La amenaza de la ultraderecha

El chat de 'La XIX del Aire' temía una "dictadura comunista" y que Sánchez e Iglesias amañaran las elecciones

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en su visita este jueves a la Base de El Goloso.

"¿Va a permitir el hijo puta del coletas y el malnacido de Sánchez que el pueblo vote?" Proferidos en el chat de la XIX promoción del Ejército del Aire, esos son los exabruptos y muestras de desprecio que dedicó al presidente del Gobierno y al vicepresidente segundo el antiguo general de división Francisco Beca. Es decir, el mismo alto mando retirado que encabezó de forma pública la lista de firmantes de una carta al rey en defensa de la Constitución mientras en privado se declaraba partidario de "fusilar a 26 millones de hijos de puta"

Beca, desde cuyo teléfono móvil fueron enviados todos los mensajes desvelados por infoLibre sobre la afinidad con la dictadura franquista proyectada en ese chat, lanzó sus insultos contra Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cuando respondió a otro miembro del grupo que acababa de afirmar lo siguiente: que "un pronunciamiento militar es hoy día inviable", loque confirma que, como señaló el teniente coronel retirado José Ignacio Domínguez a la Ser, hubo debate sobre un hipotético movimiento de sables.

Ese otro integrante del chat que dialoga con Francisco Beca y cuyo nombre omite este periódico porque no ha logrado localizarlo, arrancó con esa frase sobre el inviable pronunciamiento un texto donde se mostraba optimista sobre una estrepitosa derrota del Ejecutivo de izquierdas cuando transcurridos un par de años "esté todo desmadrado". "Recordad cómo a la vista del desastre de ZP el pueblo le dio la mayoría absoluta a Rajoy, que por desgracia nos salió rana". Y Beca respondió de inmediato: "A estas palabras del Buzo [el apodo asignado en el chat a su interlocutor] nos agarramos todos pero hay una pega: va a permitir el hijo puta del coletas y el malnacido de Sánchez que el pueblo vote?"

Fue aquí donde afloró uno de los mantras recurrentes de la ultraderecha y su principal valedor, Vox, cuya secretaria general en el Congreso, la diputada Macarena Olona, definió el miércoles a los firmantes de las cartas al rey y participantes en este chat como "nuestra gente" : que la coalición entre PSOE y Unidas Podemos coloca al país al borde de una "dictadura comunista". Pero –así lo argumentó el interlocutor de Beca– "estamos en Europa afortunadamente, y no van a dejar que se les meta una dictadura comunista entre sus países". "Cerrarían el grifo del dinero al estado español, y sin dinero y con pobreza, el pueblo jamás apoyará a estos lunáticos". En otro mensaje con ecos del trumpismo, echó más leña al fuego al introducir la posibilidad de que el Gobierno manipulase la situación a su antojo: "Si no hubiese votación o fuera amañada, creo que todo el pueblo español se echaría a la calle. La gente no es tan tonta y tan dócil".

De la aceptación de una dictadura en privado a la defensa de la libertad en público

Aunque quien mantiene ese diálogo con Beca parece inclinarse hacia una posición en última instancia respetuosa con los valores democráticos, muestra luego su apoyo a un Estado dictatorial en otro mensaje. Y ese mensaje se cuenta entre los que subyacen en el discurso de la extrema derecha: "Si en una balanza pusiésemos en el platillo de la izquierda tener libertad de manifestación, expresión y reunión, y en el platillo de la derecha no tener esas tres cosas pero sí tener pleno empleo, unidad lingüística y educación, apenas pagar impuestos y que hubiese muy poca delincuencia, yo me quedo con el platillo de la derecha".

Quien usa la figura retórica de la balanza para justificar su apoyo a una eventual dictadura es uno de los 39 exmilitares incorporados en 1967 al Ejército del Aire y que ahora han estampado nombre y apellidos en una misiva que acusa al Gobierno de guillotinar la libertad. De hecho, en la misiva dirigida por la XIX del Ejército del Aire al Parlamento Europeo una semana antes de la enviada a Zarzuela se lee esto: "La ausencia de libertad observada en los proyectos de Ley, proposiciones de Ley, Reales Decretos, y normas subordinadas, promulgadas o en vía de serlo, señalamos que produce una asfixia que hasta ahora no habíamos sentido, creyendo que va en contra de las libertades a las que tenemos derecho de acuerdo con nuestra Constitución".

La difusión de los mensajes del grupo de WhatsApp de La XIX del Aire, muchos de cuyos miembros salieron en estampida en cuanto uno de ellos lanzó el aviso –"tenemos un topo"– ha provocado un terremoto que este jueves llevó al Ministerio de Defensa a pedir a la Fiscalía de Madrid que abra una investigación. El departamento a cuyo frente se sitúa Margarita Robles insta al ministerio público a indagar si los mensajes son "constitutivos de delito, cometido por personas que además pudieran atribuirse la condición de militares en activo, sin serlo". La propia ministra desautorizó sin ambages la actuación de quienes en el chat entablaron diálogos sobre "fusilar a 26 millones de hijos de puta" o desviar "un avión caliente" hasta la sede de la Asamblea Nacional Catalana (ANC): "Se representan a sí mismos y hacen un flaco favor a las Fuerzas Armadas y al rey", dijo con visible enfado durante una visita al cuartel madrileño de El Goloso.

Por la tarde, la Fiscalía madrileña difundió una nota en la que exige a Defensa que aporte "más información".

Horas antes, había salido a la luz la que en teoría había de convertirse en la cuarta misiva suscrita por militares retirados en esta operación carta de desgaste al Gobierno. En este caso, no se conoce aún la relación de firmantes aunque algunas fuentes sostienen que pertenecerían a la Armada, lo que completaría el trípode junto con las ya conocidas: las de la XIX promoción del Aire y la de la XXIII del Ejército de Tierra, cuya existencia reveló El País el pasado sábado.

En esta nueva misiva, los autores reiteran de nuevo su oposición al Gobierno de "comunistas, golpistas y proetarras". E insisten en su "juramento de defender la integridad de España y el orden constitucional, entregando la vida si fuera preciso". El texto ataca lo que define como "medidas restrictivas" de un Ejecutivo que "aceptó desprecios y humillaciones a España", "ataques al Rey" y que "concedió favores" a terroristas. 

La polémica del chat eleva la presión sobre Felipe VI para que rompa el silencio en sus discursos de Navidad y la Pascua militar

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