Aerolíneas de bajo coste

La huelga contra el "dumping social" de Ryanair, última batalla de un verano 'caliente' en los aeropuertos europeos

Pilotos de la aerolínea Ryanair en huelga en el aeropuerto de Charleroi, en Bélgica.

La huelga de pilotos de Ryanair de Suecia, Bélgica, Irlanda y Alemania de este viernes 10 de agosto ha hecho que la compañía cancele 396 vuelos, de los cuales 82 de ellos son con origen o destino en España. Detrás de las reivindicaciones, los sindicatos apuntan al "dumping social" de la aerolínea, con sede en Irlanda: es decir, a una estrategia consistente en reducir al mínimo los derechos y los salarios de los trabajadores para competir en el mercado y maximizar beneficios. En esta ocasión fueron los pilotos: en julio, los tripulantes de cabina (TCP) de España, Portugal, Bélgica e Italia, ante cuyos paros la empresa canceló una cifra similar de viajes. A diferencia de otros conflictos laborales de este verano en las aerolíneas de Europa, que se han resuelto con más o menos acuerdo, la batalla entre huelguistas y patronal en esta low cost parece ir para largolow cost: las posturas están muy enfrentadas, y la lista de exigencias y agravios que enarbolan los sindicatos es muy larga. Pasada esta jornada de huelga, los trabajadores tienen una asamblea en septiembre en Roma para abordar nuevas protestas.

"Ryanair ni por asomo quiere cumplir con la legalidad". Ese es el resumen del problema, según el portavoz del Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabina de Pasajeros de Líneas Aéreas (Sitcpla), Antonio Escobar. La huelga de este viernes es de pilotos, pero esta organización los apoya sin fisuras porque, asegura, están "incluso peor" que ellos. La raíz de las quejas está en que los trabajadores de la empresa tienen contratos radicados en Irlanda, un país con una laxa legislación laboral en favor del empresario: según denuncian, los empleados españoles, por poner un ejemplo, no tienen mutua de accidentes de trabajo, no cobran si caen enfermos, no pueden pedir una hipoteca en el país, los delegados sindicales solo pueden hacer su labor "en sus días libres" y, como colofón, "viven en un régimen disciplinario de terror", según un documento que elaboró Sitcpla: la multinacional, explican los huelguistas, amenaza con despidos, sanciones y demás consecuencias a quien alza la voz.

Escobar habla de "legalidad" porque en septiembre de 2017 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sentenció que los trabajadores tenían derecho a defender sus condiciones en los tribunales del país donde trabajan habitualmente en vez de en los de Irlanda, algo que la compañía negaba. Al acogerse continuamente a las normas irlandesas, explica el portavoz del sindicato, Ryanair se salta todo tipo de dictámenes: entre ellos, según denuncia, los del Ministerio de Fomento, que en la huelga del pasado julio estableció unos servicios mínimos del 100% en los vuelos a las islas (Baleares y Canarias) y, afirma el sindicalista, la compañía no cumplió a pesar del visto bueno de los trabajadores, por lo que incurrió en un paro patronal encubierto e ilegal. "Lo que tiene que hacer [el ministro de Fomento] Ábalos es abrir un expediente sancionador", afirma Escobar, que acusa a Fomento de una dejación de funciones en la huelga. Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que el Ejecutivo "estará vigilante de que se cumplan" los derechos de afectados por cancelaciones en la low cost.

En caso de los pilotos se suma que los sindicatos denuncian que la mayoría son falsos autónomos, "un caso como el de Deliveroo, pero peor", resume el portavoz de Sitcpla. Más allá del fraude que supone utilizar esta figura laboral en casos de puestos de trabajo fijos y continuos, Escobar denuncia que gran parte de los cursos de formación, incluyendo los de prevención de accidentes en vuelo, son sufragados por los propios empleados. En un hipotético medallero de aerolíneas que peor tratan a sus trabajadores, Escobar –cuyo sindicato de azafatos también defiende los derechos de empleados en otras compañías como Iberia o Easy Jet–, asegura que Ryanair "se lleva el oro, la plata, el bronce y todos los diplomas"; ninguna se acerca, según su criterio, a la negativa absoluta de la empresa irlandesa de ceder en algún aspecto.

Sitcpla se ha hecho eco en redes de un supuesto documento de Ryanair de rendición de cuentas ante inversores, en el que dice, literalmente, que "las huelgas son mejores que conceder mayores costos o tener una menor productividad", es decir, que prefieren aguantar estas protestas, a pesar de las pérdidas y de los serios inconvenientes para los pasajeros, que ceder en la negociación. El documento, al que ha tenido acceso infoLibre, aparenta ser una presentación de resultados del primer trimestre de 2018, pero este periódico no ha podido confirmar con la low cost su autenticidad.

El departamento de marketing de la sede de Ryanair en Dublín, a través de la consultora que gestiona la comunicación de la empresa en España, ha rechazado contestar a las preguntas de infoLibre acerca de las condiciones laborales de sus empleados, el documento que ha revelado Sitcpla, los servicios mínimos en la huelga de julio y la condición de falsos autónomos de sus pilotos, alegando falta de tiempo para atender la solicitud. En julio, durante la primera movilización de tripulantes, la aerolínea aseguró que sus azafatos cobran 40.000 euros anuales ("más del doble del salario mínimo"), trabajan 18 horas a la semana, tienen comisiones por ventas, prestaciones por enfermedad y otro tipo de privilegios que los sindicatos niegan rotundamente.

Un verano intenso en movilizaciones

El conflicto en Ryanair es, al menos aparentemente, la última de las movilizaciones que siguen vivas en un verano de 2018 especialmente caliente en los aeropuertos europeos caliente . Otras empresas, como Easy Jet, han alcanzado un acuerdo con los trabajadores y están estos días redactando el nuevo convenio, aprobado por el 76% de los empleados, explica Escobar. El personal de tierra de Iberia desconvocó la huelga, así como el de los aeropuertos de Aena. Pero si una movilización ha tenido impacto y efectos en todas las aerolíneas es la de los controladores aéreos de Marsella (Francia), quienes gestionan todo el sureste de Francia y el Mediterráneo y cuyos paros se vienen sucediendo desde varios meses antes del periodo estival. Algunas de las principales operadoras del continente se querellaron contra Francia por no permitirles sobrevolar su espacio aéreo, y elevaron la protesta ante la Comisión Europea, aunque Bruselas defendió el derecho a huelga de los trabajadores franceses.

Según recogió El Economista, las huelgas de los controladores de Marsella fueron, principalmente, las causantes de un verano de retrasos en los aeródromos europeos. Las principales empresas  acumularon de media retrasos en el 41% de los vuelos realizados en julio en los principales aeropuertos de la UE (con más de 10.000 pasajeros al mes). En dicho mes, uno de cada dos vuelos que operaron en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) sufrió retrasos de 15 minutos en adelante; en junio de 2017 los afectados fueron uno de cada tres.

Noventa vuelos cancelados y 16.000 pasajeros afectados por la huelga de tripulantes de Ryanair

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