El regreso de la 'lideresa'

¿Qué le pasa a Esperanza Aguirre?

¿Qué le pasa a Esperanza Aguirre?

El pasado 5 de febrero, el PP de Madrid celebró un Comité de Dirección en la sede del partido, la primera planta de Génova, 13. Pese a que los asistentes, con Esperanza Aguirre a la cabeza, se conjuraron para que no hubiese filtraciones, al día siguiente la presidenta del PP de Madrid se desayunó con que la prensa contaba que había descalificado a Ana Mato, ministra de Sanidad. También informaba El País de que la había tomando con Cospedal, secretaria general del partido, y con Ana Botella, alcaldesa de Madrid. La 'lideresa', como ella misma llegó a bautizarse cuando coqueteaba con competir con Rajoy para presidir el PP, había hecho pleno tocando a pesos pesados del partido.

Hubo mucho enfado en la planta noble de Génova y llamadas de teléfono que no tuvieron respuesta. Pero ahí quedó la cosa. "Ya sabemos cómo es Aguirre", respondían desde la dirección nacional del partido.

Cuentan en el PP de Madrid que desde ese día parecía haber escarmentado: decidió reducir sus apariciones públicas y los actos de partido. No es que abandonase su trabajo en la sede del PP. Había reuniones, como confirman en el partido, pero eran más discretas, menos multitudinarias y sin presencia de los medios de comunicación.

Esta tendencia se rompió justo un par de días antes del pasado 2 de mayo, fiesta de la Comunidad de Madrid. El detonante, fue un post en su blog, alojado en la página web del PP de Madrid. En él, consideraba que sí hay alternativa a los planes económicos presentados por el Gobierno en el Consejo de Ministros del pasado 26 de abril. Y que ésta pasa por una reforma radical de la administración pública y por no subir impuestos.

A partir de ese post, sus apariciones mediáticas, su presencia en actos públicos y sus declaraciones no se han frenado. ¿Qué le pasa? ¿Quiere regresar a la primera línea de la política? ¿Por qué ha decidido este momento para multiplicar sus apariciones públicas? En el partido consideran que su reacción se tiene en cuenta si se meten estos tres elementos en la coctelera: la presión de los empresarios al Gobierno para que adopte medidas contra la crisis, la financiación autonómica y el papel que quiere jugar en el partido.

1. altavoz de Las demandas de los empresarios

No es un secreto que el sector empresarial español demanda al Gobierno otro tipo de política económica.

Esto quedó patente hace poco más de una semana, cuando el presidente del Gobierno acudió a la clausura del Congreso de Empresa Familiar en el Casino de Madrid. En esta cita, los empresarios demandaron a Rajoy un nuevo marco fiscal que impulsara el crecimiento y la creación de empresas. También Aguirre pide un nuevo marco fiscal. De hecho, el pasado lunes reclamó ante el Comité Ejecutivo Nacional del PP que ahora que Bruselas ha dado dos años más a España para el cumplimiento de los objetivos de déficit, lo lógico sería bajar el IRPF ya y no esperar a 2015, cuando se ha comprometido el Gobierno.

En el PP consideran que Aguirre, con muy buenas conexiones en el sector empresarial, estaba, en parte, haciendo de altavoz de los empresarios tras haber escuchado en los últimos días las quejas y sugerencias de algunos de ellos. Días antes, en el polémico post de su blog había vertido la siguiente frase: "Ha llegado la hora de aplicar la alternativa: reducir el peso del sector público para que llegue el dinero a empresarios y familias para sacar a España de la crisis".

2. A vueltas con la financiación autonómica

No es casual que Esperanza Aguirre y Cristóbal Montoro se enzarzaran en una pelea dialéctica en el Comité Ejecutivo Nacional del pasado lunes. A fin y al cabo, Montoro es el responsable de Hacienda y, por tanto, de los impuestos. Y la cosa iba de impuestos. Montoro intentó atacar por el flanco ideológico. Y espetó a Aguirre que con José María Aznar, gobiernos de los que ella formó parte, las tasas se bajaron cuando se pudo. Y que así ocurrirá también con Mariano Rajoy. Pero para entender este enfrentamiento hay que ubicarse en el tema de la financiación autonómica y remontarse hasta septiembre de 2012, cuando anunció que dejaba la presidencia de la Comunidad de Madrid. 

Antes de hacer el anuncio, mantuvo una reunión con el presidente del Gobierno. En esta cita, además de decir a Rajoy que su decisión no tenía marcha atrás se quejó del sistema de financiación autonómica y reclamó los 1.000 millones extra que, a su juicio, le corresponderían de la caja del Estado. Un mes después, Hacienda daba un portazo a esta petición. 

En el PP de Madrid consideran que "con un sistema de financiación justo" no tendrían que enfrentarse ahora a las movilizaciones sociales en las calle. Y culpan, en gran parte a Hacienda. 

En este contexto, un sector de los conservadores madrileños atribuyen al entorno de Montoro las filtraciones de los últimos días de informes de la Intervención General del Estado (IGAE) que apuntan a que el Gobierno de Aguirre fraccionó contratos de forma masiva para realizar adjudicaciones a dedo.

3. su papel en el partido

La marcha de Esperanza Aguirre estuvo rodeada de cierta confusión. El mismo día que anunció que se iba de la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional, dio a entender que, dado que no le gustan las bicefalias, iba a dejar también su puesto en el PP de Madrid en manos de su número dos, Ignacio González. Fuentes conocedoras de las últimas horas de Aguirre en la Comunidad sostienen que Génova intentó poner al frente del partido a Ana Mato y que cuando la líder del PP de Madrid intuyó la maniobra –la ministra de Sanidad no es de su cuerda– se aferró al cargo. Desde ese día, la presidenta del PP de Madrid, sabe que en la dirección nacional del PP hay quienes no ven con muy buenos ojos que continúe en su puesto. 

En su entorno creen que Aguirre "es ella misma" y que "no aspira a nada". Simplemente, "se divierte poniendo sobre la mesa temas para el debate". No obstante, las mismas fuentes no niegan que pudiese dar el "sí quiero" si en un momento determinado se le ofrece la candidatura al Ayuntamiento de Madrid para las próximas municipales. Para ello, las encuestas internas sobre la candidatura de Botella deberían ser catastróficas. Rajoy, cuentan en el PP, sólo aceptaría una candidatura de Aguirre si ello garantiza un triunfo.

Lo que nadie duda en el partido es que la presidenta del PP de Madrid ha conseguido en estos últimos días dejar en un segundo plano a su sucesor, Ignacio González.

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