Elecciones europeas

IU alega que Llamazares usó en 2004 el mismo método para hacer la lista europea que ahora critica

Cayo Lara con los candidatos europeos de IU Javier Couso, Lara Hernández, Marina Albiol, Willy Meyer, Ángela Vallina y Paloma López, este 2 de marzo en Madrid.

Las hemerotecas siempre son una mina en política. Lo que hoy se critica puede que se defendiera ayer, y lo que se reprobaba ayer puede ser elogiado hoy. De eso, de hemeroteca, ha tirado la dirección federal de IU para afear a Izquierda Abierta y su coportavoz, Gaspar Llamazares, su "falta de congruencia" con lo que él mismo, en su etapa de coordinador general, hizo para lograr armar la candidatura de las europeas de 2004, que no estuvo exenta de polémica. El núcleo duro de Cayo Lara subraya que en aquel momento Llamazares bloqueó puestos en la lista para "independientes", "igual" que se ha hecho ahora. Y esa acusación constituirá el corazón de las alegaciones que Olimpo, la sede federal, presente ante la Comisión de Garantías, para reivindicar su método de confección de la lista del 25-M. El entorno de Llamazares sostiene, en cambio, que las situaciones no son comparables ni los estatutos internos, los mismos. 

En la última reunión de la ejecutiva federal de Izquierda Unida, el pasado lunes, la mayoría que sustenta a Lara ya reprochó a Llamazares su "falta de congruencia". Y le recordó que "lo mismo" que denuncia su partido ahora sucedió en 2004. ¿Qué pasó ahora y qué pasó hace diez años

Por partes. El conflicto actual hunde sus raíces el pasado 1 de marzo, en el último Consejo Político Federal. El sector mayoritario, una vez resueltas sus diferencias internas, había sido capaz de pactar una lista encabezada por Willy Meyer. Una composición que desplazaba a IzAb y su candidato elegido en primarias abiertas, Tasio Oliver, al puesto 11. Los gasparistas, enojados, anunciaron una candidatura alternativa. El máximo órgano de poder votó primero el reglamento del propio Consejo Político, que salió avalado por un 67,82%. Después, se votó la reserva de puestos de salida para ICV (el 3), Anova (el 5) y CHA (el 8) por el 85,46%. Y en tercer lugar, se pidió el respaldo al blindaje de las plazas para los "referentes sindicales y sociales": el 2 para la sindicalista Paloma López y el 7 para el activista Javier Couso. El 73,53% estuvo de acuerdo.

Tras las tres votaciones, IzAb y la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT) de Juan Manuel Sánchez Gordillo, presentaron lista alternativa, que obtuvo un 22,6%. La de Meyer ganó por un 77,4%. Oliver ascendió al número 9, pero los gasparistas advirtieron desde el primer minuto que, por reparto proporcional y salvando los puestos para ICV, Anova y CHA, les correspondía el 6. Arguyeron que la reserva del 2 y del 7 para López y Couso, "ambos militantes de IU", era "caprichosa" y "arbitraria", un "desprecio" a la democracia y una violación del "pluralismo" interno. Y con esos argumentos Oliver y otros dos compañeros presentaron, el pasado 11 de marzo, el primer recurso ante la Comisión Federal de Garantías

El puesto 8 si CHA renuncia

Anteayer, miércoles, en una reunión bilateral entre las cúpulas de IU e IzAb no prosperó el acuerdo. El secretario de Organización, Miguel Reneses, ofreció como una "solución posible" que Oliver ocupara el puesto 8 si finalmente fracasa el pacto con Chunta Aragonesista, que decidirá con quién se alía el 25-M este fin de semana. Los gasparistas rechazaron esa propuesta y ayer mismo la dirección del partido presentó un segundo recurso ante Garantías, con semejantes argumentos. 

Vayamos al pasado. Hace diez años, Llamazares gobernaba la federación, aunque con una mayoría más inestable. Las europeas de junio de 2004 llegaban después de la decepción de las generales de marzo, en las que IU-ICV bajó a cinco escaños. La candidatura europea salió respaldada con un 57,3% de apoyo y entre gritos de "¡Tongo, tongo!", según relataron las crónicas de la época. 

Lo primero que se votó entonces en el Consejo Político Federal fue el reglamento, el procedimiento de elaboración de la lista, que contó con un aval del 55% (otro 40,5% se opuso y un 4,4% se abstuvo). Las críticas se debieron a que se separó la elección del número uno (Willy Meyer) y del resto de la candidatura, y a que se concedió a ICV el segundo puesto. También se sometió a votación la coalición con los ecosocialistas catalanes y con "independientes": la posición de Llamazares venció por un 56,8%, frente a un 35% en contra y un 8,2% de abstenciones. Ello supuso reservar los números 2 a ICV, y las plazas 4 (para EUiA, la marca catalana de IU), 6 (la actriz Pilar Bardem), 9 (el poeta Luis García Montero), 13 (el actor Jordi Dauder), 14 (para Red Verde), 15 (Bloque per Asturies), 19 (Socialistas Independientes de Extremadura) y 21 (Verdes de Aragón). 

Después, se nombró a Meyer cabeza de lista, tras la retirada del eurodiputado Salvador Jové (propuesto por los críticos), por un 57,3%. Y se respaldó el resto de la candidatura por 92 votos a favor (58,6%), 53 en contra, 7 en blanco, 4 abstenciones y un nulo. 

Encuestas a la baja y un número uno no querido por Llamazares

La dirección federal, que ha visionado los vídeos de aquel Consejo Político, se siente "indignada" con el comportamiento de IzAb. "Gaspar debiera de ser coherente consigo mismo. Porque en 2004 se hizo lo mismo que hicimos nosotros el 1 de marzo, con el agravante que en aquel momento se mezcló en una sola votación las alianzas con los partidos socios y los independientes, que además eran y son militantes de IU. Nosotros votamos por separado las alianzas con ICV, Anova y CHA y los puestos para Paloma y Javier", asegura a infoLibre un alto cargo próximo a Lara.

Desde el entorno de Llamazares sostienen que las situaciones no son homologables. Primero, porque las expectativas electorales "no eran tan altas como ahora", donde las encuestas otorgan a IU entre 7 y 9 europarlamentarios. "Se pensaban obtener entre dos y tres escaños como mucho [las urnas dieron a IU-ICV dos actas], por lo que el resto de la candidatura era relleno", justifican estas fuentes. Segundo, porque la mayoría que en su día sustentaba al coordinador "ni siquiera tenía puesto de salida, porque el uno, Willy Meyer, era el candidato del PCE". En realidad, la primera (y fallida) propuesta de Llamazares era la del exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, a la que tuvo que renunciar por la oposición interna, por lo que tuvo que hacer suya la nominación de Meyer. "Y en tercer lugar, hubo una sola candidatura. Si hay dos listas, como ocurrió el pasado 1 de marzo, entonces esa reserva de puestos para independientes no vale ya, entra a funcionar exclusivamente el criterio proporcional. Ellos [la dirección federal] bloquearon puestos para unas alianzas que ni siquiera están cerradas [la de CHA sigue en el aire] y luego hicieron designaciones borbónicas, que son de parte, no de todos", explicaron en el círculo más estrecho del diputado por Asturias. 

Fuentes de la dirección señalan que este último argumento no vale, porque "cuando se vota el reglamento, en 2004 y en 2014, no hay todavía listas presentadas, porque las normas son las primeras en aprobarse". 

"Veremos si aceptamos el 9"

"De lo que tiran ahora es de la exégesis histórica, usando argumentos de leguleyo –contraponen en IzAb–. Estamos hablando de una crisis de la mayoría, de la dirección, que está profundamente dividida y que tuvo que buscar una solución de consenso que al final nos echó a nosotros. Si la crisis de la mayoría se transforma en una depuración y en la manipulación del pasado para demolerlo, flaco favor hacen a IU. Nosotros argumentamos ante Garantías sobre la base de los estatutos de IU, que son muy claros, y que son los que nos obligan. Y esos estatutos dicen que si hay lista alternativa, los puestos se reparten proporcionalmente. Nosotros proponemos una solución política que respete los principios democráticos de IU". Los gasparistas insisten en que buscan un acuerdo político y exigen un pronunciamiento "urgente" de la Comisión de Garantías –para la que no hay fijada vista, sólo está designado el instructor del caso, Miguel Ángel Garrido–. Si no, irán a los tribunales. 

La dirección de Lara opone que no tiene demasiado margen de maniobra. Su oferta, que trasladará por escrito a IzAb, contempla que Oliver ocupe el puesto 8 si CHA renuncia. O bien que el candidato se sume al Parlamento Europeo en calidad de asesor, si no obtuviera escaño. A lo que no está dispuesta es a "pervertir el resultado del Consejo Político". 

Izquierda Abierta mantiene las espadas en alto. No quiere el 8 y se ofrece a discutir sobre el 7, blindado para Javier Couso, el hermano del cámara fallecido en Irak José Couso. Y presionará hasta el final, hasta cuando haya que presentar la candidatura ante la Junta Electoral Central (JEC), del 16 al 21 de abril. ¿Y si no hay acuerdo, ni resolución de Garantías? "Lo veremos. Iremos viendo paso a paso. Pero no está claro que aceptemos el 9", advierte un dirigente del máximo nivel. 

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