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Los intereses del futuro comisario

Cañete sigue en el aire como comisario tras un duro interrogatorio sobre sus intereses en dos petroleras familiares

El candidato a comisario europeo de Energía y exministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, este miércoles.

El nombramiento de Miguel Arias Cañete como nuevo comisario de Energía y Acción Climática sigue en el aire después del duro examen de tres horas al que se acaba de someterse ante las comisiones de Industria y Medio Ambiente en el Parlamento Europeo. En un interrogatorio marcado por las preguntas sobre sus intereses en el petróleo con especial mención a su cuñado Miguel Domecq, hermano de su esposa y jefe del grupo empresarial, la gran sorpresa fue la beligerancia de los socialdemócratas, que se sumaron a Izquierda Unitaria –al que se adscriben IU y Podemos- y Los Verdes en sus ataques a Cañete. 

El exministro, de cuya intervención se congratuló luego el PP, respondió a todo salvo a una pregunta sobre la sociedad pantalla holandesa que controla el grupo familiar –Havorad BV-. Y pidió perdón por su frase sobre la “superioridad intelectual” de hombres y mujeres, solo para ver cómo el flanco del machismo quedaba diluido mientras que el del conflicto de intereses crecía como la espuma y le atenazaba durante buena parte del debate, especialmente en la primera mitad. 

El exministro dijo dos cosas sobre un conflicto de interés que, según sus palabras, ni siquiera existe: que ni él ni su esposa ni su hijo nada tienen ya que ver con las petroleras Petrologis Canarias y Petrolífera Dúcar, cuyas acciones (el 2,5% en cada caso) vendió Cañete hace dos semanas; y que jamás ha participado en operaciones con paraísos fiscales. 

Los documentos oficiales señalan que, a través de la compañía Arias y Domecq SL, Cañete representó en España durante tres años a una sociedad panameña también ligada al omnipresente Miguel Domecq, -“que no es un cuñado cualquiera sino un miembro de la family y su socio durante años”, espetó el luxemburgués verde Claude Turmes- y cuyo hilo societario conducía a las Antillas Holandesas y Costa Rica. Cañete, que repitió la palabra “transparencia” en múltiples ocasiones, prometió informar al Parlamento de con quién se reúne como comisario, algo que jamás ha hecho –como ningún otro- en su calidad de ministro. El candidato condensó su posición así: "Desde el principio no había conflictos de interés porque son dos empresas muy pequeñas y están en el área logística. Sólo almacenan fuel, no se dedican a la perforación, ni venden fuel, ni hacen prospecciones. Sólo almacenan en dos pequeños puertos. Por eso digo que no hay conflicto de interés. Pero para aclarar todo, he ido más lejos y he vendido mis acciones y he dimitido del consejo. Y ni mujer ni mi hijo tiene ningún cargo en esa compañía".

Si finalmente supera el trámite y mantiene la doble cartera asignada por Juncker sin veto ni cambios de comisaría, Cañete habrá logrado recorrer el dificultoso tablero de ajedrez en el que se mueven hoy otras dos piezas dudosas: el lobista británico Jonathan Hill, conservador y nominado como comisario de Servicios Financieros y que tendrá que pasar un segundo examen tras fracasar el miércoles en el primero; y el socialdemócrata francés Pierre Moscovici, candidato a dirigir Economía y Finanzas y que se examina hoy.

El varapalo a Hill ha abollado el casco del pacto, aunque nadie sabe a esta hora si los grandes grupos se limitarán a hacer el paripé con interrogatorios duros o si, finalmente, el acuerdo puede quedar dañado. Cañete se esforzó ayer tanto en limar aristas que llegó a asegurar que "no está apoyando el petróleo", hizo votos en favor de las renovables y deslizó que, tanto si la política energética española es o no errónea, en absoluto le condiciona como eurocomisario.

Así las cosas, se abre ahora la posibilidad de que algún grupo –muy probablemente, GUE, siglas de Izquierda Unitaria y a la que pertenecen IU y Podemos, o Los Verdes, que cuenta con el apoyo activo de Equo- pida este jueves que todos los miembros de las dos comisiones realicen una votación nominal como paso previo a emitir un dictamen. La incógnita quedará resuelta en la comisión que los coordinadores de grupo -algo así como la conferencia de presidentes a pequeña escala- celebrarán el jueves por mañana. Por resumir, caben las siguientes opciones: que, con o sin votación nominal, Cañete supere el examen y logre una evaluación positiva; que se vea, como el británico Hill, forzado a someterse a un segundo interrogatorio para despejar las dudas de los eurodiputados; que caiga fulminado -la hipótesis más lejana- o que reciba un informe de evaluación que le recomiende como comisario pero en otra cartera donde no tenga que lidiar con el petróleo.

La socialista belga Kathleen Van Brempt, coordinadora de su grupo en la comisión de Industria, lanzó nada más comenzar la sesión un órdago que, en realidad, constituye más un aviso político que una amenaza práctica. Lo hizo cuando, como moción preliminar, pidió que nadie fije posición sobre el nominado comisario hasta que la comisión jurídica del Parlamento se pronuncie sobre la segunda declaración de bienes –la corregida o actualizada- presentada por Miguel Arias para incluir sus cobros –“gastos de representación”, dijo el exministro- del PP.

Cañete remachó que ni él ni su esposa ni su hijo tienen ya acciones ni intereses indirectos en las dos compañías petroleras de la familia, Petrologis Canarias y Petrolífera Dúcar. Negó haber tenido “actividad económica con paraísos fiscales” y dejó una pregunta sin responder: la que la eurodiputada de IU Paloma López le formuló para que respondiera quién está tras la “empresa pantalla” holandesa Havorad BV, accionista de control de Petrologis y Petrolífera Dúcar.

Y también la socialista Iratxe García, cuyo partido ya ha decidido que no dará su sí a la comisión presidida por Juncker pese al pacto entre conservadores y socialdemócratas, lanzó otro dardo a Cañete: “¿Se considera apto como comisario?”, interrogó tras asegurar que el comisariable había “ocultado” el dato sobre sus cobros del PP –Cañete replicó que consta en su declaración como comisariable, así como en la del Congreso- y que, amén de “insultar” a las mujeres ha buscado “bordear el conflicto” de intereses vendiendo “precipitadamente” sus acciones en Petrologis y Petrolífera Dúcar.

Cañete respondió con una negativa tajante cuando el eurodiputado catalán Ernest Maragall, del grupo de Los Verdes, inquirió sobre si ha hecho “operaciones con paraísos fiscales” o si las empresas en que poseía acciones han tenido “intereses en Antillas, Costa Rica o Panamá”.

Los hechos son los siguientes: entre marzo de 1997 y marzo de 2000, Miguel Arias ocupó el cargo de administrador solidario en la sociedad Arias y Domecq SL en compañía de Miguel Domecq, y así lo acreditan los documentos depositados en el Registro Mercantil de Madrid.

En julio de 1997, Arias y Domecq SL pasó a ser la administradora de la sucursal española de la compañía panameña Angelmo International Corp, que era propiedad de la holandesa Havorad BV, y así lo reflejan las actas depositadas en el Registro Mercantil de ese país centroamericano. Tras su disolución, también en el año 2000, la panameña Angelmo se transformó en una mercantil española, Angelmo Development SL.

Ya con la sociedad trasladada a España, Havorad BV acabó convertida, directamente, en el accionista único de Angelmo Development SL. ¿Y quién hay tras Havorad BV? Pues, oficialmente, y según las cuentas de los últimos ejercicios y a los que ahora ha tenido acceso infoLibre, Miguel Domecq y sus hijos.

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Pero,  según Hacienda, contra la que Angelmo Development mantiene un largo pleito inconcluso por distintas reclamaciones tributarias que suman casi un millón de un euros, Havorad BV era propiedad de Gold Lion Corp., una sociedad radicada en el paraíso fiscal de las Antillas Holandesas. Y Gold Lion tenía como accionista única a la costarricense Corporación Bilares SA.

Varias sentencias del TSJ de Madrid y del Supremo, fechadas en 2012 y 2013, dejan constancia de la secuencia societaria antes descrita.

Havorad BV tiene otro pie en Panamá a través de la sociedad Pacific Petroleum Services SA. A través de esa compañía, la sociedad holandesa controla un tercio de la filial panameña de Cepsa.

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