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Comunidad de Madrid

El caos en Madrid alimenta la esperanza de Sánchez de empujar a Cs a la moción de censura contra Ayuso

ignacio Aguado e Isabel Díaz Ayuso en sus escaños de la Asamblea de Madrid.

Fernando Varela

Oficialmente Ciudadanos sigue sin dar su brazo a torcer. A pesar incluso de la disposición del PSOE a cederles la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Pero eso no significa que los socialistas renuncien a su objetivo de impulsar una moción de censura que desaloje a Isabel Díaz Ayuso del Gobierno madrileño, especialmente ahora que la situación sanitaria está fuera de control fuera de control y la sombra de un nuevo confinamiento planea sobre la capital. La falta de rastreadores, imprescindibles para evitar la expansión de los contagios, ha demostrado que el Ejecutivo madrileño, preocupado sobre todo por la reactivación económica, no hizo en junio los deberes que le hubiesen permitido preparar la sanidad para hacer frente a la segunda ola, como tampoco preparó el sistema educativo —centros de enseñanza y nuevos profesores— hasta el último minuto. Fuentes del PSOE de Madrid aseguran que la situación sanitaria es extremadamente grave.

Sobre el papel, Arrimadas mantiene la vigencia de sus compromisos con el PP en Madrid y tacha de “irresponsabilidad absoluta” que los socialistas planteen esto “en plena pandemia”. Y aunque las evidencias acerca de la incomodidad de los naranjas con Ayuso son cada vez más palpables, el vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado, insiste en despreciar la oferta de los socialistas. Eso sí, siempre con el argumento de que este no es el momento de plantear ese asunto, justo cuando el virus se multiplica de forma descontrolada por la Comunidad de Madrid.

Los socialistas coinciden con Aguado en que ahora la prioridad tiene que ser la lucha contra la pandemia. Pero no dejan de pensar que, precisamente por eso es, urgente un cambio: no se puede dejar por más tiempo al frente de la lucha contra el virus a una presidenta que, en su opinión, ha dado suficientes muestras de incompetencia. En el PSOE creen no sólo que Ayuso está completamente desbordada sino que Aguado es consciente de esa situación, aunque este jueves, al tiempo que le pedía que solicite la ayuda del Gobierno de Pedro Sánchez, ha subrayado su “total respaldo” a la presidenta madrileña.

Más País y Unidas Podemos coinciden en la necesidad de articular mayorías para acabar con el Gobierno de Ayuso y presionan para que el PSOE dé el paso. Con el apoyo de Ciudadanos o sin él.

Arrimadas se esfuerza de momento en ignorar la terrible situación sanitaria de la capital y sostiene, al menos en público, que Sánchez lo que quiere es que se esté “todo el día hablando de Madrid” para así aliviar, declaró en una entrevista concedida a la Cope, la presión que según ella siente su Gobierno por tener “los peores datos de gestión”, cuando en realidad esos datos son consecuencia directa de lo que está pasando en la capital.

El viaje al centro

Más allá de las declaraciones, el PSOE está convencido de la utilidad de estimular el viaje al centro de Ciudadanos. La travesía que Arrimadas emprendió desde las posiciones radicales de la derecha que acabaron con el liderazgo de su antecesor, Albert Rivera, castigado con dureza en las urnas precisamente por negarse precisamente a llegar a acuerdos con los socialistas. Su objetivo es que en algún momento los naranjas culminen ese tránsito rectificando una decisión traumática para los socialistas: haber dado al PP la presidencia de los gobiernos de Madrid, de Castilla y León y de Murcia, tres comunidades en las que ganaron las elecciones autonómicas de 2019 pero en las que Rivera prefirió unir sus votos al PP para elegir presidentes conservadores.

A su favor cuentan con la necesidad que tiene Arrimadas de que su estrategia siga dando frutos, aseguran. De otro modo, no haría sino confirmar las tesis del PP y la opinión de sus adversarios internos, que desde el principio han considerado una traición llegar a acuerdos con el PSOE.

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Ciudadanos, recuerdan fuentes de Moncloa, acabó ayudando al Gobierno a prorrogar los estados de alarma que PP, Vox y ERC rechazaban. Y lo hizo ajustando mucho el listón de la negociación, haciendo peticiones muy medidas, muchas de las cuales ya formaban parte de los planes del Ejecutivo. Eso es lo que Sánchez espera ahora, con todas las reservas, de la negociación presupuestaria: ninguna línea roja y mucha disposición a salir en la foto de la mayoría que hará posible que España vuelva a tener Presupuestos.

Una alianza que el presidente quiere convertir en la simiente de un cambio en las comunidades en las que ganó las elecciones, empezando por Madrid. No solo por la importancia que los socialistas conceden a esta Comunidad, cuya presidencia se les resiste desde hace casi 30 años, sino en atención a la grave situación económica, social sanitaria que vive deseque estalló la pandemia.

Que los socialistas están pensando en utilizar los Presupuestos para favorecer una moción de censura en Madrid es algo que sospechan desde hace semanas sus socios de Gobierno, Unidas Podemos. Una carambola a la que los de Iglesias no quieren contribuir, empeñados como están en tejer una mayoría de se desplace el centro de gravedad de los presupuestos hacia la izquierda. Tampoco Esquerra, cuyo portavoz, Gabriel Rufián, ya ha denunciado que tras los puentes tendidos hacia Ciudadanos se esconde una estrategia destinada a resucitar electoralmente a los naranjas para que, en el futuro, puedan convertirse en los socios de Gobierno del PSOE.

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