La situación en el PP

El debate sobre el futuro de Sáenz de Santamaría se abre paso en el PP

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A la vuelta del verano, el presidente del Gobierno no sólo tiene que agilizar las iniciativas legislativas pendientes: último empujón a la reforma fiscal, nuevas medidas de “regeneración democrática”, reforma de la financiación autonómica, tramitación de la reforma de la ley del aborto… En su calidad de presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy debe preparar a su formación para las elecciones autonómicas y municipales sin perder de vista las generales de 2015. En este proceso el foco está puesto, fundamentalmente, en dos territorios: Madrid y la Comunidad Valenciana. Y en un puñado de dirigentes conservadores. Entre ellos destacan Esperanza Aguirre, que no descarta pelear por la Alcaldía de Madrid; Ignacio González y Ana Botella, que pretenden ganar en las urnas sus actuales cargos; Cristina Cifuentes, aspirante a encabezar alguna de las dos listas de Madrid; Rita Barberá, que puede repetir candidatura al consistorio valenciano... y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Esta última, mano derecha de Rajoy en el Gobierno, ha sido incluida en los últimos meses como integrante de las quinielas de candidatos para Madrid. Un debate sobre el que en su entorno se mantienen al margen. Ella, aseguran quienes la conocen, estará en el lugar en el que le reclame su partido.

Que en Madrid el PP tiene un problema al que darle solución en los próximos meses es un secreto a voces. La joya de la corona de los conservadores, uno de los territorios donde lleva años encadenando mayoría absoluta tras mayoría absoluta tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, está en peligro. Así lo ratifican las encuestas publicadas por diferentes medios de comunicación, las encuestas internas que maneja el Partido Popular y así lo exhibieron las urnas en las pasadas elecciones europeas: el PP pasó del 48,6% de los votos en 2009 al 32,4% el pasado 25 de mayo.

Mucho antes de esta cita, la vicepresidenta del Gobierno ya había sido incluida en las quinielas e, incluso, en alguna encuesta de candidatos. Las ventajas, según sus partidarios, sonn muchas. La principal de todas, la de introducir un rostro nuevo –no por poco conocida, pero sí por ajena a los círculos del poder político de la capital– en el escenario.

“Es conocida. Está fuera de las tradicionales guerras de poder que han existido en los últimos años entre los fieles a Esperanza Aguirre y a Alberto Ruiz-Gallardón. Y es una de las dirigentes del partido mejor valoradas por nuestros votantes. Eso juega a su favor”, relata uno de sus compañeros de partido.División en el partido

¿Se atreverá Rajoy a dar un paso al frente y prescindir de su mano derecha en el Gobierno y una de las personas de su círculo de máxima confianza a meses de las generales para desbloquear las candidaturas en Madrid? Los dirigentes conservadores consultados por infoLibre se muestran divididos.

Hay en el PP quien cree que al ser una plaza electoral tan importante –Madrid anticipa victorias o derrotas en las generales”, sostiene una diputada autonómica–, el presidente del Gobierno puede pensárselo seriamente y ubicar a Sáenz de Santamaría como cabeza de lista, bien a la Comunidad, o bien al Ayuntamiento.

Quienes comparten esta tesis consideran, además, que sería una forma de buscar un destino a su mano derecha ante una posible derrota electoral en las próximas generales, previstas en principio para noviembre de 2015.

Cerrar una herida para abrir otra

Otro sector del partido subraya que este escenario no encajaría mucho con la resistencia de Mariano Rajoy a realizar cambios en el Consejo de Ministros Consejo de Ministroscon el que empezó tras ganar por mayoría absoluta las generales de 2011. Máxime, cuando la vicepresidenta ostenta un total de diez cargos en el Gobierno. “La marcha de Santamaría generaría un roto importante a Moncloa en la recta final de legislatura. Sería cerrar una herida –la de Madrid– para abrir otra –la del Gobierno–”, reflexiona un dirigente.

Como todo lo que ocurre en el Partido Popular, la última decisión está en manos de una única persona: Rajoy. No obstante, en lo que sí coinciden todas las fuentes consultadas es en que el presidente del partido no hará nada que incomode a la vicepresidenta.

En el PP de Madrid, el hecho de que se incluyera el nombre de Sáenz de Santamaría en las quinielas no hizo mucha gracia. Tradicional feudo de Esperanza Aguirre, la Comunidad – y el PP de Madrid– han gozado en los últimos años de bastante independencia al margen de la dirección nacional del partido, manteniendo, en ocasiones, sonados enfrentamientos. Es el caso, por ejemplo, de la batalla por el control de Caja Madrid de los años 2008 y 2009.

Para los conservadores madrileños, la entrada de la vicepresidenta en alguna de las candidaturas sería interpretada como el enésimo intento de Rajoy de recuperar el control en Madrid.

¿Presidenta del PP de Madrid?

Anexa a esta idea de recuperar el control de Madrid, un sector del partido, radicado en la capital, lleva un tiempo alentando la tesis de que independientemente de que Santamaría sea o no candidata, no es descartable que Rajoy decida que sea ella quien controle el PP de Madrid a partir del próximo congreso de la formación regional. El último cónclave se celebró en abril de 2012. Según estatutos, este tipo de citas se celebra cada tres años, por lo que tocaría a principios de 2015, pero pueden aplazarse por determinados motivos, sobre todo porque antes tendría que celebrarse un congreso nacional. A día de hoy es un misterio si Rajoy va a convocar dicho congreso en la recta final de las municipales y autonómicas.

Esta opción, la de que la vicepresidenta tome el control del PP de Madrid, no implicaría la necesidad de que abandonase el Gobierno, siempre y cuando el partido opta por un modelo similar al de ahora: la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, no está al frente de la Comunidad. Se trata, no obstante, de un escenario poco común en el partido conservador, ya que en la mayoría de las autonomías el presidente o presidenta autonómica lo es también de la formación a nivel regional.

Las fuentes consultadas por este escenario subrayan que “con Rajoy no se puede descartar nada, porque nunca se sabe”. Pero creen que encajaría mejor que fuese presidenta del partido a la vez que candidata a la Comunidad de Madrid.

'Recuperar' Madrid

De consumarse, este sería el segundo intento de Rajoy de ubicar a alguien ajeno al aguirrismo al frente del PP de Madrid. El primero tuvo lugar en septiembre de 2012, cuando la presidenta del partido, y por entonces de la Comunidad, Esperanza Aguirre, anunció que se retiraba y dejaba su plaza en el Gobierno regional en manos de Ignacio González.

En aquel momento, la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, convino con Rajoy que era bueno que Aguirre se apartase también del partido. Era una forma de recuperar el control de una formación regional que en los últimos años ha dado más de un dolor de cabeza a Mariano Rajoy. El recambio previsto era la ministra de Sanidad, Ana Mato. El enfado de la lideresa, como ella misma llegó a definirse, fue de tal magnitudcuentan fuentes conocedoras de lo ocurrido– que la secretaria general desistió.

La lucha con Cospedal

A ojos del partido, el hecho de que Santamaría pudiese 'conquistar' Madrid haría que tuviese gran parte del camino hecho de cara a una futura sucesión de Mariano Rajoy en el PP. Junto al del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el nombre de la vicepresidenta y el de la secretaria general son los que más suenan para la era post Rajoy.

De hecho, esta lucha de poder ya se puso de manifiesto en los congresos regionales del PP de Andalucía y del País Vasco. En la primera cita, Santamaría logró que Juan Manuel Moreno, un hombre de su círculo de confianza, se impusiese al candidato de Cospedal. En el de Euskadi, la secretaria general consiguió que la única candidata, Arantza Quiroga, fuese elegida con una ejecutiva muy cuestionada por los conservadores alaveses. El presidente del PP de Álava, Alfonso Alonso, es, además de portavoz del partido en el Congreso, uno de los integrantes del denominado clan de los sorayos.

Una decena de cargos

El poder de Santamaría –acapara una decena de cargos en el Gobierno– despierta recelos en sectores del PP y del Gobierno que lamentan que Rajoy reparta poco juego y opte por depositar toda su confianza en su mano derecha. En las últimas semanas estas quejas se han escuchado más a raíz de la posible marcha de Luis de Guindos al Eurogrupo y los rumores de que su sustituto podría ser Álvaro Nadal, el director de la Oficina Económica de Mariano Rajoy. Nadal es otra de las personas de máxima confianza de Santamaría, una confianza labrada en el partido y en el Grupo Parlamentario Popular en su etapa de portavoz. "Sería otro tanto para la vice en un momento en el que puertas adentro del partido su tarea como portavoz del Gobierno se mira con lupa", añade un diputado. Los barones territoriales del partido echan la culpa de los resultados de las europeas a las políticas del Gobierno. "No hemos sabido explicarlas", dice uno de ellos. Y en este reparto de culpas, algo le toca a Santamaría por ser precisamente la portavoz del Ejecutivo.

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