'Brexit'

España empuja a Gibraltar fuera de la UE

La libra esterlina ha caído a sus niveles más bajos en más de tres décadas tras el 'Brexit'.

En Gibraltar, siete kilómetros cuadrados donde residen unas 30.000 personas, la cuestión de abandonar o no la Unión Europea (UE) se observa de forma diferente al conjunto de Reino Unido. El resultado global del referéndum fue de 17,4 millones a favor de la salida (conocida como Brexit) frente a 16,1 millones a favor de la permanencia. Ganó el leave por 51,9% frente a 48,1%. En el Peñón, territorio fiscalmente privilegiado dentro de la UE, 19.322 personas votaron por la permanencia, el 95,9%, mientras sólo 823 votaron leave.

Probablemente el resultado hubiera sido también favorable a la permanencia si hubieran podido votar los 300.000 habitantes de la comarca del Campo de Gibraltar, algunos de cuyos municipios mantienen una estrecha relación económica con el Peñón. Miles de trabajadores cruzan cada día la verja para trabajar en la Roca, cuya irradiación económica alcanza toda la comarca.

El resultado del referéndum del 23 de junio, que según el artículo 50 del Tratado de la Unión implica la salida de Reino Unido a lo largo de los dos próximos años, conlleva consecuencias específicas para Gibraltar, considerada por el Gobierno de España la única colonia existente en Europa, que se proyectan sobre la diplomacia, el empleo, la fiscalidad, la circulación de personas y mercancías, el medio ambiente...

infoLibre repasa las aristas del paisaje dejado por el Brexit en Gibraltar.

1. Un estatus especial en peligro

La salida de Reino Unido implica en teoría la de Gibraltar, que desde 1973 está integrada en la UE como territorio británico de ultramar con un estatus especial. El Peñón dispone de las ventajas del club –tratados comerciales, libre circulación de personas y empresas, ayudas y fondos comunitarios...– , pero también de beneficios añadidos como la exención del IVA y la independencia de la unión aduanera, entre otros.

Bajo ese paraguas, Gibraltar no sólo ha desarrollado una notable oferta de servicios y un turismo floreciente atraído por la venta de productos sin IVA, sino también una legislación fiscal que la ha convertido en un dinámico centro financiero off-shore, aunque la UE no lo considera paraíso fiscal. El impuesto de sociedades es del 10%. Aunque el Ejecutivo español ha estimado el número de empresas en el Peñón en 30.000, el Gobierno de Gibraltar señala que el total de "compañías activas" –al corriente de sus deberes fiscales– en el Peñón son 16.810. Más de una por cada dos habitantes.

Gibraltar, por su legislación fiscal, se ha convertido en capital mundial del juego on-line, al instalarse allí las sedes de algunas de las principales empresas del negocio. Su PIB per cápita es uno de los más elevados del mundo.

2. Frente común con Escocia para quedarse

Su excepcional estatus, junto con la desconfianza hacia el Gobierno de España y lo que supondría la pérdida de la UE como elemento armonizador de las relaciones, está en la base no sólo del convencido europeísmo de los gibraltareños, sino también de sus autoridades. Fabián Picardo, líder del Partido Socialista Laboralista y ministro principal del Peñón, ya ha anunciado su intención de negociar con la UE para mantenerse dentro pese a la salida de Reino Unido, tomando como referencia a Groenlandia, que está fuera de la UE desde 1985 pese a pertenecer a un país miembro, Dinamarca. Groenlandia decidió su salida en referéndum, tras un conflicto con la UE por los derechos de pesca.

Picardo quiere una Europa "con diversos grados de pertenencia o acceso a la Unión Europea y al mercado único". "Esta es de hecho la realidad en la que hemos actuado durante 44 años", dijo Picardo ante el Parlamento de Gibraltar tras el Brexit. En una entrevista con la BBC, avanzó que está en conversaciones con Escocia para hacer un frente común con el objetivo de quedarse.

3. El Gobierno puja por la salida de Gibraltar

El Gobierno de España puja por la salida de Escocia y Gibraltar de la UE en el mismo paquete que Reino Unido. Entre los motivos está que el Gobierno quiere enviar un mensaje indirecto sobre Cataluña, pero también el deseo de recuperar la bilateralidad en las relaciones con Reino Unido en relación con Gibraltar, cuyas cuestiones ahora debe abordar en el marco europeo. La posición de España, expresada por el ministro de Exteriores, Juan Manuel García-Margallo, es ésta: Gibraltar debe quedar fuera de las negociaciones del Brexit. Antes del referéndum, el presidente Mariano Rajoy afirmó que, si se producía la salida, "Gibraltar es un tema en el que la UE nada tiene que decir".

La ventaja de España es que los términos de la salida de Reino Unido de la UE se establecerán en una cumbre sin Reino Unido, en la que los acuerdos deberán ser unánimes. Con la legislación comunitaria en la mano, recalcan desde Exteriores, la salida de Gibraltar sería automática y dejarían de aplicarse los tratados europeos en el Peñón, que no podría hacer a la inversa que Groenlandia y decidir quedarse, porque de facto y de iure ya estaría fueraiure. Mientras Escocia tendría la oportunidad de independizarse y pedir el ingreso, Gibraltar como territorio de ultramar se quedaría sin opciones.

4. La oferta de Margallo: cosoberanía con "seguridad jurídica"

Gibraltar no es parte de Reino Unido, sino un territorio bajo soberanía británica. España considera "ilegal" la "ocupación" de Gibraltar. La reclamación de la devolución se mantiene formalmente, aunque a efectos prácticos es impracticable. El "Gibraltar español" es más un fetiche patriótico que un verdadero objetivo diplomático.

A juicio de Margallo, el Brexit supone "un giro copernicano que abre unas perspectivas nuevas". "La bandera española en el Peñón está mucho más cerca. Tenemos que aprovechar esta desgracia para sacar lo mejor posible”, afirmó tras el recuento que certificaba el leave. El Ministerio de Exteriores ha lanzado una "oferta" a Reino Unido: la cosoberanía sobre el Peñón. El Gobierno considera esta opción la única vía para que Gibraltar siga con acceso al mercado único europeo.

El mecanismo jurídico para esta cosoberanía se basaría en el artículo 144 de la Constitución, que prevé que las Cortes, por motivos de "interés nacional", pueden "autorizar [...] un Estatuto de autonomía para territorios" que no sean provincias. "Fuera de la UE hace mucho frío. Si Reino Unido acepta la cosoberanía, la seguridad jurídica sería total", aseguró Margallo en rueda de prensa. Las autoridades británicas ni siquiera han replicado. Sí lo ha hecho Picardo, que ha afirmado que Margallo "no es un demócrata". Su no a la cosoberanía es rotundo, apoyándose en la negativa que dieron los habitantes de Gibraltar a esta idea en el referéndum en 2002.

5. La baza del control de la verja

La ejecución del Brexit supondrá para España la recuperación del control sobre la verja, según un reciente estudio del Instituto Elcano. Así lo considera también Exteriores. Ello supone el control sobre las condiciones en que pasan las personas y las mercancías. Palabras mayores. "España gana una baza, que podrá usar o no como considere", explica la autora del informe, Araceli Mangas, catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense.

Miles de gibraltareños tienen casa en España. Por ejemplo, cita Araceli Mangas, en la lujosa urbanización de Sotogrande, en San Roque, Cádiz, lugar emblemático de destino de las élites del Peñón. Como ciudadanos de la Unión, todos tienen derecho de residencia en el territorio de cualquier país comunitario durante un período máximo de tres meses. A juicio de Mangas, se producen "abusos" en esta "libre circulación". España, con el control de la verja, dispondría de una baza de control para hacer valer su posición. "Es un arma política y negociadora poderosa", afirma Araceli Mangas.

"España podrá decir: 'Cambia la legislación fiscal o la legislación de sociedades, baja el nivel de contrabando, que es insoportable, baja el impuesto de sociedades...'", añade Mangas, aunque aclara que los residentes "registrados y con arraigo" no deben tener problemas. Inmaculada Ortega, representante de CCOO en el Grupo Transfronterizo de empresarios y sindicatos de la zona, advierte de que "élites hay en España y en Gibraltar", pero que la mayoría de los gibraltareños con casa en España son "trabajadores" que poseen una segunda residencia, y que no deberían ahora tener problemas de tránsito.

Mangas recuerda que Gibraltar era "un pueblecito sin grandes recursos", que gracias a su estatus en la UE "ha prosperado extraordinariamente pero a costa de la provincia de Cádiz, en particular, y de la economía española, a la que provocan daños por la laxitud de su régimen fiscal y societario". "Nadie piensa en recuperar Gibraltar. Eso es inamovible. Pero hay que cerrar esa grieta por la que se van ingresos de Hacienda, y hay que trabajar conjuntamente en solucionar problemas...", concluye Mangas.

6. Problemas medioambientales y contrabando

Antonio Muñoz, portavoz de Verdemar Ecologistas en Acción en el Campo de Gibraltar, no es optimista sobre los efectos benéficos pueda tener la renovada fuerza negociadora de España en el comportamiento medioambiental en el Peñón . Por ejemplo, Verdemar ha denunciado en la UE el bunkering –repostaje de combustible en las llamadas gasolineras flotantes– en Lugares de Interés Comunitario. "No sabemos qué pasará ahora con esas denuncias", afirma. Algo parecido ocurre con el fabuloso proyecto turístico Eastside, también denunciado por Verdemar por ir en Zona de Especial Conservación.

Verdemar no atisba el motivo por el que los principales problemas medioambientales –vertidos, atraques de submarinos nucleares, bunkering...– puedan ir a mejor. "El medio ambiente no tiene fronteras", recuerda Antonio Muñoz. Es decir, un problema medioambiental en Gibraltar afecta a sus municipios cercanos, y a toda la Bahía de Algeciras. Muñoz no cree que estos asuntos sean prioritarios para el actual Gobierno en el nuevo marco de relaciones que se abre.

Muchos más énfasis que en el medio ambiente pone el Gobierno en el contrabando. El Ejecutivo acusó oficialmente a Gibraltar en 2014 de "inacción" ante las bandas criminales que controlan el negocio del contrabando de tabaco. Un informe de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude concluyó, a partir de una denuncia presentada por la Agencia Tributaria española, que "hay motivos para creer que [en Gibraltar] se han cometido delitos de contrabando de tabaco y blanqueo de capitales [...]".

El fenómeno es bien conocido en Gibraltar y en España: millones de cajetillas de tabaco entran en Gibraltar con impuestos muy bajos; una vez cruzada la frontera por contrabandistas, incrementan su valor y se venden sin precinto fiscal español. La fabricación de este tabaco es legal, pero no su comercialización, que pasa por Gibraltar. El ministro Margallo afirmó: "Aunque en Gibraltar fumasen todos los niños y hasta los simios, no podrían consumir tanto tabaco". La UE instó a los gobiernos español y británico a combatir el fenómeno, que implica un fraude a las arcas españolas.

7. Pésima imagen del Gobierno en Gibraltar

Las relaciones entre España y Gibraltar están por los suelos. "Al Gobierno se lo ve como un matón de patio de colegio", señala Jesús Verdú Baeza, profesor de Derecho y de Relaciones Internacionales de la sede en Algeciras de la Universidad de Cádiz. El Gobierno ha prodigado gestos de alejamiento hacia Gibraltar: dio por muerto el Foro Tripartito (Reino Unido-España-Gibraltar) y cerró el Instituto Cervantes con aquella famosa frase de Margallo: "Salvo los simios, en Gibraltar todos hablan español".

"Si el Gobierno tuviera como objetivo que Gibraltar fuera español, y no utilizarlo como un catalizador del sentimiento nacional de aquello que Paul Preston llamó el franquismo sociológico, es de manual que haría un acercamiento y que mantendría vivas las muestras de la herencia cultural española en el Peñón", señala Verdú Baeza, que añade: "Aunque ahora parezca mentira, Picardo era partidario de unas relaciones próximas con España. Pero en el microcosmos del Peñón, todas esas declaraciones despectivas hacia Gibraltar, o las alusiones a la bandera o a la reapropiación de la verja, se extienden rápidamente e incrementan la impopularidad de España", señala Verdú Baeza.

"Las voces proespañolas en Gibraltar, tanto en los partidos políticos como en la sociedad, son cada vez más débiles", afirma, culpando directamente al Gobierno del PP. A su juicio, el PP sobredimensiona problemas existentes como la condición de facto de paraíso fiscal de Gibraltar o el contrabando para alimentar el rechazo de la población española y mantener al Peñón como "catalizador" del nacionalismo. "Esto no es el siglo XVIII. Ya no se puede aspirar a incorporar un territorio con su población en contra. Cargarse el Foro Tripartito, cerrar el Cervantes, las alusiones despectivas... Todo eso crea tensiones innecesarias y no ayuda a resolver los problemas. Sólo sirve para sacar ventaja política del problema", concluye Verdú Baeza, que es escéptico sobre la posibilidad de que el Gobierno emplee su renovada fuerza diplomática en este asunto para situar como prioridad la lucha contra problemas fiscales, laborales o medioambientales.

8. Picardo traba alianzas

Picardo se mueve con rapidez para trabar alianzas. Consciente de que la arquitectura legal le es ahora desfavorable, acude a una baza segura: defender la necesidad de mantener las cosas como están por el interés de los "trabajadores españoles", que "siempre son bienvenidos a Gibraltar". Desde el Brexit se ha reunido con el alcalde de La Línea de la Concepción (de un partido independiente) y con los líderes andaluces de CCOO y UGT, a los que tiene en la práctica a su favor. "Gibraltar siempre va a garantizar el libre movimiento de trabajadores", afirma, acusando a Margallo de poner "obstáculos" a esta movilidad. "No nos interesan las banderas de Margallo, sino los trabajadores", afirma Francisco Carbonero, líder de CCOO en Andalucía. Esa dicotomía (banderas vs. trabajo) está muy presente en el Campo de Gibraltar, donde los líderes del PP afrontan situaciones incómodas cuando Margallo inflama el ambiente con comentarios sobre monos.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, mantiene una actitud de "lealtad" con el Gobierno en política exterior, al tiempo que en una visita a la comarca esta semana se reunió con representantes del Grupo Transfronterizo, que agrupa a asociaciones de empresarios y sindicatos, lo cual supone poner el énfasis en un enfoque pragmático. Díaz apeló a la "sensibilidad" con los trabajadores. Para toda España hay mucho en juego, pero especialmente para Andalucía. Según la Junta, Reino Unido es el primer país inversor en Andalucía, con 1.137 millones en los últimos 20 años. Es además el que más turistas lleva, con 2 millones al año. Hay 85.000 residentes británicos en Andalucía, entre ellos muchos jubilados acomodados que suponen una jugosa fuente de ingresos.

9. Dudas sobre la movilidad y devaluación salarial

Al menos 9.000 españoles cruzan cada día la verja para trabajar en Gibraltar, fundamentalmente procedentes de La Línea de la Concepción. Los trabajadores españoles en Gibraltar han empezado a notar ya, mucho antes de que se formalice el Brexit, sus efectos negativos. La devaluación de la libra con respecto al euro ha provocado una depreciación de entre un 8% y un 10% de los salarios, según un cálculo de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar.

Según un informe de la Cámara de Comercio del Peñón, la actividad económica de la Roca aporta a la comarca del Campo de Gibraltar un 25% de su PIB, si bien es una estimación. Empresarios y sindicatos insisten en que es básico que se mantenga un tránsito fluido de un lado a otro de la verja. Los problemas diplomáticos suelen ir aparejados de colas en el acceso. Los trabajadores son los primeros en pagar las tensiones, denuncian los sindicatos. Pesa el recuerdo del cierre de la verja entre 1969 y 1982. Aunque no es verosímil un escenario parecido, como subraya siempre el Gobierno, Fabián Picardo insiste en que la posición de fuerza de España puede conducir a ello. Esta perspectiva produce preocupación en una comarca que ronda el 30% de paro.

10. Parón a las gestiones para mejoras laborales

Los problemas de los trabajadores españoles en Gibraltar no empezarían con el Brexit. Ya existen. Un caballo de batalla son las pensiones. A la hora de hacer el cómputo, España tiene en cuenta el tiempo trabajado en Gibraltar, pero si en los últimos 15 años de vida laboral hay un periodo en el Peñón se recorta la pensión por divergencias en los cómputos de cotización. El catálogo de reclamaciones de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar es amplio: paso fluido; reconocimiento del accidente in itinere; facilidad para bajas; freno a las arbitrariedades en el cambio de libra a euro a la hora de pagar los salarios...

"Antes del Brexit, veníamos reclamando acuerdos de cooperación en el marco europeo para el reconocimiento como trabajadores transfronterizos, lo que implica una garantía mayor de derechos. ¿Qué pasa? Que como España no reconoce a Gibraltar como frontera, no puede darse ese reconocimiento", explica Inmaculada Ortega, representante de CCOO en el Grupo Transfronterizo. En ese sentido, tienen ventaja incluso los trabajadores españoles en Andorra, aunque no forma parte de la UE de pleno derecho.

"Los españoles que trabajan en Gibraltar tienen que hacer doble tributación [lo cual implica pagar más impuestos] a partir de 12.000 euros, cuando como trabajadores transfronterizos sería a partir de 30.000. En eso estábamos cuando nos sorprendió el Brexit", añade Ortega, que advierte de que la salida de Gibraltar de la UE supondrá tener que regular los aspectos laborales en convenios entre España y el Reino Unido.

La representante de CCOO extiende los posibles problemas de los trabajadores españoles. "Cualquier pérdida de actividad en Gibraltar afectará a la zona. Por ejemplo, hay ingenieros programadores trabajando en Los Barrios para empresas de Gibraltar. Otro ejemplo: una empresa de pan de molde suministra el 80% de su producción a Gibraltar. ¿Ahora qué? No son sólo los trabajadores, es la economía", explica.

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