La burbuja de las cabañas turísticas en el monte gallego: cien fueron validadas en 2025
Hace años que están proliferando por toda Galicia proyectos de cabañas turísticas que se amparan en la posibilidad legal de instalar "campamentos de turismo" en suelos catalogados como rústicos, en los que los usos permitidos están muy restringidos y solo son posibles las viviendas ligadas a explotaciones agropecuarias.
Solo en el último año, a lo largo de 2025, la Consellería de Medio Ambiente emitió una docena de permisos ambientales para proyectos que suman un centenar de cabañas o "bungalows" por todo la región, a las que hay que añadir otras instalaciones fijas de apoyo o servicio. Unas iniciativas empresariales que incluso cuentan con subvenciones públicas que poco tienen que ver con los tradicionales cámpings, sector que discrepa: "se aprovecha la figura del cámping para algo distinto".
La ley del suelo de Galicia contempla desde hace años que en suelo rústico puedan instalarse "campamentos de turismo", pero en 2022 la Xunta y el PP introdujeron una reforma legal que da más margen respecto a la interpretación de ese concepto. Por un lado, la ley urbanística remite a la ley que regula el turismo, que permite en los "campamentos turísticos" otros "elementos fijos prefabricados de madera o similares tipo cabaña, bungalow". Por otro, se detalló, ante la interpretación restrictiva que hacían algunos ayuntamientos del concepto, que no solo se permiten las obras "imprescindibles" para los cámpings sino "todas las instalaciones, obras y servicios que se recogen en la normativa vigente en materia de turismo".
Solo en 2025 Medio Ambiente validó una docena de "campamentos de turismo" por toda Galicia que tienen como modelo de negocio las cabañas o "bungalows", sin posibilidad de acampada e instalación de caravanas.
De los detallados en el gráfico que acompaña esta información, solo dos proyectos en A Estrada y Nigrán contemplan otras posibilidades limitadas de acampada: en el primer caso serán 5 cabañas para 25 personas con posibilidad de instalar tiendas de campaña para otras 12 personas, y en el segundo caso 4 cabañas, tiendas ya preinstaladas de "glamping" y espacio para otras tiendas para un total de 215 personas sin detallar las proporciones.
El resto de proyectos aprobados por Medio Ambiente solo contemplan alojamiento en cabañas, sumando un total de 98 a las que hay que añadir otras instalaciones auxiliares o de recepción. Sus emplazamientos son suelos rústicos, en ocasiones también con protecciones forestales o paisajísticas.
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Desde la Asociación Galega de Cámping, su presidente, Manuel Ochoa, discrepa del procedimiento seguido para esta proliferación de cabañas. "No estamos en contra de que se generen nuevas empresas, obviamente, pero discrepamos con la Administración de que dentro de la figura del cámping engloben cosas que no son cámpings", dice.
"Nosotros entendemos por cámping una instalación que cuente, como mínimo, con una parte de cámping tradicional, con espacio para tiendas y caravanas, y claro que todos vamos incorporando instalaciones fijas, pero dando siempre servicio de cámping, y con estos negocios solo de cabañas se está aprovechando la figura del cámping para montar algo distinto", explica Ochoa.
"Me parece bien, pero necesitarían otro tipo de licencia, porque llegamos a situaciones como que si alguien quiere abrir un restaurante en el rural en suelo rústico, pide licencia para cámping aunque nunca funcione como tal", explica. E incluso apunta a la posibilidad de que acaben instalándose segundas viviendas en suelo rústico a través de la figura del campamento turístico "que acaban siendo cabañas para ti y cinco amigos".