El oscuro legado de Blesa

La fundación heredera de Caja Madrid guarda en un cajón las cuentas del año de la debacle

Entrada a la antigua Caja Madrid.

Las cuentas de Caja Madrid de 2011, el año en que su integración en Bankia sacó a la luz los efectos de una gestión ahora investigada por la justicia –4.050 millones de pérdidas–, permanecen en un cajón sin que hayan sido depositadas ni en el Registro Mercantil ni en el Registro de Fundaciones de la Comunidad de Madrid ni publicadas en ningún soporte. La entidad heredera de los activos no bancarios de la caja es la Fundación Especial Caja Madrid, que aglutina la antigua fundación cultural de la caja, la Obra Social y el Monte de Piedad. Y su equipo rector, consultado por infoLibre, aduce que el complejo proceso de transición y los vacíos legales explican el limbo en que han quedado el balance y la memoria de 2011. Las de 2012, recalcan fuentes de la fundación, "están en el Registro de Fundaciones y la Comunidad de Madrid no les ha puesto ningún reparo".

Gestada con un patrimonio de 400 millones de euros, la joya de la corona de la nueva fundación la conforman 140 inmuebles procedentes sobre todo de la Obra Social, y en su mayoría cedidos en su uso a ONG. Algunos de esos inmuebles son muy valiosos, como ocurre con la gigantesca sede histórica de la caja, en el centro de la capital, y una importante colección de arte de 1.700 piezas valorada en 21,7 millones de euros y cuyo hilo conductor es la pintura española del siglo XX. La semana pasada aún estaba pendiente de firma el acuerdo de reparto físico de obras entre Bankia y Caja Madrid. Muy probablemente, Bankia conserve la mayoría de las obras expuestas en sus sedes a cambio de un canon para la entidad propietaria y de asumir el coste de aseguramiento de la colección.

El inventario, aseguran fuentes de la fundación, refleja con fidelidad los fondos que la caja fue adquiriendo. "Ha desaparecido alguna cosa menor, unas casullas del siglo XIX", dice el equipo de la fundación. Otras fuentes sostienen, en cambio, que han aparecido obras no inventariadas y elevan a más de 4.000 las que componen la pinacoteca, a las que se suman algunas piezas escultóricas y de otros géneros artísticos. La disparidad numérica –replica la fundación– obedece a que, "al hablar de 4.000 piezas, hay quien, por ejemplo, está contando cada colección de monedas por el número de ejemplares y no como un solo ítem". El inventario de los bienes de patrimonio artístico consta, según fuentes de la entidad, en el Registro de Fundaciones de Madrid, que tiene carácter público.  infoLibre tampoco ha podido acceder a ese documento tras solicitar sin éxito una copia a la fundación.

Los nombres del patronato

La presidenta de la nueva fundación es Carmen Cafranga, antiguo miembro de la comisión de control de Caja Madrid y socia de la mujer de Ignacio González en Subastas Segre, una empresa dedicada al negocio del arte.

En realidad, el patronato ostenta menos funciones ejecutivas que el director general de la fundación, José Guirao, un gestor de dilatada trayectoria que, tras una etapa como director general de la Junta de Andalucía, tomó las riendas del Museo Reina Sofía, para incorporarse luego a La Casa Encendida, buque insignia de la política cultural de Caja Madrid antes de la quiebra y cuyo prestigio intenta preservar la nueva fundación.

Constituido el 18 de enero de 2013, el patronato de la fundación se nutre en buena parte de miembros de la antigua Caja Madrid. Con Cafranga como presidenta y la empresaria Alicia Koplowitz como reciente fichaje estelar, al patronato pertenecen también el consejero delegado de Indra, Javier de Andrés; otra socia de Carmen Cafranga en Subastas Segre, María Luisa Basa; el dramaturgo Albert Boadella, colocado por Esperanza Aguirre al frente de los Teatros del Canal; Jesús Núñez, uno de los capitanes de la educación privada madrileña y mimado también por la expresidenta Aguirre; Antonio Cámara, secretario personal de José María Aznar durante su estancia en La Moncloa; y José Antonio Moral Santín, exconsejero de Caja Madrid en representación de Izquierda Unida, formación a la que oficialmente dejó de pertenecer cuando el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu le tomó declaración como imputado en el caso de las preferentes. 

Primero las cuentas, luego la fundación

La Fundación Especial Caja Madrid quedó escriturada el 31 de diciembre de 2012. Pero las cuentas de la caja –que existió hasta noviembre de ese año– correspondientes a 2011 se habían aprobado 10 días antes. Y salieron adelante con el voto de los tres miembros de una comisión gestora designada por el Gobierno de Madrid y que bajo la batuta del actual director general de Economía de Madrid y antiguo presidente de la comisión de control de la caja, Pablo Abejas, se completaba con el gerente regional del PP, Beltrán Gutiérrez Moliner, y Antonio Cámara, exsecretario de José María Aznar. Carmen Cafranga, actual presidenta de la nueva fundación, no perteneció a la comisión gestora que acometió el proceso de transformación, en contra de lo que por error publicó infoLibre esta mañana a primera hora.

“Se hizo una consulta a un catedrático sobre si la gestora podía aprobar las cuentas de una entidad de ahorro que ya no era tal y la conclusión fue que sí”, sostiene una fuente de la fundación. A esas alturas y ya con BFA-Bankia intervenida por el FROB, que inyectó 23.000 millones para tapar el agujero descubierto tras la gestión del equipo presidido por Miguel Blesa y la fusión posterior, las acciones de Caja Madrid en el nuevo grupo bancario gestado por el BFA –el 52%– valían ya cero.

Que las cuentas del controvertido 2011 fueran aprobadas por la gestora y no por el patronato explica, según la fundación, por qué a día de hoy siguen en un cajón. infoLibre ha podido hojear una copia de esas cuentas, en las que no aparece la firma de la comisión gestora, pero no ha logrado autorización para obtener un ejemplar y estudiar así su contenido.

Preguntas

¿Por qué, para aprobar las cuentas de 2011, formuladas por el consejo de Caja Madrid bajo la presidencia de Rodrigo Rato, no esperó la gestora hasta que la nueva fundación hubiera elegido un patronato, lo que ocurrió el 18 de enero de 2013? “Para no pasar problemas de la anterior etapa al nuevo patronato”. Esa es la respuesta oficial.

¿Y por qué no se depositaron el balance y la memoria en el Registro Mercantil? “Porque ya se estaban cancelando los asientos de la caja de ahorros y a partir del 27 de noviembre de 2012, fecha en que la caja se disuelve porque así lo marca la ley de reestructuración, el Registro no puede aceptar cuentas de una fundación”. ¿Pero hubo al menos un intento por depositar esas cuentas en el Registro? No. Esa es aquí la respuesta.

Y queda otra pregunta de calado en el aire: la de por qué no se han enviado aún al Protectorado de la fundación, esto es, a la Consejería de Economía de Madrid, la misma donde Pablo Abejas ocupa el tercer lugar en el organigrama desde el mismo día en que cesó como patrono de la Fundación Especial Caja Madrid. Según la fundación, porque hasta ahora ha habido “dudas” sobre si el Protectorado podrá dar tratamiento ordinario a una memoria relativa a una caja de ahorros pero aprobada no ya por una fundación sino por el germen de esa fundación. Las explicaciones de la Fundación Especial Caja Madrid sobre este punto topan con una afirmación lanzada desde su seno: que la Consejería de Economía del Ejecutivo madrileño “ha monitorizado en todo momento” la difícil transición. ¿Por qué entonces plantearía objeciones si el proceso se hizo según sus indicaciones? “Creemos –y esa es la única respuesta al interrogante– que pronto las enviaremos al Protectorado”.

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