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'El nuevo PP'

Los 'caídos' del PP un año después de la retirada de Rajoy

Catalá junto a Sáenz de Santamaría, en una imagen de archivo.

Pablo Casado llegó a la presidencia del Partido Popular a finales del pasado julio tras ganar a Soraya Sáenz de Santamaría en la última fase del congreso extraordinario que Mariano Rajoy puso en marcha tras perder la moción de censura. En el primer aniversario de esa moción de censura, un buen puñado de dirigentes clave de esta etapa de Rajoy ya no forman parte de la primera línea de la política. Han dado el salto al sector privado.

En la campaña que le condujo hacia la victoria en el congreso, Casado insistió mucho en la idea de que si él ganaba, nadie perdía. Pero no es ningún secreto que la mayoría de quienes se han ido en los últimos meses del partido han dado el paso porque no han encontrado acomodo en el nuevo PP. "Lo de que si ganaba nadie perdía era más un lema que un propósito", subraya un exdirigente conservador.

El exministro de Justicia Rafael Catalá, que apoyó a la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal en el congreso extraordinario, ha sido el último hasta la fecha en anunciar que deja la política. 

El anuncio lo hizo esta última semana en una rueda de prensa ofrecida en la sede del PP de Cuenca. Catalá se presentó a las generales como número uno por esta circunscripción. "Necesitamos personas nuevas, proyectos renovados, ilusionantes. Tras tantos años de servicio público no me siento ahora con la ilusión para liderar ni con la energía que hará falta en este proyecto", dijo.

En los comicios generales, en Cuenca los conservadores se hicieron con un escaño y el 26,79% de los votos. En 2016 fueron dos las actas obtenidas y el 45,75% de los apoyos.

A partir de ahora, Catalá se volcará en su actividad privada. Desde noviembre de 2018, el exministro tenía autorización para tres actividades diferentes: miembro de la Fundación Atlético de Madrid, consultor en la firma Herbert Smith Freehills y el ejercicio de la abogacía en su calidad de colegiado en Madrid.

Un goteo constante de bajas...

La primera gran baja en la etapa de Casado fue la de Soraya Sáenz de Santamaría, que perdió de forma clara el congreso extraordinario de julio. La exvicepresidenta dejó pasar el verano para reflexionar sobre su futuro y el 10 de septiembre anunció que se apartaba.

En un comunicado, la mujer con más peso en los Gobiernos de Mariano Rajoy anunció su decisión de "abandonar la actividad política y emprender otra etapa".

 

La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría en el despacho de abogados Cuatrecasas.

"Es lo mejor tanto para la nueva dirección del Partido Popular como mi familia y para mí", justificó. En marzo se anunció su fichaje por el despacho de abogados Cuatrecasas y su entrada en el consejo de administración de la firma. Abogada del Estado, Sáenz de Santamaría lidera en este despacho la práctica de Corporate Governance y Compliance.

"Los abogados de vocación tenemos la fortuna de poder servir a la sociedad y al estado de derecho en diversos ámbitos. Estoy encantada de volver a ejercer la abogacía y de hacerlo junto al magnífico equipo de profesionales de Cuatrecasas, de cuya experiencia espero seguir aprendiendo los próximos años", destacó la protagonista en su vuelta al sector privado.

El adiós de Cospedal... empujada por los audios de Villarejo

El pasado 5 de noviembre, la exsecretaria general del PP y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal renunciaba a su puesto de vocal en el Comité Ejecutivo Nacional. De momento, mantenía su escaño en el Congreso, su cargo de presidenta de la Comisión de Exteriores y un puesto en la Diputación Permanente de la Cámara, el órgano parlamentario que desempeña las funciones del pleno fuera del periodo ordinario de sesiones.

La renuncia llegaba tras días de filtraciones de conversaciones entre ella, su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, y el comisario jubilado José Manuel Villarejo. Conversaciones en las que encarga al agente dossieres sobre el dirigente del PP Javier Arenas o Alejandro Rubalcaba, hermano del exministro del Interior fallecido hace unas semanas.

 

Cospedal, en el hemiciclo del Congreso. EFE

La presión, unida a que la dirección del PP marcó claras distancias con ella, provocó que dos días después Cospedal renunciase también a su escaño. En un comunicado, difundido desde su perfil de la red social Twitter, Cospedal enmarcaba la decisión en el contexto de "liberar al PP de cualquier ataque". Y en el de que su partido se sienta "libre" a la hora de "denunciar" la situación que vivía un Gobierno como el del socialista Pedro Sánchez, "con dos ministros cesados y otros cuatro seriamente cuestionados, respecto a los cuales la vara de medir parece ser muy distinta".

Pocos meses después, en enero se supo que había reingresado en la Abogacía del Estado y su nuevo destino estaba en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.

Otro de los miembros del Gobierno de Rajoy que ha sido baja en el PP de Casado ha sido la exministra de Empleo Fátima Báñez. Sobre su marcha hay dos versiones tan antagónicas como contradictorias. En Génova aseguran que no quiso escuchar ofertas; en su entorno mantienen que se sintió apartada. Y más allá de las opiniones la realidad es tozuda: el número uno del PP al Congreso por la provincia de Huelva, la circunscripción de Báñez, ha sido Juan José Cortés, padre la la niña Mari Luz, asesinada en 2008, y uno de los símbolos de la defensa de la Prisión Permanente Revisable.

"He comunicado al presidente del PP y del PP andaluz mi decisión de iniciar una nueva etapa en el ámbito privado. He trabajado estos años con la máxima entrega por España y por el PP. Donde esté, seguiré sumando con el mismo compromiso. Gracias Huelva, gracias España", escribió en Twitter el pasado 15 de marzo.

Sólo dos días antes, el hombre que había sido portavoz del Gobierno en la última etapa de Rajoy, Íñigo Méndez de Vigo, anunciaba que se apartaba de la política.

Como Báñez, el también exministro de Educación se había decantado por Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso de sucesión que tuvo lugar el verano pasado.

 

José Luis Ayllón fue otro de los puntales de los gobiernos de Mariano Rajoy y otro de los principales apoyos de Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso extraordinario. Primero fue secretario de Estado de Relaciones con las Cortes; después, director de gabinete de Rajoy. El pasado 20 de mayo, menos de un mes después de las generales y a pocos días de las autonómicas y municipales, Ayllón decía adiós a la política. Su nuevo destino es la consultora Llorente y Cuenca (LLYC), donde se ha incorporado como responsable del Área de Contexto Político.

Del mismo grupo que Ayllón es Álvaro Nadal, exministro de Energía y exresponsable de la Oficina Económica de la Moncloa. Nadal también está ya fuera de la primera línea de la política y su destino está en Londres, para ocupar su plaza de Técnico Comercial y Economista del Estado.

La presentación de su libro, Lo que no son cuentas son cuentos (Deusto), congregó en Madrid el pasado 20 de mayo a gran parte del marianismo, con el propio Rajoy a la cabeza.

En una entrevista concedida al diario El Mundo, Nadal cargaba contra los argumentos de integración de Casado. "No es verdad lo que dice Casado de que se ha integrado el que ha querido. Ha prescindido del equipo económico de Rajoy", señalaba. Él es uno de los ejemplos, pero también Cristóbal Montoro, exministro de Hacienda de Rajoy, que se quedó fuera de las listas.

¿Hacia un equipo más "plural"?

A Casado se le critica por no haber hecho nada para evitar muchas de estas fugas en los últimos meses. Y por haber hecho un equipo muy a su medida prescindiendo de perfiles que tenían mucho que aportar. Los ganadores han sido personas ideológicamente mucho más conservadoras que quienes trabajaron codo a codo con Rajoy. Personas que se han caracterizado precisamente por ser muy críticas con el expresidente Rajoy y muy identificadas con el aznarismo.

Este diario ha informado de que sectores del PP esperan que, tras este intenso ciclo electoral, Casado introduzca cambios en el dirección del partido que trasladen la idea de que quiere que el partido se abra al centro. Esta cuestión fue uno de los argumentos que sobrevoló en la tensa reunión que el presidente del PP mantuvo el pasado lunes en Génova con los barones territoriales del partido. 

En el partido existe preocupación por los nombramientos que están por venir. Casado tiene pendiente elegir al portavoz en el Congreso. Los barones creen que apostar por Cayetana Álvarez de Toledo sería un error porque daría un mensaje contrario al giro al centro que creen necesario para que el partido vuelva a ganar elecciones generales. De momento, el jefe de los conservadores no ha descartado a la que fue número uno por Barcelona en las generales. Y es más: hay quienes creen que, tras los resultados de las municipales y autónomicas, ha ganado autoridad para seguir adelante con su apuesta. Es paradójico. Pero donde los barones del PP ven un giro al centro [en la campaña del 26M], Casado no ha visto cambio alguno.

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