2D | Elecciones en Andalucía

Dirigentes del PP temen que Vox irrumpa con fuerza en sus feudos tradicionales

Casado, en el acto de celebración del 40 aniversario de la Constitución en la Comunidad de Madrid.

En el Partido Popular no tienen ninguna duda de que el partido de ultraderacha Vox ha llegado "para quedarse". Lejos de ser una moda pasajera o un fenómeno puntual que pueda circunscribirse a un territorio concreto, la opinión en las filas conservadoras es unánime: si la formación liderada por Santiago Abascal, uno de sus exmilitantes, ha logrado un estreno "brillante" en Andalucía, no hay que perderles de vista para las próximas citas electorales.

Esta conclusión ha disparado las alarmas en dirigentes del partido, sobre todo regionales y provinciales, que tendrán que medirse a Vox el próximo mayo en las urnas. "Ya no sólo tenemos que mirar a Ciudadanos. Esto va a requerir una reflexión porque evidentemente la estrategia ya no puede ser la misma", considera un dirigente regional en conversación con infoLibre.

La preocupación se extiende por todos los territorios, pero es más acusada en regiones como la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana o Murcia, considerados en su día feudos tradicionales de la derecha. "Si ha ocurrido en Andalucía, hay que estar preparados", valora un concejal.

El aterrizaje de Vox en la política autonómica a través del Parlamento de Andalucíaha pillado al PP de Casado en pleno proceso de elaboración de las candidaturas a las municipales y autonómicas de mayo de 2016. En algunas comunidades el partido no tiene claro todavía el perfil por que van a apostar. "La irrupción con tanta fuerza de Vox puede provocar que más de uno de los posibles candidatos rechacen la oferta por miedo a la derrota", interpreta un diputado.

Las fuentes consultadas defienden que la campaña de Andalucía, con una gran presencia del líder, Pablo Casado, va a inspirar las próximas campañas electorales porque del resultado ha sido positivo. "El presidente suma", resumen. En este sentido, destacan que en un momento político como el actual, con tanta fragmentación, "la marca PP se impone, en la mayoría de los casos, al candidato".

"La llegada de Vox a las instituciones altera el tablero, habrá que ver la incidencia de este partido en las autonómicas y municipales", subraya un dirigente regional. En este sentido, considera que no será hasta después de las elecciones de mayo cuando pueda llegarse a una conclusión respecto a qué partidos quita realmente votos.

Con esta "alteración del tablero" se ponen en cuarentena algunas tesis defendidas en amplios sectores del partido como, por ejemplo, la de, si no dan los números, llegar a pactos con Ciudadanos para desalojar a la izquierda de las instituciones.

Este es el escenario, por ejemplo, que no se descartaba en las últimas semanas para Madrid. Dirigentes conservadores consideran que no era nada descartable que los votos del PP en el Ayuntamiento de Madrid sirviesen para hacer alcaldesa a Begoña Villacís (Cs) a cambio de que el partido naranja apoye al candidato del PP a la Comunidad de MadridComunidad de Madrid.

"Con Vox en el panorama es más complicado hacer proyecciones", resume una parlamentaria.

Pese a que Casado, en una entrevista concedida a RNE, dejó este martes la puerta abierta a que Vox entre en un Gobierno liderado por Juanma Moreno, el el PP tienen la sensación de que Abascal apoyará la investidura del candidato de su expartido sin pedir asientos el el Ejecutivo autonómico. Eso, consideran, podría llegar en las autonómicas y municipales de mayo".

El PP pretende negociar, primero, con Ciudadanos, darles prioridad. Después llegará el turno de Vox. El partido de Casado defiende que lo mejor sería que el pacto se cerrase pronto para evitar que se hablen de otras opciones, como la de Juan Marín (Ciudadanos) apoyado por los socialistas.

Aznar entra en escena

En este contexto, Faes, la fundación presidida por el expresidente José María Aznar, que aprovechó en los últimos años cualquier resultado electoral del PP de Mariano Rajoy para arremeter contra la persona que escogió para liderar el partido, bendijo este martes la posibilidad de un pacto PP-Cs-Vox en Andalucía. No en vano, en la presentación de su libro lamentó que Pablo Casado hubiese heredado el espacio del centro derecha troceado en tres, dando a la ultraderecha de Vox carta de naturaleza junto PP y Cs.

"Lo que no es coherente es felicitarse por la desaparición del bipartidismo y, al mismo tiempo, rechazar su principal consecuencia política, que es aceptar la necesidad de esos acuerdos", puede leerse en un análisis titulado "El cambio en Andalucía". Un mensaje dirigido a los partidos de Rivera y Abascal.

Con argumentos similares a los que Casado y su equipo trasladan para intentar blanquear a Vox, la Faes de Aznar considera que "quienes están llamados a protagonizar el cambio en Andalucía pueden tener la seguridad de que cualquier pacto al que lleguen, dentro del respeto estricto a la Constitución, podrá compararse con amplísima ventaja con los pactos que han llevado al Partido Socialista al Gobierno y le permiten mantenerse en él". Partido Socialista

"Pacto con el extremismo izquierdista"

"El pacto con el extremismo izquierdista y agresivamente anticonstitucional de un Podemos en implosión, con el supremacismo racista de un PDCat en el que un tipo como Torra pone por escrito sus pulsiones xenófobas, con el separatismo golpista que este último comparte con ERC o con el consorcio PNV-EH Bildu que acaba de promover una declaración en el Parlamento Vasco en la que se dice que la Constitución “impone” la unidad de España y obliga a construir el Estado “desde una base antidemocrática e históricamente falsa", puede leerse en el mencionado análisis.

En su etapa en el PP, Abascal estaba más próximo a los postulados de Aznar que a los de Rajoy. El líder de Vox abandonó al partido con el que ahora compite hace poco más de cinco años muy crítico con las decisiones del entonces líder del PP

Pese a que la baja oficial fue en noviembre de 2013, el líder de Vox llevaba años distanciado de su partido, concretamente desde los meses previos al XVI Congreso Nacional, celebrado en Valencia en junio de 2008. María San Gil, ex presidenta del PP vasco, uno de los referentes políticos de Abascal, dio un portazo a Rajoy por discrepancias en la redacción de la ponencia política.

Su distanciamiento no fue ningún obstáculo para que el PP de Aguirre, en el que Casado creció políticamente, le acomodara en un par de cargos públicos, primero en la Agencia de Protección de Datos regional. Y, después, en la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social.

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