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Diálogo Social

El Gobierno se vuelca en recuperar el diálogo con la CEOE tras el lío sobre la reforma laboral

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, a su llegada a una sesión de control en el Senado,

Apagar el incendio cuanto antes. Esa es la consigna y la tarea a la que se dedica el Ejecutivo de Pedro Sánchez desde que el miércoles por la noche se dio a conocer el acuerdo firmado por PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu para, entre otras cosas, la derogación "íntegra" de la reforma laboral. No el fuego que la derecha agita acusando al Gobierno de haber pactado con “los herederos de ETA”, sino el daño colateral que el acuerdo firmado con los abertzales ha causado al diálogo social, las delicadas negociaciones que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, impulsa desde que llegó al cargo y que, en menos de cinco meses, han logrado tres grandes acuerdos: la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), el real decreto para poner en marcha medidas laborales y sociales frente a la pandemia y la prórroga de los ERTE.

El jueves, al día siguiente de la votación en el Congreso y de conocerse el texto del acuerdo firmado con Bildu, se celebró la comida semanal que mantienen Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, y en ella, según fuentes consultadas por infoLibre, repasaron lo ocurrido, incluído el enfado de la vicepresidenta Nadia Calviño y las declaraciones del propio Iglesias en las que esa misma mañana se ratificó en "lo firmado" pese a "nota aclaratoria" con la que el PSOE matizó en cuestión de horas el acuerdo parlamentario. Como ha ocurrido hasta ahora en los momentos de tensión en la coalición de gobierno, ambos acordaron cerrar filas y centrarse en los próximos pasos políticos paralelos a la desescalada. Según las mismas fuentes, se centraron en el análisis de un plan posterior al actual estado de alarma que en los próximos días deben examinar los asesores jurídicos de Moncloa antes de presentarlo a interlocutores políticos para su negociación.

En las últimas horas el propio Pedro Sánchez llamó al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, para aplacar el enfado de los empresarios y pedirle que vuelvan a la mesa del diálogo social. El presidente también telefoneó a los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez, y Comisiones Obreras, Unai Sordo, para explicarles a ellos el enredo de la reforma laboral.

No fue la de Sánchez la única llamada que los tres recibieron del Gobierno. La ministra de Trabajo también habló con ellos, entre el jueves y el viernes, en varias ocasiones. Díaz, según fuentes de su departamento, se está volcando en la tarea de reconstrucción de puentes.

Las gestiones de unos y de otros van todas en la misma línea. El Ejecutivo, según fuentes de Moncloa consultadas por infoLibre, reconoció a los interlocutores sociales que cometió “un error” en la redacción del acuerdo con EH Bildu y aseguró a patronal y sindicatos que su intención era recoger simplemente el compromiso del pacto de Gobierno suscrito por PSOE y Unidas Podemos, en el que se hace referencia a la derogación de la reforma laboral sin utilizar la palabra “íntegra”. Y separando algunas reformas puntuales “urgentes” de otras más de fondo que deben impulsarse a través del diálogo social, esto es: con el concurso de empresarios y trabajadores. Que no se trataba, en suma, ni de derogar toda la reforma de golpe, lo que además es técnicamente imposible, sino que tampoco se pretendía ponerle fecha inmediata, como se deduce del acuerdo con EH Bildu y Unidas Podemos del que, finalmente, el PSOE se desmarcó.

Hasta el mismo miércoles, según fuentes conocedoras de las reuniones, se celebraron reuniones en busca de acuerdos en el marco de la crisis económica y social desatada por el coronavirus. Ese mismo día, mientras se debatía la prórroga de la alarma, los números dos de Trabajo, de los sindicatos y de la patronal estaban avanzando en un acuerdo para prolongar los ERTE más allá del 30 de junio, cuando se haya completado la desescalada. La reunión fue “muy bien” pero, a la salida, la noticia del acuerdo para derogar íntegramente la reforma laboral dinamitó los esfuerzos de las tres partes para conseguir acuerdos.

En el Ministerio de Trabajo se creó ya en enero otra mesa de trabajo dedicada a negociar el desmontaje de la reforma laboral, pero la última vez que se reunió fue el 13 de marzo, un día antes de la aprobación del estado de alarma. Sigue aparcada a la espera de que la situación del país se normalice. Y mientras tanto los interlocutores sociales se centran en llegar a acuerdos para afrontar la profunda crisis desatada por la pandemia.

La idea, en todo caso, es ir aprovechando este trabajo para situar las reformas necesarias en el marco del nuevo Estatuto de los Trabajadores del que el Gobierno quiere colgar, en última instancia y con el acuerdo de los agentes sociales, la nueva reforma laboral. Algo que también podría debatirse en la Comisión de Reconstrucción creada en el Congreso.

A la patronal y a los sindicatos el Gobierno les “ha dicho que fue un error” causado por cierta “descoordinación a la hora de redactar” el acuerdo con Bildu. Y que lo ocurrido “no debe poner en peligro el trabajo” avanzado hasta ahora en la mesa de diálogo social. “Hay que volver al carril. Porque iba bien encauzado“, subrayan las fuentes consultadas por este diario.

En el Gobierno entienden el enfado de la CEOE pero confían no sólo en que sea posible reconducir la situación y que vuelvan a sentarse a la mesa de diálogo sino en que se recupere el tono y el buen clima de trabajo que habían logrado construir durante estos meses.

En Moncloa creen que los primeros interesados en volver al diálogo social son los empresarios, porque se juegan mucho en las medidas paliativas y de impulso económico que todavía tiene que tomar el Gobierno para hacer frente a la crisis. Y porque lo ocurrido el miércoles les da una posición de ventaja en la compleja negociación laboral. “Una consecuencia es que el precio del la CEOE para legar a acuerdos va a subir. O al menos van a intentar que suban”, admiten fuentes sindicales consultadas por infoLibre.

El lío del acuerdo con Bildu ha molestado además a varios ministerios, que consideran una "chapuza" lo sucedido, y ha obligado a desplegar una amplia tarea de control de daños. “Aquí estamos, tejiendo y destejiendo como Penélope”, lamentaron fuentes de Moncloa.

Recuperar la confianza de la CEOE es además clave para seguir atrayendo a Ciudadanos y al PP a los acuerdos de reconstrucción en el Congreso, donde el Gobierno se afana por sentar las bases de un consenso que le permita implementar sus medidas con un respaldo lo más transversal posible.

El marco del diálogo social

En el contexto de recuperar la confianza con la CEOE la ministra portavoz, María Jesús Montero, se esforzó en la rueda de prensa del Consejo de Ministros en subrayar que no habrá ningún cambio en la reforma laboral que no pase por el diálogo social. “El diálogo con los agentes sociales”, dijo, “es más importante que nunca. Sólo de la mano del diálogo social vamos a ser capaces de llegar a acuerdos importantes y beneficiosos para todas las partes y que luego puedan ser puestos en marcha de forma eficaz”.

Montero recordó que la reforma laboral vigente la aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 “al margen del diálogo social, por mayoría absoluta. Y sin ningún tipo de dialogo con el resto de fuerzas políticas”. Ahora, en cambio, el Gobierno quiere hacerlo con acuerdo de la patronal y de los sindicatos y con el concurso de los partidos representados en el Congreso.

Y sobre eso, remarcó, no hay discrepancias entre ministros. “Todos están comprometidos en el cumplimiento del acuerdo programático. Puede haber distintas sensibilidades en relación con distintas materias”, admitió, “pero este es un Gobierno en el que vamos todos a una”.

"No tocar la legislación laboral facilitaría hasta el extremo la caída de los salarios"

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Montero no escatimó elogios hacia el presidente de la CEOE. ”Todos, desde el presidente al último ministro, mantenemos una comunicación fluida con el señor Garamendi y confiamos plenamente en él. Sin los empresarios es imposible construir un proyecto para España. Yo conozco particularmente el sentido de Estado que tiene el señor Garamendi, que no es un patriota de boquilla. Antepone siempre los intereses de España a cualquier otra cuestión, defendiendo lógicamente los intereses empresariales”.

La ministra atribuyó el enredo del acuerdo con Bildu a la existencia de “ruido interesado que parte fundamentalmente del principal partido de la oposición. Y puede ser que dentro de ese ruido no seamos capaces a veces de plantear cuáles son nuestras prioridades”.

¿Se reformarán de forma urgente los aspectos más lesivos de la reforma laboral como permitieron PSOE y Unidas Podemos en su programa de Gobierno? La portavoz no fue clara este viernes al responder a esta pregunta. Antes de la pandemia, explicó, ya se estaban produciendo avances en “un diagnóstico común y en la posible búsqueda de soluciones” que hubo que aparcar después de que el virus obligase a orientar el diálogo social a “frenar esta hemorragia”. Lo urgente ahora, explicó utilizando un símil médico, es “estabilizar al paciente, que no sigamos teniendo el riesgo de que haya despidos y podamos ir recuperando la normalidad”.

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