Negocios en la Comunidad de Madrid
Los hilos que conectan a Ayuso y la Comunidad de Madrid con León y el viejo socio de González Amador
Sábado, 15 de enero de 2022. Tras una larga tarde de congreso popular, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se sienta a cenar en un conocido restaurante del centro de León. El local, ubicado en pleno corazón del Barrio Húmedo, ha sido cerrado para la ocasión. En la mesa se sientan alrededor de una quincena de personas. Entre ellas, el directivo de Quirón Fernando Camino y su mujer, una farmacéutica llamada Gloria Carrasco. El matrimonio es, en aquel momento, desconocido para el público en general. Pero no para Alberto González Amador, cuyo nombre llevaba ya unos meses ligado al de Díaz Ayuso. Ambos han hecho negocios con él. Y la cita, desvelada por El País, pone de relieve la conexión de todos los vértices del triángulo.
La relación de Camino y González Amador es vieja. Ambos coincidieron en la firma de reconocimientos médicos Sociedad de Prevención Fraternidad Muprespa, que luego pasaría a denominarse Fraterprevención. Y ambos se han mantenido conectados a través de Quirón Prevención SL, una de las filiales del gigante sanitario en la que acabaría disuelta La Frater. Camino, como su presidente. Y González Amador, al menos de cara al exterior, como un supuesto proveedor. Alguien externo que, no obstante, ha tenido correo corporativo, ha figurado con su contacto en la intranet de la compañía y ha llegado a presentar los servicios de la firma al otro lado del Atlántico en el marco de los negocios mantenidos con la misma.
La Comunidad de Madrid es, desde hace años, cliente de Quirón Prevención. En marzo de 2018, pocos meses después de su creación, se alzó con un primer contrato de 840.068 euros para la gestión de reconocimientos médicos después de que la única competidora que tenía fuera excluida del proceso. La orden de adjudicación fue firmada por Isabel Díaz Ayuso, entonces viceconsejera de Presidencia. Y aunque en un primer momento estaba pensado para 2018 y 2019, al final se extendió hasta 2021.
Cuando en el verano de aquel último año estaba a punto de expirar la última de las cuatro prórrogas aprobadas, el Ejecutivo madrileño resolvió el nuevo expediente de "reconocimientos médicos específicos dirigidos a empleados públicos de la Comunidad de Madrid y pruebas complementarias". Convocado para 12 meses, el concurso lo ganó de nuevo Quirón Prevención SL. Esta vez, sin competidores: a la licitación solo se presentó la filial del holding sanitario, que se quedó con los dos lotes que componían la adjudicación.
En principio, la duración de este nuevo encargo iba a ser por doce meses. No obstante, el contrato recogía la posibilidad de ir alargándolo. Y eso es lo que se ha hecho. Año tras año, el Ejecutivo regional ha ido acordando prórrogas. La última, el pasado verano. El 9 de junio, se firmó la orden para extender el "Lote B", el relativo a la realización de pruebas específicas de laboratorio, radiografías de tórax o consultas médicas a especialistas. Y cuatro días después, el 13, la prórroga del "Lote A", centrado en los reconocimientos médicos específicos. De esta manera, Quirón Prevención cobrará hasta julio de 2026 un total de 481.621 euros –11.775 euros por el primer servicio y 469.846 por el segundo–.
Amador, Carrasco y el ático del fiscalista de León
Los nombres de González Amador y Camino ya se habían cruzado en Latinoamérica en torno a la sociedad panameña Insumos Médicos del Pacífico, de la que Camino fue cofundador y a cuya junta directiva perteneció González Amador entre 2014 y 2022. Y en pandemia lo hicieron en torno a Mape Asesores. Se trata de la empresa gallega para la que intermedió la pareja de Isabel Díaz Ayuso, a la espera de juicio por fraude fiscal, en una operación de compraventa de mascarillas que le reportó 1,97 millones de euros. Una firma en la que, de nuevo, figuraba como consejero el presidente de Quirón Prevención.
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Camino no está, por el momento, investigado en la causa que persigue a González Amador en los juzgados de Plaza de Castilla. Pero sí su mujer: la farmacéutica Gloria Carrasco. La que fuera presidenta del Colegio de Farmacéuticos de León y el novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid entraron en contacto, según el relato que él mismo ofrece en sus escritos judiciales, a finales de 2018 a través de Camino. Ambos firmaron un "contrato de asesoramiento continuado". Y durante los dos siguientes años, la primera ayudó al segundo en diferentes cuestiones –desde la preparación de fármacos hasta protocolos de distribución– a cambio de un módico precio.
Una relación que escala en el año más duro de la pandemia. A finales de 2020, González Amador compra a Carrasco Círculo de Belleza SL. Por dicha empresa pagó por 499.836 euros, a pesar de que facturaba muy poco, de que no tenía trabajadores ni inmuebles a su nombre y de que unos meses antes Carrasco había abonado solo 16.000 euros por hacerse con las acciones que tenían en la empresa su hermano y su marido. La Fiscalía cree que ese abono es, en realidad, una comisión encubierta al directivo de Quirón por el pelotazo de las mascarillas o por los negocios con Quirón Prevención. Pero González Amador lo niega. Y dice que el precio pagado obedecía al potencial de la sociedad. La investigación está, por el momento, a la espera de un informe solicitado hace meses a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Se trata de una pieza separada de la principal, la del fraude fiscal, que ya está a la espera de juicio y que los investigados tratan de tumbar agarrándose a la condena del ex fiscal general del Estado. Un caso que vio la luz a raíz de una investigación tributaria en la que González Amador estuvo representado por Javier Gómez Fidalgo. Se trata de un reconocido fiscalista que ejerce a escasos cinco minutos del bar en el que Camino, Carrasco y Ayuso estuvieron cenando aquel 15 de enero de 2022. Y cuyo nombre está ligado al ático en pleno centro de Madrid del que han estado disfrutando González Amador y la presidenta. Ubicado justo encima del piso que compró el primero tras el fraude fiscal, estaba a nombre de Babia Capital SL, cuyo administrador era Fidalgo. Hace unos meses, el inmueble fue adquirido definitivamente por el empresario.