La estrategia del PP

Feijóo, en tierra de nadie por los bandazos entre Ayuso y Von der Leyen sobre el ahorro de energía

Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo saludan a los asistentes sl congreso regional del PP de Madrid.

En apenas tres semanas, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha cambiado dos veces de posición en relación con el ahorro energético con tal de seguir oponiéndose a las propuestas de Pedro Sánchez. Primero para burlarse de las medidas de ahorro que el presidente propuso en el debate del estado de la nación (13 de julio), después para trasladarlas él mismo cuando, erróneamente, interpretó que el Gobierno se oponía a las que estaba promoviendo Europa (20 de julio), y ahora para rechazar, por “frívolas”, las que acaba de aprobar el Consejo de Ministros.

La primera vez que habló de este asunto, el 13 de julio, Feijóo acusó a Sánchez de querer que los ciudadanos asumiesen “el 100% de las responsabilidades que elude el Gobierno”. Y le reprochó pedir a la población que consuma menos energía, cuando lo que el presidente había planteado en el Congreso era la necesidad de controlar el gasto energético para prevenir los problemas de abastecimiento que se pueden producir si Putin corta el suministro de gas a Europa y España se ve obligada a ayudar a los países más afectados compartiendo su energía. Fue en ese contexto en el que Sánchez dijo que “deberemos adoptar medidas de ahorro energético. Habrá que impulsar medidas como fomentar el transporte público, bajar un poco la temperatura de nuestra calefacción o subirla en el aire acondicionado”.

Entonces Feijóo tomó esas referencias para acusar al presidente de reconvenir a los ciudadanos por consumir demasiada energía. “La única solución” que proponía el presidente, según el líder del PP, era “una llamada general a apretarse el cinturón”. “Un insulto a las familias”, decía. 

El líder del PP dio un giro de 180 grados una semana después, el 20 de julio. Aquel día defendió la conveniencia de “establecer un plan de ahorro energético en España, es imprescindible. Me parecen bien los programas de ahorro energético que señalan límites para activar aires acondicionados y para activar en invierno la calefacción”. 

“Debemos bajar el consumo energético innecesario” y eso incluye, decía Feijóo, “pactar con los ayuntamientos un ahorro en alumbrado eléctrico nocturno para prepararnos ante eventualidades, cortes o disminuciones de energía”. Un plan de ahorro energético “responsable y serio” que había que “transmitir” a los españoles porque “las eventualidades de este invierno las desconocemos”.

Ahora, menos de dos semanas después (2 de agosto), justo cuando el Gobierno ha aprobado esas medidas, el PP ha vuelto a cambiar de posición. Otra vez 180 grados. Lo explicó este martes en Málaga el número tres del partido, Elías Bendodo: el paquete de medidas de ahorro energético, dijo, es un “refrito” que ejemplifica hasta qué punto “Sánchez está entregado a la frivolidad”. Contradiciendo lo que Feijóo en persona había dicho pocos días antes, su número tres criticó “decirle a la gente que suba el aire acondicionado, que baje la calefacción, que apague los escaparates y que se quiten las corbatas. Eso no es serio. Un Estado serio toma medidas de calado, no estas frivolidades. Es una provocación para las familias que tan mal lo están pasando”.

Obligado a terciar entre las posiciones contradictorias de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que acaba de declarar la guerra a las medidas y ha anunciado que no piensa aplicarlas, y de su homólogo andaluz, Juanma Moreno, cuyo Gobierno sí las aplicará aunque asegura que no le gustan, Bendodo optó por ponerse de perfil diciendo que son las comunidades autónomas y los ayuntamientos los que deben decidir si cumplen el real derecho aprobado por el Consejo de Ministros. “Tienen libertad”, dijo.

La insumisión de Ayuso

Las palabras del número tres de Feijóo avalan y alientan, de hecho, la insumisión de Ayuso, al apoyar la idea de que el real decreto es de aplicación voluntaria. Justo lo contrario de lo que afirma el Ejecutivo, que desde el principio ha dejado claro que la nueva norma es obligatoria y que comunidades y ayuntamientos no tienen otro camino que su acatamiento. 

Pedro Sánchez se lo recordó poco después, a la vista de las palabras de Ayuso y de Bendodo, en una intervención que sonó a advertencia: “La ley en España se cumple y esto es un real decreto ley”. 

Ahorrar energía para hacer frente al chantaje de Vladímir Putin no “va de partidos políticos ni de ideología, va de sentido común”. “Hay que decir a Europa que España apoya ese esfuerzo colectivo y lo que pido a las administraciones públicas y a los partidos políticos”, remarcó refiriéndose a la Comunidad de Madrid y al PP, pero sin mencionarlos, “es que huyamos de decisiones unilaterales, egoístas e insolidarias que en nada representan a la sociedad española”.

La posición del PP español difícilmente puede encontrar eco en la presidenta de la Comisión Europea. En una entrevista publicada por El Mundo este fin de semana, Ursula Von der Leyen dejó claro que el ahorro energético es una prioridad porque “Rusia ya ha cortado parcial o totalmente el suministro de gas a doce Estados miembros” y “tenemos que estar todos preparados para la peor situación”.

En pocas palabras, Von der Leyen desmontó, sin mencionarlas directamente, las críticas que Feijóo ha estado dirigiendo a la política energética del Gobierno de coalición, que según él se basa en una “improvisación constante” y una acción exterior que “es un disparate”. 

Donde el líder del PP ve que “nuestro sistema energético es menos eficiente, no se han acometido reformas estructurales y la transición energética se desarrolla de forma precipitada y abrupta”, la presidenta de la Comisión observa todo lo contrario. 

“En cuestiones de energía, España es un referente en Europa: ha desarrollado una importante producción nacional de energías renovables y está diversificando también su red de proveedores, convirtiéndose en el centro de distribución principal de gas natural licuado procedente de África y América”, dice Von der Leyen, que paradójicamente es de la misma familia política que Feijóo. 

Hacen falta “inversiones masivas en energías renovables, porque son buenas para el planeta y para la seguridad de nuestro suministro”, subrayó. Y ahí “España es, como ya hemos dicho, un referente e invito, por ello, a su país a que comparta sus conocimientos técnicos con otros Estados miembros. Ustedes tienen el destacado papel de mostrar el camino a Europa”.

Lo que hacen otros países

Elías Bendodo animó a Sánchez a mirar “lo que están haciendo en otros países de nuestro entorno, en Francia, en Inglaterra, en Alemania: todo lo contrario que lo que estamos haciendo en España”. Pero no es así. 

El Gobierno francés ya puso en marcha en junio un Plan de Sobriedad Energética para reducir un 10% el consumo en dos años con medidas muy parecidas a las que acaba de aprobar España, entre ellas el apagado de las luces de los escaparates o la prohibición de poner el aire acondicionado por debajo de los 26 grados. Desde esta semana, las tiendas francesas con aire acondicionado tiene la obligación de mantener sus puertas cerradas.

Alemania fue de los primeros países en adoptar medidas. Ciudades como Berlín, Múnich o Hannover han dejado de iluminar edificios históricos, han limitado la iluminación nocturna, apagan la mitad de sus semáforos cuando no hay tráfico o han prohibido subir la calefacción el próximo invierno por encima de los 20 grados.

Son sólo algunas medidas porque, pese a la afirmación del PP, hay ejemplos por toda Europa. Italia tenía listo antes de la caída de Mario Draghi un plan para adelantar el cierre de oficinas públicas y comercios, reducir casi a la mitad el alumbrado público y limitar calefacciones y aires acondicionados al mismo nivel que acaba de aprobar España. Grecia ha hecho lo mismo.

Las medidas aprobadas por el Gobierno de España no solamente están en línea con las que están en vigor o a punto de ser aprobadas en la mayoría de los países de la Unión Europea, sino que derivan de los compromisos suscritos en Bruselas hace una semana para ahorrar en conjunto un 15% del consumo energético (España únicamente tiene que llegar al 7%).

En contra de este planteamiento no sólo está el PP de Feijóo sino Vox y Ciudadanos. El líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, acusó al Gobierno de aprobar “cada minuto una nueva prohibición. Lo que debe hacer es cambiar la política energética dependiente y suicida que nos empobrece y obliga a los españoles a pagar la energía a precio de oro”. La presidenta de Cs. Inés Arrimadas, fue aún más dura al calificar las medidas del Gobierno de “cartilla de racionamiento energético”.

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