2-D: hacia las elecciones andaluzas

El doble discurso del PP con Vox: de blanquearlo a excluirlo de la negociación en Andalucía

Pablo Casado, junto a otros miembros de la cúpula del PP, en el acto por el 40 aniversario de la Constitución.

¿Está el PP dando una de cal y otra de arena a Vox después de su buen resultado en las elecciones andaluzas? PP ¿Juegan los dirigentes del PP a 'poli bueno, poli malo' a la hora de acercarse al partido de su excompañero Santiago Abascal? ¿O simplemente están improvisando la estrategia sobre la marcha? Estas son algunas de las preguntas que se hacían este jueves algunos cargos del partido después de enterarse de que su jefe de filas, Pablo Casado, había excluido a Vox de la negociación para que su candidato en Andalucía, Juanma Moreno, sea investido presidente de la Junta de Andalucía. Este mismo martes el líder del principal partido de la oposición había dejado la puerta abierta a ceder consejerías a la formación de extrema derecha que en el PP evitan calificar como tal. extrema derecha

El conversación informal con los periodistas en el Congreso de los Diputados, en el marco del acto central del 40 aniversario de la Constitución Española, el líder del PP dirigió todo el foco de esas negociaciones hacia el partido liderado por Albert Rivera. Casado señaló que su objetivo es buscar un pacto "global" con Ciudadanos, un acuerdo de "47 escaños". Son el resultado de sumar los 26 del PP y los 21 de Ciudadanos.

Después, Vox –12 escaños– podría sumarse, pero para el PP no hay un escenario diferente al de que todo se cierre previamente con el partido naranja. Las fuentes del PP consultadas ven complicado que Abascal dé la espalda a que Moreno sea investido presidente.

La idea del PP es que ese acuerdo "global" llegue antes del 27 de diciembre, cuando se constituirá el Parlamento. Así, ese día se sabrá quién presidirá la Cámara autonómica en esta nueva etapa y quién será propuesto para el debate de investidura. Esto segundo ocurrirá en enero. 

Marín, ¿presidente del Parlamento andaluz?

En el PP confían en lograr ablandar la posición de Ciudadanos, que insiste en que presentará a Juan Marín como candidato a la investidura, y que éste acepte presidir el Parlamento andaluz.

Este giro del PP, el de pasar de ofrecer consejerías a Vox a fijarse sólo en Cs, llega un día después de que Santiago Abascal, avanzara en rueda de prensa en Madrid que su apoyo para el cambio en Andalucía no iba a estar condicionado por ocupar cargos en el nuevo Gobierno regional. Sus exigencias, insistió, iban a venir por otro lado, el de las políticas.

Una de esas demandas, según adelantó Abascal, iba a ser el cierre de Canal Sur. Y es precisamente en este campo en el que el PP ha variado su posición. Si el miércoles, el secretario general de los conservadores, Teodoro García Egea, no vio con malos ojos esta posibilidad, el PP se distanció de ella un día después.

"En Almería un niño necesitaba el viernes una prueba diagnóstica para una enfermedad rarísima y no había un endoscopio, que vale 40.000 euros, en el hospital de Almería. Yo prefiero no tener Canal Sur y tener endoscopio en los hospitales de Almería", subrayó el número dos del PP en una entrevista concedida a Antena 3 recogida por Europa Press. "Es muy difícil que entremos en eso", aseguraban un día después en el entorno del presidente Casado al tiempo que negaban que García Egea hubiese dejado esa puerta abierta.

Abascal, más cerca de Trump que de Le Pen

Casado ve a Vox "más cerca de Trump que de Le Pen", pero insistió en que el partido ultraderechista no es su interlocutor. "Mi interlocutor es Ciudadanos", insistió.

El líder del PP es consciente de que el martes caló fuerte la idea de que estaba dispuesto a ofrecer consejerías a Vox y que cayó mal tanto en sectores del PP andaluz, que lamentaban que Juanma Moreno quedase en un segundo plano, como entre algunos dirigentes provinciales y regionales. Estos últimos no entendían cómo se estaba dando a Abascal una importancia que no merecían sus 12 escaños cuando la prioridad estaba en atar un pacto con Cs.

Es en este contexto en el que algunas de las fuentes consultadas interpretan que Casado haya recuperado justo ahora la recomendación a Albert Rivera de que se centre en recoger apoyos en el centro izquierda, porque el PSOE ha dejado mucho hueco. El PP, por su parte, se encargará de hacer lo mismo en el centro derecha.

Con esta receta, que excluye a Vox –Casado no los mencionó en esta parte de su conversación con los periodistas–, PP y Cs podrían gobernar España con mayoría absoluta "en seis meses o un año". En más de una ocasión, el líder de los conservadores ha defendido que su aspiración a liderar una derecha divida ahora en tres sólo puede llevarse a acabo desde el Gobierno.

Este mismo entendimiento que Casado quiere a nivel nacional tendría que producirse tras las autonómicas y municipales, subrayan en el PP.

La polémica con Manuel Valls

El tiempo dirá si este distanciamiento del PP respecto a Vox es temporal o estratégico. Pero lo que sí está claro es que pone al partido de Rivera las cosas un poco más fáciles para sentarse a hablar con los conservadores. Entre otros asuntos, por posturas como la que mantiene Manuel Valls, candidato a la Alcaldía de Barcelona apoyado por Ciudadanos.

"No puede haber ningún pacto con Vox", dijo el miércoles el ex primer ministro francés en una entrevista concedida a la Cadena Ser. Algo a lo que, no obstante, Rivera respondió apuntando a que sería irresponsable "ponerse a descartar todos los escenarios" en el momento actual. Es decir, que Rivera se niega a descartar el posible pacto con Vox.

División en el PP

En el entorno de Casado defienden que el presidente del PP, desde las elecciones andaluzas, siempre ha dicho lo mismo sobre Vox. Otra cosa, matizan, es que ponga el foco en unos u otros asuntos. Otras fuentes ven un "cambio importante" entre lo dicho justo después de conocerse el resultado de los comicios y su insistencia en trasladar la idea de que sólo negocia con Ciudadanos. Y justifican este cambio en la necesidad de atender a todas las sensibilidades del PP. Casado ganó por una amplia ventaja a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso extraordinario de sucesión de Mariano Rajoy. Y el resultado en Andalucía no ha servido para que su liderazgo sea cuestionado internamente, hecho que a ojos de la dirección nacional del partido justifica su giro al centro. Pero esto no es óbice, consideran, para que "module" su discurso.

De las diferentes posturas en el PP respecto al trato que debe darse a Vox dejó constancia este jueves, también en el acto de la Constitución, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el único barón conservador que gobierna con mayoría absoluta. Feijóo avisó a Vox de que ni él ni el PP van a aceptar lecciones de cómo defender la Nación y la Constitución. "No necesitamos ni profesores ni profetas", expresó, según informa Europa Press.

A juicio del presidente gallego, el PP no ha cambiado de discurso ante la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz que, según recordó, no ha nacido ahora, sino hace cinco años. No obstante, sí cree que su partido debe saber interpretar ese ascenso, hacer su trabajo y explicar bien su proyecto.

En otro corrillo, el expresidente José María Aznar, que se ha vuelto a acercar al PP desde la llegada de Casado a la presidencia, achacaba la irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía a que las cosas "han empeorado en los últimos tres años", años en los que Mariano Rajoy estaba al frente del Gobierno y del PP. Hace unas semanas, en la presentación de su último libro en Madrid, acto en el que fue arropado por Casado, lamentó que su excolaborador en FAES hubiera heredado una derecha dividida en tres cuando él la había dejado unida.

Mientras, Rajoy esquivaba este tema. El expresidente comentó a los periodistas que se encuentra bien en su nuevo destino, el Registro Mercantil de Madrid. Que madruga para hacer deporte por la Casa de Campo y que está encantado de tener más tiempo para para su familia. "¿Con quién os metéis ahora?", bromeó con los periodistas.

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