.

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este lunes, permite con sus datos en bruto, sin cocinar, ver dónde flaquean los principales partidos. El PSOE tiene un problema serio con los indecisos, ya que en estos momentos más del 11% de los que cogieron en 2023 la papeleta encabezada por Pedro Sánchez no sabe qué hará en los próximos comicios. A lo que hay que sumar que el 2,4% dice que ahora metería una papeleta en blanco y un 2,2% que no iría al colegio electoral.

El porcentaje de indecisos en el electorado del PSOE está, así, muy por encima del trasvase de votos a otros partidos: PP (3,8%), Vox (3,5%), Sumar (3,1%), Podemos (1,6%) y Esquerra Republicana (1,1%). Los socialistas confían en que esa parte del electorado se movilice de cara a las generales (una tendencia histórica en el partido frente a las autonómicas) y subrayan que esos votantes se activan en la campaña, aunque ahora se muestren en la indefinición. Desde Ferraz insisten en que esa participación será la clave para poder resistir como en el 23J.

Además, ahora mismo el PSOE tiene también un déficit en el voto masculino, que está muy por debajo de la intención de respaldo de las mujeres (6,1 puntos menos). La capacidad de crecimiento de los socialistas en ese espacio es menor, ya que los hombres tienen más decidido su respaldo según los datos que arroja el CIS (solo un 11,1% no sabe lo que va a hacer, frente al 17,4% de las féminas que está en dudas).

Por grupos de edad, los socialistas tienen un problema, no entre los nuevos votantes, sino entre los electores situados entre los 35 y los 44 años, franja en la que el apoyo a los socialistas apenas supera el 15% en estos momentos. Esto choca muchísimo con los electores a partir de los 65 años, el 36,8% de los cuales dicen que votarían por las siglas de Pedro Sánchez; esto es, más del doble que el grupo anterior.

La fuga de votos del PP a Vox

¿Y dónde pierde fuerza Alberto Núñez Feijóo? El líder del Partido Popular tiene una sangría en estos momentos principalmente con dirección a Vox, ya que casi dos de cada diez (16,4%) votantes suyos durante el 23J ahora se decantan por coger la papeleta de Santiago Abascal. Mientras, casi el diez por ciento de su masa electoral está todavía en duda acerca de qué hará en julio del año que viene.

El Partido Popular no sabe cuál es la tecla para absorber el descontento con el Gobierno, descontento que alimentan desde Génova 13 pero que capitaliza la ultraderecha. Y ha comprobado cómo en las elecciones de Extremadura y de Aragón Vox ha conseguido el doble de votos, aguándose las perspectivas con las que los populares forzaron el adelanto del ciclo electoral a través de María Guardiola y de Jorge Azcón (este último ha perdido incluso dos escaños el 8F). 

Ambos partidos se encuentran en este momento enfrentados por la formación de esos gobiernos regionales, especialmente en Mérida, donde el Partido Popular está dando bandazos. La presidenta en funciones ha pasado en cuatro días de decir que su formación no se puede “travestir” de Vox a afirmar que defiende el mismo feminismo que la ultraderecha.

El Partido Popular, además, tiene serias dificultades en el voto joven: apenas un 11,6% entre los que tienen 18 y 24 años y un 10,6% entre los que tienen 25 y 34 años escogerían las siglas que representa Núñez Feijóo. Esto lleva a que Vox le saque casi el doble en estos sectores. Los populares están tratando de corregir a marchas forzadas esta tendencia, aunque sin mucho éxito, como se vio en Aragón, donde llevaron al cierre de campaña al agitador ultra Vito Quiles, que llegó a decir que el presidente del Gobierno debería estar colgado de un pino.

Dónde pierde fuerza la ultraderecha

Por su parte, Vox continúa con su ascenso en las encuestas y se sitúa en máximos históricos en el barómetro del CIS con un 18,9% (el mismo porcentaje que tuvo en la encuesta de julio del año pasado), acercándose cada día más al Partido Popular. Pero también tiene algunos problemas que le impiden imponerse por el momento al PSOE y al PP. El principal muro de contención de la ultraderecha lo representan las mujeres: su intención de voto a Vox es del 11% (quince puntos por debajo de la del PSOE y casi seis puntos inferior a la del Partido Popular).

El partido de Santiago Abascal ha hecho del feminismo uno de sus principales enemigos políticos, lo que le lleva a ondear banderas como la derogación de las leyes contra la violencia de género. Pero a la vez intenta atraer a mujeres con un discurso principalmente contra la “islamización” y justificando sus políticas antimigratorias con el argumento (falso) de que los extranjeros violan más y que las mujeres no pueden ir seguras por las calles.

El otro gran problema que tiene para seguir creciendo son los jubilados. Apenas registra un 8,7% de apoyo entre los que tienen entre 65 y 74 años y un 5,3% entre los mayores de 75 años (en claro contraste con los más jóvenes, donde llega a alcanzar un 22%). El partido de ultraderecha se ha opuesto en el Congreso a los decretos de subidas de las pensiones y en su programa económico, por ejemplo, propone “iniciar el proceso de capitalización de un fondo de pensión público con criterios de rentabilidad privada”.

La tendencia en las izquierdas

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En las izquierdas, el CIS evidencia el efecto de la división con Sumar en un 7% de apoyos y Podemos en el 3,9%, por debajo del casi 13% que tuvo la candidatura conjunta del 23J. Uno de los datos que más llaman la atención es que los de Yolanda Díaz tienen el mismo índice de apoyo entre hombres y mujeres, y que el partido de Ione Belarra tiene más intención de voto entre hombres que mujeres; esto a pesar de que su candidata, Irene Montero, fue ministra de Igualdad y de que sus políticas obtuvieron un importante reconocimiento internacional. Entre los dos actores políticos suman un 7,4% del voto femenino, casi cuatro puntos por debajo que la ultraderecha. Asimismo, los dos pierden progresivamente respaldo entre los votantes a partir de 55 años.

La fórmula de Sumar se da por superada ya por los propios actores que la conformaron en su día. Podemos insiste en que quiere liderar una candidatura de izquierdas en la que no estén los de Díaz, mientras que llevan trabajando meses IU, Movimiento Sumar, los Comunes y Más Madrid para poner las bases de una alianza progresista que se presentará este sábado en el Círculo de Bellas Artes en Madrid.

¿Y qué está sucediendo con la masa de votantes que tuvo Sumar en las últimas elecciones generales? Según los datos del CIS, un 32,6% volvería a coger la misma papeleta, en tanto que el 19,4% se iría a Podemos. Asimismo, un 18,4% piensa cambiarse al PSOE. Con otros datos muy significativos: el 12,9% no sabe qué hará y el 3,4% se quedaría en casa. Apenas se produce un trasvase de voto hacia las derechas: Vox (1,6%), Se Acabó la Fiesta (1,6%) y PP (0,7%).

Julio de 2027. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha marcado el calendario que tiene en mente para las elecciones generales. Nada de adelantos. Será la madre de todas las batallas en las urnas en un país que ya está en plena competición tras las convocatorias en Extremadura y Aragón. Y pronto tocarán los comicios en Castilla y León (15 de marzo) y en Andalucía (previsiblemente en junio).

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