La destitución del consejero de Educación provoca la mayor sacudida interna del mandato de Ayuso

Un terremoto interno ha sacudido la Asamblea de Madrid este martes tras la dimisión de tres de portavoces del PP: el de Educación, Pablo Posse, la de Política Social, Mónica Lavín, y la encargada de Juventud, Carlota Pasarón. Renuncias a las que se suma la salida de dos altos cargos, la directora general de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Llera Tejeda; y el de Universidades, Nicolás Javier Casas Calvo. Un grupo conocido como "Los Pocholos", según señalan fuentes del PP, que no esconden su sorpresa por esta dimisión en cascada, en una organización en la que no se suelen airear las discrepancias internas y que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, creía tener controlada de principio a fin.

"Eran buenos parlamentarios y jóvenes", afirma un diputado del PP madrileño en conversación con infoLibre, que achaca este movimiento al cese del consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, por parte de la presidenta madrileña. "Los que se han ido son los amigos. Vinieron juntos y se van juntos", prosigue la citada fuente, que asegura que eran "un pack". Ayuso destituyó a Viciana este lunes por por su incapacidad de consensuar con los rectores universitarios el nuevo modelo de financiación, un proyecto que la baronesa del PP quería enarbolar como un logro de gestión pero que veía cómo se encallaba semana tras semana.

Este tipo de dimisiones son del todo inhabituales en un PP que cuenta con mayoría absoluta en la Asamblea y que presume de "cohesión" interna, aunque lo cierto es que se compone de varias familias. Entre ellas, el núcleo duro de Ayuso, encabezado por Serrano y el portavoz parlamentario, Carlos Díaz-Pache; la vieja guardia, compuesta por diputados de la época de Esperanza Aguirre y de Alberto Ruiz-Gallardón; los afines a Génova; y los rebotados de Ciudadanos, como Sergio Bravezo y Marta Marbán. Los tres diputados dimitidos formaban parte de las "jóvenes promesas" del partido que, sin embargo, ya no lo serán a tenor de lo ocurrido.

La sombra del acoso sexual en Móstoles

A pocos les sorprendió el cese del consejero Viciana porque las discrepancias se remontan a tiempo atrás, según explican fuentes del PP, prácticamente a los meses posteriores a su nombramiento. Primero con la demora en la resolución de las becas comedor y, después, por el fallo informático que bloqueó el envío de profesores sustitutos a los centros con bajas. La oposición llevaba tiempo reclamando su salida públicamente, al igual que los rectores universitarios, que habían pedido formalmente a Ayuso que lo fulminara de su Ejecutivo, según contó El País. "Era el más flojo del Gobierno", conceden las voces conservadoras consultadas.

¿Y cómo encajan ahí las dimisiones de los tres diputados y los dos altos cargos? La explicación que dan desde el PP madrileño es su "obediencia" al ya cesado consejero. "Entraron juntos en las listas y supongo que alguien les ha recordado que estaban ahí por él", señalan. Y añaden: "Quizás consideren que han de ser más leales a él que al proyecto al que se embarcaron cuando aceptaron ir en las listas". Al mismo tiempo rechazan que este movimiento esté relacionado con el caso de acoso sexual que afecta al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, y que ha salpicado también a los lugartenientes de Ayuso, Alfonso Serrano y Ana Millán.

Otras fuentes, sin embargo, sí que consideran que "hay mucha gente que le tiene ganas" a Serrano y que Posse estaba empezando a "relacionarse" muy bien dentro de la estructura del PP de Madrid. "Vamos a ver quién hay detrás de este movimiento en bloque y qué busca", señalan, aunque le auguran "poco recorrido". En el PP confían en que el impacto de estas dimisiones "se acabe diluyendo" con los nuevos nombramientos y anticipan que, como mucho, los tres diputados "pueden acabar en Vox".

Los conservadores madrileños admiten que cualquier movimiento interno para "dar la batalla" acabaría sofocado por el poder interno que acumula Ayuso, que sigue manteniendo la confianza tanto en Serrano como en Millán pese al supuesto encubrimiento cuando la concejala de Móstoles denunció el acoso sexual de Manuel Bautista. Ahora, la exedil ha presentado una querella contra él en los juzgados de la localidad madrileña y también contra el Partido Popular como persona jurídica. Los delitos que les atribuye son acoso sexual, acoso laboral, delito contra la integridad moral, lesiones, coacciones y revelación de secretos.

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Al consejero de Educación y Universidades lo reemplaza Mercedes Zarzalejo, la misma que recibió el encargo de Ayuso de investigar a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, por el supuesto trato de favor recibido en su relación laboral con la Universidad Complutense (UCM). "Mercedes será mejor consejera seguro. Y ella sí que es de partido", analizan en el PP madrileño, donde confían en que Zarzalejo "salga a la ofensiva" en un Ejecutivo que se ha caracterizado por dejar todo el protagonismo a la presidenta madrileña. Ella misma lo diseñó con ese objetivo, con la idea de que sería el PP el que estaría en La Moncloa esta legislatura.

La oposición, por su parte, ha visto en esta crisis de Gobierno la oportunidad de poner en evidencia las costuras del PP madrileño y la constitución de un proyecto educativo fracasado, con las universidades en pie de guerra. "No consigue doblegar a los rectores con su sectaria Ley de Universidades y ahora se suceden los ceses y dimisiones en su gobierno. El PP de Ayuso se desmorona", escribió en su cuenta de X el ministro y también secretario general del PSOE en Madrid, Óscar López.

La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, también considera que con las dimisiones "caen los ejecutores de la política educativa de Ayuso ante el fracaso de Ayuso en universidades y en todos los ámbitos de la educación pública madrileña". "Es el reconocimiento de la debilidad del PP madrileño y la falta de resultados. Lo que debe cambiar ahora son las políticas", señaló.

Un terremoto interno ha sacudido la Asamblea de Madrid este martes tras la dimisión de tres de portavoces del PP: el de Educación, Pablo Posse, la de Política Social, Mónica Lavín, y la encargada de Juventud, Carlota Pasarón. Renuncias a las que se suma la salida de dos altos cargos, la directora general de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Llera Tejeda; y el de Universidades, Nicolás Javier Casas Calvo. Un grupo conocido como "Los Pocholos", según señalan fuentes del PP, que no esconden su sorpresa por esta dimisión en cascada, en una organización en la que no se suelen airear las discrepancias internas y que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, creía tener controlada de principio a fin.

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