Desmovilización de la izquierda y fragmentación: las alarmas que saltan en el PSOE con Castilla y León

El candidato socialista a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Luis Tudanca (2i), junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (2d)

Lejos de la zozobra que provocó la apabullante victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, los resultados de las elecciones de Castilla y León han sido recibidos con serenidad en la sede del PSOE. La convicción de que el mayor desgaste a raíz de esos comicios será para su principal rival político, Pablo Casado, por su dependencia de Vox, y de que alcanzar un 30% de apoyos en un feudo tradicional de la derecha no puede tener la consideración de debacle, la digestión de esos resultados no se ha traducido en una crisis política como la que los socialistas afrontaron en mayo del año pasado. Sin embargo, tras el análisis pormenorizado de lo que arrojaron las urnas el domingo, en Ferraz reconocen dos inquietudes: el desmoronamiento del espacio político de su socio de Gobierno y la fragmentación del voto en candidaturas localistas. 

La conclusión respecto a plataformas ciudadanas como la de Soria ¡Ya!, que irrumpe en las Cortes de Castilla y León con tres procuradores en su primera incursión electoral, es que es precisamente el PSOE quien más sufre esa dispersión de papeletas. Por un lado, tienen localizada en Ferraz una fuga de votantes progresistas hacia ese tipo de candidaturas que reivindican más atención por parte de las administraciones hacia problemas muy concretos de su territorio, algo que empieza a mermar las expectativas electorales en un puñado de provincias. Además, los socialistas ya tienen experiencia en la dificultad que entraña ahormar mayorías de gobierno en parlamentos tan fragmentados como el de la actual legislatura. Y de ahí la preocupación de que proyectos como el de Teruel Existe o Soria ¡Ya! se conviertan en tendencia. 

Voto útil frente a voto fragmentado

La autocrítica, por el momento, se limita a reconocer que “es obvio que algo hemos hecho mal en esos territorios si hay un sentimiento extendido de abandono”, asumen en la dirección socialista. En Ferraz se admite una especie de frustración por “no haber sabido trasladar que nos estamos volcando en las inversiones para provincias como Soria y León”, donde candidaturas locales han supuesto un evidente desgaste para el PSOE. “Tenemos que explicar mejor lo que hacemos”, concluyen. Para las elecciones a la Junta de Andalucía, que es la próxima convocatoria prevista, ya hay quien señala a la provincia de Jaén como terreno abonado para la dispersión de voto al estilo de lo que ha pasado en Soria. 

La principal estrategia, por el momento, es ahondar en un llamamiento al voto útil. “Ahí está Soria Ya con sus tres procuradores, muy bien, enhorabuena. ¿Van a servir esos votos para mejorar las cosas en Soria teniendo en cuenta que quien va a gobernar es Vox?”, se preguntan desde la dirección socialista. La consigna es hacer pedagogía de que retos tan importantes como el de la despoblación “son estructurales” y no se solucionan “con una rotonda o una autovía”. 

La crisis de Unidas Podemos

Aunque se muestran cautos con la situación que atraviesa su socio de Gobierno e incluso se intentan evitar pronunciamientos sobre la proyección política que pueda tener Yolanda Díaz, lo cierto es que en el PSOE hay instalada una intranquilidad que tiene que ver con el escaso tirón electoral de Unidas Podemos. “Van de debacle en debacle, como no remonten para las generales tenemos un problema porque no nos saldrán los números”, admiten fuentes de la dirección socialista. 

Tras la experiencia de la repetición electoral de 2019, en Moncloa tienen asumido que el tiempo de los gobiernos en solitario tardará en volver. “Si nos va muy bien sacaremos 125 ó 130 diputados, pero los vamos a necesitar. Si se hunden, tenemos claro que gobierna el PP con Vox”, razonan. En la parte socialista del Gobierno eluden cualquier debate que tenga que ver con las dinámicas internas del espacio político de su socio de coalición, aunque reconocen que las tensiones en ese espacio “son muy evidentes” y que preocupa el proceso organizativo de cara a las siguientes generales salga mal. 

“Que nadie dude de que a nosotros nos interesa que a Yolanda Díaz le vaya bien y que, además, sea capaz de aglutinar a toda la izquierda del PSOE. Esa idea de que queremos aplastarla no sé de quién es, pero nada más lejos de la realidad. De que a ella le vaya bien también dependen nuestras opciones de Gobierno”, expone un alto cargo socialista que razona que Castilla y León ha demostrado que, aunque el PSOE obtenga resultados razonables, “si el resto de la izquierda no tira, ganan PP y Vox”. 

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