Los correos secretos de Blesa

Einsa a Blesa: “Aznar ya está en marcha en Argelia y lo que acordemos con Agag es como si fuese con él”

Aznar saluda a Alejandro Agag en una imagen de 2001.

Los correos secretos de Miguel Blesa, cuya entrega al juez Elpidio Silva ha prohibido el Tribunal Superior de Madrid tras la querella del fiscal Manuel Moix y a parte de los cuales ha tenido acceso infoLibre, vuelven a poner en jaque la versión del expresidente del Gobierno José María Aznar sobre su relación con el negocio de venta de armamento a países como Argelia y Libia. Según el comunicado difundido el viernes por la noche por Aznar, el líder histórico del PP "no concluyó" las negociaciones abiertas para la firma en octubre de 2008 de un contrato a comisión con la empresa de armamento Einsa. Pero un nuevo email, dirigido por el máximo responsable de Einsa, Pedro Rodríguez Pla, a Blesa el 16 de diciembre de 2008, indica que en esa fecha Aznar ya se había entregado a la tarea de abrir mercado a Einsa en Argelia: "Hablé ayer con el presidente y me confirmó que ya empieza a tener estructura. Su primer colaborador es un hermano de su yerno (...). Me confirmó que ya está en marcha en Argelia y que lo que acordemos con Agag es como si lo acordásemos con él". Muy poco antes de que Rodríguez Pla informase puntualmente a Blesa de sus avances, Aznar había sido recibido en Argel por el presidente del país magrebí, Abdelaziz Bouteflika. Ocurrió el 5 de noviembre de ese año, como refleja la web oficial de la Presidencia argelina.

Lo único equívoco de ese email es el nombre –Carlos– que Rodríguez Pla usó para referirse al hermano de Alejandro Agag, yerno de Aznar por su matrimonio con su hija Ana y cuya familia paterna procede de Argelia.

Alejandro Agag solo tiene dos hermanos varones: Rachid, de quien no consta actividad empresarial alguna en España, y Jean Paul –que a veces se identifica como Juan Pablo o Pablo–, que administra dos sociedades limitadas con domicilio en Madrid. Una de ellas, Tizimad SL, tiene precisamente como objeto social el asesoramiento legal y “la intermediación en operaciones comerciales”.

La página web de Tizimad solo muestra un contenido: una cita literal de Abdelaziz Bouteflika, fechada en marzo de 2007 y que condensa un encendido elogio a la visita a Argelia de los reyes Juan Carlos y Sofía. Este diario intentó ayer contactar con Jean Paul Agag a través del correo electrónico de Tizimad y de otro de carácter personal. También intentó localizar a Alejandro Agag. En ninguno de los dos casos hubo respuesta. Por su parte, Aznar se ha negado a hablar con infoLibre desde antes de que se publicase la primera información sobre su relación con la empresa de armamento Einsa.

El correo con que, el 3 de octubre de 2008, el consejero delegado de Einsa trataba de disipar las dudas de Aznar sobre el contrato a comisión que le ofrecía, abría dos opciones para canalizar ese pacto. El email de Rodríguez Pla al expresidente del Gobierno lo expresaba así: “No hay ningún problema en que el contrato sea a una persona física o jurídica; si quieres ser titular del acuerdo como persona física, para nosotros sería un honor”.

Agag, contacto permanente en Argel

El papel de Agag no acabó ahí. El 12 de mayo de 2009, Rodríguez Pla remitió a Blesa uno de sus constantes reportes de actividad. "Agag –le contó el directivo de Einsa al presidente de Caja Madrid– ha cambiado sus planes por temas de negocio y sigue en Argelia. Esta tarde (...) Denis [directivo de Einsa] vuela hacia allí; esta noche o mañana me informará de la situación". En este caso, Rodríguez Pla habla de Agag a secas, sin especificar el nombre de pila. Es cierto que cuando alguien cita en España el apellido Agag se suele referir a Alejandro, pero en este caso podría aludir perfectamente a su hermano Jean Paul, puesto que los dos interlocutores saben quién es la persona que está realizando las gestiones en Argelia.

Un simple cotejo de fechas –el 16 de diciembre de 2008 emerge el apellido Agag en relación a Argelia y el 12 de mayo de 2009 reaparece en el mismo contexto– arroja la siguiente conclusión: que no fue coyuntural la presencia de Agag en los proyectos argelinos de Einsa, aquellos sobre los que previamente Aznar había querido documentarse.

¿Por qué se involucró Aznar en los negocios de Einsa si, según la nota que difundió el viernes, "es falso que haya recibido retribución o comisión alguna por parte de dicha compañía"? De momento, esa es la principal incógnita. El resto –que colaboró con la empresa de armas– queda extensamente acreditado por los correos secretos de Blesa.

Cobrase o no, como persona física o jurídica –a través de una sociedad–, lo cierto es que la movilización de Aznar en favor de Einsa comenzó mucho antes de 2008. En el otoño de 2006, y como publicó el sábado infoLibre, tanto Aznar como uno de sus más estrechos colaboradores en FAES, Rafael Bardají, ya habían aportado su colaboración a Einsa en su esfuerzo por captar como cliente a Lockheed Martin, gigante estadounidense de la aviación de combate y la industria aeroespacial.

Aznar se documentó sobre los "clientes"

El correo del 16 de diciembre de 2008, en el que Rodríguez Pla se congratulaba por el hecho de que Aznar ya empezara "a tener estructura", llegó a manos de Blesa exactamente dos meses después de otro relevante para entender lo sucedido. Lo había enviado el mismo Rodríguez Pla al “Excmo. Sr. D. José M. Aznar”. Fechado el 16 de octubre de 2008, a las 11.31 y con las palabras “ARGELIA Y LIBIA” en la casilla reservada al “asunto”, la misiva decía esto: “Respetado Presidente: De acuerdo con tus deseos, adjunto te remito unos breves comentarios relativos a nuestros movimientos comerciales en Argelia y Libia; como verás casi todo está por hacer”.

A renglón seguido, Rodríguez Pla escribió lo siguiente: “Nuestro personal está a tu entera disposición para visitar esos países, hacer las presentaciones que sean necesarias e incluso para invitar a ejecutivos, adecuadamente elegidos, para que visiten nuestras instalaciones y para que puedan probar nuestros equipos”.

Hora y media después, a las 13.01 del 16 de octubre, el presidente de Einsa envió un email a Blesa para informarle del contacto con Aznar. El texto decía lo siguiente: "Nuestro amigo nos ha pedido dos presentaciones adicionales, electrónicas y en papel así como la información adicional que te adjunto, relativa a Libia y Argelia; parece ser que estará en esos países durante la semana que viene; a través de su secretaria creemos verlo muy ilusionado".

Dado que los portavoces de Aznar, a quienes este periódico solicitó el jueves hablar con el expresidente, se han limitado a difundir un comunicado, no ha sido posible averiguar si en su entrevista con Abdelaziz Bouteflika abordó o no el interés de Einsa en conseguir contratos militares de Argelia. Einsa no cuenta con ninguna empresa o entidad pública entre los accionistas reflejados en sus cuentas, lo que excluye la hipótesis de que Aznar estuviera en realidad ayudando no a una compañía privada española sino al Estado español en sí.

Los “breves comentarios” sobre los “movimientos comerciales” de Einsa en Argelia y Libia que Rodríguez Pla envió a Aznar constatan un dato relevante: que el interés básico de la empresa era el mercado militar.

A través de la nota pública que la fundación FAES divulgó el viernes por la noche, Aznar subrayó que Einsa es una “empresa de capital español que se dedica a prestar servicios de apoyo en tierra a la industria de la aviación, tanto civil como militar”.

El mercado militar

En efecto, es así. Pero el documento que su máximo responsable envió al expresidente del Gobierno para ponerlo en antecedentes sobre el capítulo argelino se abre con un epígrafe relativo a los "posibles clientes" que Einsa aspiraba a lograr. Debajo, hay cuatro potenciales compradores: la Unidad Aérea de la Policía argelina, a la que desde 2004 suministraba piezas para helicópteros Eurocopter; la Fuerza Aérea, el Ejército de Tierra y Air Algerie, el único elemento civil de la serie.

Al abordar el punto sobre la Fuera Aérea Argelina, Rodríguez Pla introdujo un párrafo que alude a conversaciones o correos previos: “Este mercado tiene, en parte, características similares al ya comentado sobre Venezuela (equipo de apoyo ruso muy viejo y obsoleto), por lo que su capacidad potencial puede ser enorme”. En esas fechas, y según el relato que su máximo responsable hizo a Aznar, Einsa no había logrado aún ningún contrato de la aviación militar argelina, aunque sí algunos menores para la Policía del país. En cambio, iban viento en popa los negocios con Venezuela, entonces gobernada por Hugo Chávez, durante años tratado por el PP como paradigma del mal.

Para cuando Aznar recibió el informe resumido de actividades e intereses de Einsa en Argelia, hacía poco menos de dos semanas que Rodríguez Pla le había mandado un largo y prolijo mail con el que trataba de disipar sus dudas para la firma de un contrato a comisión. Datado el 3 de octubre de 2008, ese correo resulta esencial para entender esta historia de equipos para armamento  –básicamente, posicionadores de cargas para aviones de combate– y manejo de influencias a escala internacional.

Escrito con unción –el texto comienza de nuevo con un “respetado presidente”–  y remitido al buzón de una de las dos secretarias de Presidencia de Fundación FAES, su texto dice así: “Estos días pasados estuve con Miguel [Blesa] y me comentó que tenías algunas dudas con relación al borrador de contrato de referencia. Lamento que estas dudas se hayan producido; voy a intentar aclararte en las próximas líneas algunas de las dudas comentadas”.

A partir de ahí, Rodríguez Pla desgrana las condiciones aplicables a Aznar y cómo se gestionaría su “compensación” –término utilizado en otros correos referidos a terceros– por los trabajos para Einsa. Lo que el expresidente del Gobierno tendría que hacer para la empresa de armamento quedó explicitado en los párrafos “a”, “b” y “c” del punto 2.

El párrafo a) quedó redactado así: “Ayudarnos a llegar a un acuerdo con los fabricantes de aviones (solo para RUSIA) para que vendan nuestros equipos de apoyo junto a sus aviones; en este caso el beneficio de la operación para los fabricantes de aviones sería la diferencia entre el precio compra (sic) a nosotros y el de venta a sus clientes (este sistema es el que estamos aplicando, como ya te informamos, en ciertas operaciones con EADS, MBDA y BGE); los ejecutivos de esas compañías se conforman con que el beneficio se quede en 'sus' compañías”.

El párrafo designado con la letra b exponía la posible participación de lo que podría denominarse conseguidores secundarios. Pero Rodríguez Pla lo planteó de forma que Aznar no pudiera pensar que sus ingresos iban a verse disminuidos si esa fórmula se aplicaba: “Si el sistema anterior no llena las expectativas de negocio de los contactos en el país, la operación puede hacerse como está indicada en el párrafo anterior, pero introduciendo un intermediario entre nosotros y los fabricantes de los aviones; el importe de la comisión para este intermediario sería negociada, independiente y complementaria a la de nuestro acuerdo personal, que en ningún caso resultará afectada por la misma”.

El texto elaborado por Rodríguez Pla y enviado a Aznar emplea –y así se lo aclara él mismo al destinatario de su correo– la terminología del borrador de contrato que había suscitado las dudas del expresidente. En ese borrador, Aznar figura como “la PROMOTORA”, escrito así, todo en mayúsculas. Y el empresario reservó para el párrafo nombrado como c) la tarea de más sencilla de las que quedarían encomendadas a Aznar como abrepuertas: “En países distintos a Rusia nuestra colaboración queda un poco simplificada, puesto que la misión de la PROMOTORA se reduciría a seleccionar, a través de sus contactos, a un Agente Local que nos represente, con quien negociaríamos también una comisión adicional complementaria, en procedimiento similar al indicado en el punto anterior”.

Un contrato "a gusto de todos"

Por si en Aznar todavía anidaba alguna reserva sobre las condiciones del pacto con la empresa armamentística, Rodríguez Pla añadió el siguiente epílogo: “El documento que te hice llegar es un BORRADOR de contrato muy simple y que, por tanto, se puede modificar a gusto de todos. Por ello te ruego que me hagas llegar cuantas dudas tengas o aclaraciones necesitas. Quedo a tu entera disposición”.

Además de a Aznar, Rafael Bardají, Alejandro Agag y su hermano Jean Paul Agag, infoLibre ha intentado sin éxito recabar la versión del abogado de Miguel Blesa, Carlos Aguilar, y la del presidente de Einsa. Ninguno de ellos ha accedido hasta ahora a hablar con este periódico, que realizó a cada uno de sus despachos varias llamadas, con explicación detallada del motivo, antes de publicar la primera información sobre los comprometedores correos secretos de Blesa.

Miguel Blesa fue consejero de Einsa entre marzo de 1991 y enero de 1997. Este periódico no ha podido averiguar si durante su etapa al frente de Caja Madrid (1996-2009) siguió participando en la empresa ni si la entidad de ahorro concedió créditos a esa compañía.

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