Elecciones 20-D

Ciudadanos acaba perdiendo fuelle en una carrera que empezó de cara para Rivera

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante el acto electoral de cierre de campaña del partido en Madrid.

Ciudadanos y su principal eslogan y marca, Albert Rivera, comenzó la carrera hacia las elecciones de este domingo aupado por el viento a favor que reflejaban las encuestas. Tanto que su líder se paseó por España con un mensaje triunfalista que ha ido modulando conforme los sondeos y las polémicas por determinadas cuestiones de su programa y declaraciones de sus compañeros de filas se fueron colando en la campaña. 

Su carrera hacia la Moncloa se empezó a embarrar cuando los medios de comunicación pusieron el foco en la posición de su partido sobre los crímenes machistas. En su programa electoral, el partido defiende "acabar con la asimetría penal por cuestión de sexo". O, lo que es lo mismo, suprimir el agravante que posibilita que delitos que fuera de contexto puedan no parecer muy graves –amenazas, lesiones leves, coacciones...– sí acarren penas mayores cuando se cometen contra mujeres por parte de sus parejas o exparejas. Esta asimetría está incluida en la ley integral contra la violencia de género que está avalada por el Tribunal Constitucional. 

La formación intentó salir del paso señalando que su objetivo es que este agravante también pudiera darse entre parejas del mismo sexo e insistiendo en su compromiso contra la violencia machista. Pero la realidad es que otros candidatos de la formación han contribuido a mantener viva la polémica. La primera fue Marta Rivera de la Cruz, número tres al Congreso por Madrid, que dijo en un debate en TVE que "es tan grave que un hijo vea cómo su padre mata a su madre que vea cómo su madre mata a su padre". 

Este miércoles fue el cabeza de lista por Cantabria, Carlos Pracht, el que sorprendió con unas declaraciones que obligaron al partido a sacar un comunicado horas después para rectificarlas señalando que habían sido un "error". ¿Hay un problema de violencia con las mujeres? "Hay cárceles de mujeres y violencia de mujeres, como las yihadistas", respondió el candidato al ser preguntado por La Sexta. Después, sin siquiera cuestionado por el asunto, añadió que "el aborto es violencia". 

El panorama post 20-D

Mucho han dado de sí también las incógnitas sobre su política de pactos. Y, por el momento, hay pocas conclusiones claras. Durante la campaña Rivera ha insistido en Ciudadanos está jugando a ganar las elecciones y que no va a apoyar ni a Mariano Rajoy ni a Pedro Sánchez. Pero este viernes el líder de Ciudadanos sí se mostró partidario de dar la abstención al PP para evitar así un hipotético Gobierno de los socialistas con Podemos. "Votaré no a quien intente formar un grupo de perdedores para desbancar a una lista que gana las elecciones, porque España va mal pero puede ir peor", señaló.

Poco después, en declaraciones a El País, el jefe de gabinete y mano derecha de Rivera, José Manuel Villegas, dijo que su formación se planteaba abstenerse para favorecer el que la lista que tenga más votos el 20-D pueda gobernar en aras de favorecer la gobernabilidad y dar estabilidad a España. La realidad es que todos los sondeos publicados auguran una victoria del PP, aunque sin mayoría, por lo que si se cumplen estos pronósticos los conservadores necesitarían un pacto para llegar a la investidura. La clave es si Ciudadanos estará ahí o no para facilitar su Gobierno como ha hecho en las comunidades de Madrid, La Rioja, Castilla y León y Murcia.

En los últimos días de campaña el bajón del partido naranja en las encuestas ha llenado de nervios a los dirigentes del PP, que ven como, de trasladarse estos resultados a las urnas, se complicaría la reelección de Mariano Rajoy. Entre tanto, lo único que ha dejado claro el líder de Ciudadanos es que su partido no entrará en Gobiernos que no presida.

Durante toda la campaña Rivera ha fiado un buen resultado de su partido a una participación histórica. Así lo dijo en Valencia, uno de los territorios en los que las encuestas auguran a su formación un mejor resultado. De hecho, en los últimos días, ante el descenso que describían las encuestas, Rivera cambió su discurso para dejar de vender triunfalismo y pasar a llamar a la participación diciendo que el domingo no hay nada asegurado. "Una participación por debajo del 80% beneficiará a los viejos partidos", dijo en la capital valenciana.

Las críticas  Podemos 

Albert Rivera –quizá consciente de que su principal caladero de votos está en la derecha del espectro político– empezó la campaña criticando al PP e intentando consolidar su papel de alternativa al Gobierno. También apuntó al PSOE advirtiendo a Pedro Sánchez de que su partido está dividido entre él y Susana Díaz y atacándole con el tema nacional criticándole que "en lugar de un proyecto tiene 17". "El PSOE está en ruinas", llegó a decir. También 

Pero la estrategia viró el pasado domingo, en su mitin central de Vistalegre, en el que redobló las críticas a Podemos con el objetivo de atraer al votante que quiere el cambio político. El lunes volvió a la carga vinculando a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y a Pablo Iglesias con la movilización que miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) llevaron a cabo delante del cuartel general de su partido en la capital catalana. No obstante, el movimiento antidesahucios también se concentró ante las sedes de PP y PSOE porque sus integrantes consideran que estas tres formaciones no se han comprometido con sus propuestas en pro del derecho a la vivienda. 

Desde el acto de Vistalegre –precisamente el emplazamiento en el que el PSOE solía celebrar sus principales mítines en campaña electoral– Rivera ha seguido intentando colocar el mensaje de que la renovación de España "vendrá por el centro y no por los extremos". A su juicio, Ciudadanos es el único partido capaz de abrir "un espacio de diálogo tranquilo" y el centro político es la mejor garantía para "aglutinar y unir los puentes entre españoles". En este sentido, ha intentado también alentar el fantasma de la inestabilidad que, a su juicio, asolará a España si no gana el centro. 

Durante toda la campaña y en los tres debates en los que participó, Rivera ha mantenido como objetivo situar a su formación como la garante del "cambio sensato", la alternativa entre el caos o que todo siga igual. Y se ha afanado en explicar una y otra vez sus propuestas. Entre ellas, la de suprimir las diputaciones provinciales y fusionar los servicios de los Ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, que le ha valido duras críticas del PP y el PSOE. También el contrato único; el plan de reestructuración de la deuda de las familias, con quitas puntuales; el complemento salarial para los sueldos más bajos; la bajada media del 3% en el IRPF en todos los tramos... 

El vuelco de los indecisos

El equipo de colaboradores de Rivera diseñó una campaña frenética con actos mañana y tarde sin ningún pinchazo relevante. En Andalucía estuvo acompañado por la portavoz en el Parlament, Inés Arrimadas, que también le sustituyó en A Coruña y Oviedo, ciudades que Rivera finalmente no visitó por asistir al funeral de Estados por los dos policías que murieron en Kabul.

A los actos con los candidatos provinciales les precedieron paseos en los que la comitiva naranja tuvo algún que otro encontronazo. En Cádiz extrabajadores de Delphi le reprocharon su apoyo al PSOE en la Junta de Andalucía, mientras que en Granada miembros de la PAH le exigieron que se comprometiera a sus medidas antidesahucios. En Guadalajara un joven se le acercó para criticarle por el contrato único, a lo que Rivera le respondió: "No tienes ni idea de lo que proponemos". 

Este jueves Rivera sí recibió en Bruselas el espaldarazo de siete primeros ministros europeos de partidos de centro (los de Bélgica, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Eslovenia y Luxemburgo) y cuatro comisarios de la UE. El partido naranja todavía mantiene la esperanza de que un vuelco en el voto de los indecisos permita a Albert Rivera llegar a la Moncloa. 

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