Memoria histórica

La Macarena abre una posible vía para sacar a Queipo de Llano

Las tumbas de Gonzalo Queipo de Llano y su esposa, en el interior de la basílica de la Macarena.

Ángel Munárriz

La hermandad de La Macarena ha abierto una posible vía para sacar de su basílica al general golpista Gonzalo Queipo de Llano, cuya tumba, visible nada más entrar en el templo, está en el punto de mira a raíz de la exhumación de Franco. El pasado domingo, 10 de noviembre, la misma jornada de las elecciones generales, la hermandad celebró su cabildo general ordinario, en el que los hermanos aprobaron la construcción de un columbario, es decir, un conjunto de nichos, para todos los hermanos que deseen que sus restos sean allí depositados. Así lo confirmó a infoLibre la propia hermandad. Este columbario ha sido repetidamente citado por responsables de La Macarena, entre ellos el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, como una posible solución al problema. Es "una vía a explorar para resolver este tema, pero ya no dependería en exclusiva de la hermandad", señalan desde La Macarena, donde no actuarán contra la voluntad de la familia si no hubiera una obligación legal.

Todavía no hay plazos para la construcción del columbario, pero el sí del cabildo general a la construcción es un paso significativo. Más aún porque las vías administrativas están cegadas. El Gobierno andaluz (PP-Cs, con el apoyo externo de Vox) ha mostrado un nulo interés en la exhumación. Es más, pone en duda que sea una obligación legal, a pesar de que la norma andaluza establece que los "elementos contrarios a la memoria democrática colocados en edificios de carácter privado con proyección a un espacio o uso público" deben ser retirados.

Hasta la fecha, la Junta y la hermandad, propietaria de la basílica, han desplegado diversas justificaciones para eludir la exhumación de Queipo, principal protagonista de la represión franquista en el sur de España. Unas órdenes todavía no aprobadas para desarrollar la ley andaluza de memoria, un comité pendiente de constituir, un informe oficial pero no vinculante de 2017 y los deberes que el PSOE se dejó sin hacer han dado hasta ahora cobertura a la oposición del Gobierno andaluz y la hermandad, con más de 10.000 miembros, a sacar de la basílica al militar de Tordesillas que lideró el golpe en la capital andaluza y que llamaba a violar rojas desde lo que hoy es el edificio de Radio Sevilla. Queipo es también hermano mayor honorario de La Macarena.

La Macarena lo ha tenido fácil para situar la pelota en el tejado de la Junta. "Estamos a la espera de que nos digan cómo proceder", suele dejar como mensaje el hermano mayor de la hermandad, José Antonio Fernández Cabrero. Un portavoz de la hermandad insiste en la línea de renunciar a cualquier responsabilidad: "La hermandad está dispuesta a cumplir la ley siempre. No existe reglamento de la ley que instruya en qué hacer y cómo hacerlo, lo que deja sin capacidad de iniciativa a la hermandad". El portavoz afirma, a preguntas de este periódico, que "hay que tener en cuenta también el derecho de familia, sin que la familia Queipo haya manifestado ninguna decisión ni opinión al respecto".

Desde julio de 2018 la hermandad ha manejado también la posibilidad de construir un columbario. Ahora ha dado un paso decisivo en esa dirección. No es un baladí. Con más de 10.000 miembros, la hermandad de la Macarena es una de las instituciones con más arraigo de la ciudad de Sevilla. Su composición es transversal. El distrito Macarena es popular, sin el perfil conservador de otros más adinerados, como Los Remedios. Aunque no se alzan voces desde el interior de la hermandad que reclamen la exhumación, quienes conocen La Macarena aseguran que el tema no es fácil de gestionar y que se vive con desagrado tener que dar explicaciones sobre el tema en los medios. No obstante, hasta ahora se ha impuesto una visión que favorece que Queipo siga ahí. El actual hermano mayor ha alegado que Queipo sigue enterrado en la basílica en calidad de "hermano mayor honorario", título concedido en junio de 1939. Nunca se ha planteado quitarle esa dignidad.

Una historia de represión

El horror de la represión alcanzó en Sevilla cotas descomunales. El propio Blas Infante, considerado hoy padre de la patria andaluza, está probablemente en uno de los ocho enterramientos colectivos que el Ayuntamiento de Sevilla intenta ahora delimitar y excavar. Los cálculos apuntan a que hay restos de 14.000 sevillanos en fosas comunes, aunque entremezclados cuerpos de fusilados, muertos de hambre, pobres a los que se enterraba gratuitamente... La represión fue atroz en buena parte de Andalucía. La propia Junta, la administración a cuyo frente está Juanma Moreno (PP), contabiliza oficialmente 708 fosas comunes con más de 45.566 víctimas. El principal responsable de esa represión en el sur de España fue Queipo de Llano, de cuya crueldad dan testimonio obras como La justicia de Queipo. Violencia selectiva y terror fascista en la II División de 1936: Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba, Málaga y Badajoz (Crítica, 2005), del historiador Francisco Espinosa, con prólogo de Paul Preston.

Conocidas –y recordadas con horror durante décadas por miles de sevillanos– eran sus incendiarias proclamas radiofónicas. En ellas llamaba a matar rojos y a violar a sus mujeres. “Se les perseguirá como a fieras, hasta hacerlos desaparecer a todos. Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”. De crueldad reconocida y acreditada, Queipo no es un personaje fácil de defender en Sevilla. Es cierto que su presencia en la basílica no es, ni mucho menos, un tema que protagonice la actualidad de la ciudad, cuyo liderazgo mediático sigue siendo ostentado sin discusión por ABC. De vez en cuando hay manifestaciones a las puertas de la basílica exigiendo la retirada de los restos de Queipo, pero poco más. El tema depara más titulares fuera que dentro de la ciudad. Y casi siempre llegan en la estela de alguna novedad con respecto a Franco. Pero también es cierto, a pesar de la indiferencia generalizada en la ciudad, que para la hermandad es más fácil dejar la pelota en el tejado de la Junta que asumir directamente la decisión de dejarlo donde está.

La posición de la Junta

La Consejería de Cultura (PP) da largas a la posible exhumación. En primer lugar, recuerda que el anterior gobierno (PSOE) no desarrolló la ley. No obstante, el departamento que dirige la consejera Patricia del Pozo añade: "Estamos elaborando la nueva orden, que creará un comité que dirá qué lugares incumplen la ley de memoria. Actuaremos en base a los informes del comité, con pleno diálogo con la familia y la hermandad". Lo más significativo de la posición de Cultura es la referencia a un informe elaborado por la asesoría jurídica de la Consejería de Presidencia, de julio de 2017, elaborado por encargo del viceconsejero del ramo, que pone en duda que la tumba de Queipo pueda considerarse un elemento contrario a la memoria democrática. "Hay que tener en cuenta también los informes que al respecto encargó el anterior Gobierno. En uno de ellos, de 2017, el letrado dice que es 'cuanto menos discutible' que la tumba incumpla la ley tras la retirada de los símbolos llevada a cabo por la Hermandad [la hermandad ha ido quitando diversa simbología franquista]. Todos estos elementos son lo que hay que tener en cuenta y analizar a la hora de tomar una decisión", señala Cultura.

A la vista de los ritmos político-administrativos, el columbario parece una opción más próxima.

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