Universidad

La financiación pública para investigación en los campus cae un 22% desde 2010 pese a que la UE aporta ahora más dinero

Imagen de archivo de una laboratorio.

La investigación en las universidades es una de las grandes damnificadas de la política de recortes presupuestarios impuesta en los últimos años. Así lo pone de manifiesto el informe Investigación y transferencia de conocimiento en las universidades españolas 2015 [consultar en PDF], elaborado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), que muestra la huella que la crisis ha dejado en los centros de educación superior. Este documento es una radiografía realizada con los datos que envían las propias universidades sobre su producción científica. En esta última edición han participado 70 centros: 48 públicos y 22 privados.

Durante 2015 los fondos públicos captados para destinarlos a la investigación en los campus ascendieron a 955 millones de euros. Esa dotación fue un 8,4% superior a la consignada en 2014. No obstante, siguió estando lejos del pico de financiación de 2010, cuando se destinaron 1.219 millones. La conclusión, por tanto, es que en un lustro los fondos públicos dedicados a la investigación se han reducido en un 21,7%. En cifras absolutas son 264 millones de euros menos

La caída en la partida más relevante, la de la inversión directa para proyectos de investigación, es todavía más significativa: de 599 millones de euros a 447 (-25,4%). Por otro lado, los 107 millones que los campus recibieron en 2010 para adquisición y mantenimiento de equipos se convirtieron en 2015 en apenas 18 millones, lo que supone un descenso del 83,2%. La nota positiva la pone el incremento de las ayudas para la formación, contratación y movilidad del personal investigador, que pasaron de 187 millones a 280 en un lustro (+49,7%). "Esta recuperación compensa el fuerte descenso en infraestructuras y en la financiación a proyectos", destaca el informe. 

Respecto al origen de esta financiación, el informe de los rectores evidencia que la partida que pone el Estado está entre las que más se han resentido. Así, los fondos públicos nacionales cayeron un 25,9% en cinco años: de 646 millones de euros en 2010 a 479 millones de euros en 2015. Este descenso ha provocado que el peso de la financiación estatal sobre el total de inversiones también haya caído. En el mismo espacio de tiempo se esfumaron también 168 millones de euros de fondos autonómicos (de 287 a 119 millones). Ambas administraciones consignaron a investigación en los campus 335 millones de euros menos en 2015 que cinco años antes.  

Al mismo tiempo aumentó la partida para investigar procedente de la Unión Europea, que representa ya un 25% del total de la financiación competitiva. Este montante pasó de 176 millones de euros en 2010 a 243 millones en 2015, lo que supuso un aumento del 38,1%. Los rectores también destacan el incremento de los fondos propios de las universidades –de 61 millones de euros a 73, un 12% más– lo que según los autores del informe pone de manifiesto que los campus "continúan realizando un especial esfuerzo para compensar la pérdida de financiación". 

A pesar de este escenario de recortes, la producción de patentes desde los campus ha aumentado un 59,5% entre 2010 y 2015, de 432 a 689. En 2014, se presentaron 609 en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), 43 en Estados Unidos y 37 en la UE. Sin embargo, los ingresos que representan estas patentes disminuyeron en el período analizado un 3,2% (de 1.498 millones de euros a 1.450). 

Por otro lado, los ingresos por contratos, consultorías y servicios técnicos que prestan las universidades se situaron en 2015 en 468 millones de euros, una cifra que supone una ligera recuperación respecto al año anterior pero sigue estando lejos de los 634 millones de euros ingresados por este concepto en 2010. No obstante, la mejoría de 2015 se tradujo en una leve recuperación de 4 puntos porcentuales en la contratación con el sector público. 

La investigación no es una prioridad 

Este reciente informe de los rectores se suma a otros trabajos que han ido demostrando que la investigación sigue sin ser una prioridad en España. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) constatan que el nivel de inversión pública y privada en investigación y desarrollo no remonta a pesar de la recuperación. De hecho, en conjunto, la economía española invirtió en 2015 un total de 1.530 millones de euros menos en I+D que en 2008. En porcentaje, el descenso es del 10,4%.

Además, otros estudios como el Innovation Union Scoreboard [PDF en inglés, aquí] que la Comisión Europea hizo público en octubre de 2016 han puesto en evidencia que España está instalada en el furgón de cola de la UE en lo que a innovación científica se refiere. De hecho, el Ejecutivo comunitario sitúa a España en el puesto 20 de los 28 Estados miembros. Ese documento refleja también que, en los últimos años, la brecha frente a la media de la UE ha aumentado a un ritmo superior que en otros países.

En datos macro, el objetivo que se han marcado los países de la Unión para 2020 es dedicar a I+D el 2% del PIB, una cifra que está muy lejos del 1,22% que ahora dedica España. En 2008 el peso sobre el PIB de esta partida era del 1,35% y desde entonces todos los años se ha seguido una tendencia decreciente. La comparación con el resto de Europa es desalentadora, pues España está por detrás de países con economías menos desarrolladas como Eslovenia, que dedica el 2,21% de su PIB a investigación y desarrollo; República Checa (1,95%), Estonia (1,50%), Hungría (1,38%) o Polonia (1,28%).

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