Los efectos del 24-M

La gestión de los cambios por parte de Rajoy genera desconcierto en cargos del PP

La gestión de los cambios por parte de Rajoy genera desconcierto en cargos del PP

¿Cabe esperar algo más de los "cambios en el Gobierno y en el Partido Popular" anunciados por Mariano Rajoy el pasado 10 de junio? Es la pregunta que ronda en los últimos días por la cabeza de miembros del Ejecutivo y del Partido Popular. Sobre todo, después de que el pasado juevesel pasado jueves el propio presidente del Gobierno y de los conservadores anunciara una renovación de la cúpula de su partido que afectó en esencia las vicesecretarías. De cumplirse ese anuncio de Rajoy, que quedó de hecho sellado en su cuenta de la red social Twitter, los ajustes en Moncloa tendrían que producirse antes de fin de este mes de junio. Es decir, antes del jueves de la próxima semana. Pero las fuentes consultadas admiten que no saben a qué atenerse porque desde el 24-M, cuando el partido perdió gran parte de su poder territorial, su jefe ha variado de discurso en varias ocasiones. Hasta el punto de haber avisado, este lunes, de que no cabe esperar "lo que se entiende por una crisis de Gobierno".

"Independientemente de que los cambios gusten más o menos, en un momento en el que nos hemos propuesto comunicar mejor, a lo mejor se podrían haber explicado mejor las cosas para no tener después que decir que se habían generado muchas expectativas", dice un cargo regional.

Para explicar lo que a sectores del PP ha chirriado de la gestión que Rajoy ha hecho de los últimos movimientos en el partido hay que trasladarse a la noche electoral del 24-M, al momento en el que el presidente del Gobierno y el PP mira el mapa de resultados. El panorama era desolador: las mayorías absolutas en las comunidades autónomas se había esfumado. Y, en las municipales, se habían perdido 2,4 millones de votos.

El primer "error"

Un día después tocaba Comité Ejecutivo Nacional y muchos de los derrotados viajaron a Madrid a escuchar lo que Rajoy les tenía que decir. A puerta cerrada, intentó tranquilizar a los suyos asegurándoles que lo ocurrido en estos comicios no era extrapolable a unas generales. También les aseguró que se iban a analizar los resultados de forma exhaustiva para poner freno a la sangría de votos. Luego, en rueda de prensa, cerró la puerta a cambios en el Gobierno y en el PP e insistió en que el candidato a la Moncloa iba a ser él. "Este fue el primer error. En los últimos días ha insistido en que los cambios se anuncian cuando toca, a lo mejor no habría hecho falta esa afirmación tan categórica. Sobre todo si en pocos días se iba a desdecir", añade un diputado.

Dos días. Sólo habían pasado dos días desde que negara cambios cuando empezó a añadir matices. Era 27 de mayo y, en los pasillos del Congreso de los Diputados, optó por pararse ante la prensa, cosa que no siempre hace, para abrir la puerta a mover algunas fichas. Dijo que "poco a poco" iría tomando las decisiones "más convenientes". "Al escuchar esto comenzaron las quinielas y las especulaciones, algunas motivadas más por deseos nuestros que por lo que pudiera estas Rajoy manejando en su cabeza", reconoce un miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

¿Presión de los barones?

Aseguran los que conocen bien a Rajoy que cuando toma decisiones lo hace después de haber meditado mucho y sin dejarse influir. Pero no pasa inadvertido que cuando habló de ir tomando "decisiones poco a poco", destacados dirigentes de su partido le habían demandado en público abrir un periodo de reflexión. Es el caso, por ejemplo, de Juan Vicente Herrera, presidente en funciones de la Junta de Castilla y Léon, que llegó a pedirle que se mirara al espejo.

Pero el mensaje que más expectativas generó entre los suyos fue el citado del 10 de junio, cuando desde Bruselas puso fecha tope a los anunciados cambios en el "Gobierno y en el partido". "Algo se torcería por medio cuando sólo un día después se quejó de que se habían depositado demasiadas esperanzas en sus palabras", interpretan desde el Gobierno. "Yo, desde luego, las expectativas no las he generado", llegó a decir. 

Al escuchar esto de las expectativas, más de uno en el PP pensó en la opinión personal vertida un par de días antes en un encuentro informativo por José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. Preguntado sobre si "unos cambios cosméticos"en el Ejecutivo podrían considerarse en realidad cambios respondió que, a su juicio, "una remodelación cosmética no es remodelación". "Rajoy no suele contar nada a nadie para evitar filtraciones y especulaciones, pero debe ser que alguien pensó que cuando Ayllón vertía su opinión tenía pistas de lo que iba a ocurrir", interpreta un dirigente provincial.

"Cuando haya algo..."

La guinda a todas estas declaraciones la puso él mismo este lunes en una rueda de prensa en Baiona (Pontevedra) cuando, preguntado por los periodistas por la pendiente remodelación de Gobierno, enfrió las expectativas descartando "lo que se entiende por una crisis de Gobierno". Según sostuvo, no tendría mucho sentido cambiar ahora a los ministros a pocos meses de las elecciones. "Cuando haya algo, si lo hay, lo sabrán y lo demás no tiene sentido", respondió cuando un informador le demandó una explicación sobre por qué parecía haber cambiado de parecer.

Tras escuchar a Rajoy, todas las fuentes consultadas por infoLibre coinciden en que si algo ocurre en el Gobierno serán meros "ajustes". De lo contrario, el presidente del Gobierno intentará acabar la legislatura con las personas que se sientan ahora en el Consejo de Ministros.

"En lo que va de legislatura sólo se han marchado Miguel Arias Cañete (Agricultura) para encabezar la lista al Parlamento Europeo, Alberto Ruiz-Gallardón (Justicia) por sus discrepancias en la ley del aborto y Ana Mato (Sanidad) por la vinculación de su exmarido con la Gürtel. Conociendo a Rajoy era muy de extrañar que fuese a llevar una revolución a Moncloa", comenta un miembro de la dirección nacional del partido

¿Una marcha atrás?

En los últimos días, cuando Rajoy parece querer rebajar el alcance de posibles modificaciones en el Gobierno, se está instalando una tesis en el partido: o estas sólo se limitan a José Ignacio Wert, titular de Educación. O el presidente ha conseguido que éste agote legislatura y ahora no sabe cómo dar marcha atrás.

Fuentes del Ejecutivo señalan que en las últimas semanas uno de los escenarios que Rajoy tuvo sobre la mesa ubicaba a María Dolores de Cospedal en el Gobierno y a Wert fuera. El ministro de Educación, siempre según las mismas fuentes, había reclamado a su jefe que le permitiera abandonar el Consejo de Ministros para trasladarse a París, donde reside ya su pareja, Montserrat Gomendio, desde que fue fichada por la OCDE. Se da la circunstancia de que Gomendio era la secretaria de Estado de Educación y, hasta la fecha, no ha sido sustituida. Hace ya casi un mes que dejó el Gobierno. "A lo mejor, cuando Rajoy habló de cambios en el Gobierno contaba ya con la incorporación de Cospedal y la salida de Wert. Pero, a la vista de lo visto, algo se torció", considera una diputada.

La intención de Wert era optar a la embajada ante la OCDE, algo que en el Gobierno no encaja mucho. El puesto sigue vacante, pero la opinión más extendida es que si se va lo hará por su cuenta y riesgo.

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