Talento a la fuga

Una marea de españoles en el extranjero se levanta contra el voto rogado

Una marea de españoles en el extranjero se levanta contra el voto rogado

-¿Piensas votar en las próximas elecciones al Parlamento andaluz?

-Pues eso espero... porque en las europeas fue de risa. Las papeletas nunca me llegaron.

Es la voz de Verónica Recamales, una gaditana de 27 años residente en Santiago de Chile que aguarda con incertidumbre la llegada de la documentación que la acredite para poder ejercer su derecho al voto en las anticipadas elecciones al Parlamento andaluz. No se fía. El desastroso funcionamiento del consulado le impidió participar en las elecciones europeas. Una experiencia compartida con otros cientos de españoles residentes en el extranjero que también se vieron fuera del juego democrático y que provocó un aluvión de protestas y reclamaciones en los consulados.

“En las elecciones al Parlamento europeo hubo una completa desinformación. Si preguntabas en el consulado, no sabían nada. Había una fecha límite para formar parte del censo, pero no se informó y mucha gente no tuvo opción de votar por ese motivo”, explica Verónica desde la capital de Chile. “Sin embargo, ese no fue el motivo por el que yo no pude participar en las elecciones”, matiza, “sino porque las papeletas nunca llegaron, y no porque mi inscripción al censo estuviera mal. Así que en el consulado me empezaron a marear con que quizás habría algún un error. Por supuesto ahora se lavan las manos”.

Una larga cadena de errores

La desidia administrativa, la desinformación de los consulados y la nula preocupación del Gobierno por los casi dos millones de españoles residentes en el extranjero, acabaron por generar un caos burocrático que redundó en apenas un 2% de participación de estos ciudadanos en las elecciones al Parlamento europeo del pasado mayo. Una larga cadena de errores que ha puesto sobre aviso a Marea Granate, el movimiento ciudadano que lucha contra reloj para que no se repita el descalabro democrático de aquellos comicios, en un año saturado de múltiples procesos electorales en toda España. Con todo, el temor a que se repita la misma situación sigue presente entre muchos de los emigrados españoles. “Yo estoy inscrita en el censo, por lo que creo que sí puedo solicitar el voto hasta el 21 de febrero”, explica María Hidalgo, una joven enfermera que ejerce su profesión en Alemania . Sin embargo, sobre ella también pesa cierta incertidumbre que las propias administraciones han reforzado: “Que la documentación y los votos lleguen a tiempo ya es otra cosa. Los mismos trabajadores del consulado me advirtieron de que eso podría pasar...”, asegura.

Concentración de jóvenes españoles expatriados en Viena. EDWARD CHAPONInformación institucional versus información ciudadana

“En las elecciones europeas era muy difícil encontrar información. Cada consulado nos decía una cosa”, explica Marta Rodríguez, portavoz de la “comisión del voto” de Marea Granate. “Ahora sí estamos bien coordinados, tenemos la máquina bien engrasada y reaccionamos bastante rápido”. Es cierto, son efectivos. Un día después de conocer el adelanto electoral andaluz, la plataforma elaboró una guía informativa para facilitar el derecho a voto de los emigrados españoles. Una labor informativa en la que le han tomado la delantera a unas administraciones públicas que admiten un aluvión de reclamaciones recibidas desde el extranjero tras las elecciones europeas, pero que sin embargo, todavía no han sabido remediar el vacío informativo institucional al que se enfrentan los miles de españoles residentes en el exterior. Con todo, desde la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Exteriores aseguran a infoLibre estar preparando una página web que resuelva las dudas en torno al voto rogado. En cualquier caso, la información ya llegaría tarde para los cientos de españoles que se han quedado fuera ante el cierre del censo electoral del pasado 31 de diciembre.

Los gastos de envío

Pero no solo ha sido la falta de información la que ha frenado el voto exterior, sino la propia complejidad del sistema del voto rogado, que obliga a los residentes en el extranjero a desplazarse para inscribirse y votar en consulados que en la mayoría de las ocasiones están muy alejados de sus zonas de residencia. Unas dificultades que la Marea Granate está intentando sortear. “Depende mucho del caso. Hay varias opciones que dependen de las circunstancias, de si vives cerca o lejos del consulado, porque hay que hacer trámites en persona y hay gente que lo tiene difícil. Así que intentamos abarcar todas las soluciones posibles”, explica Marta Rodríguez, quien aprovecha para denunciar que muchos de aquellos que optaron por votar por correo certificado no han visto reembolsado los gastos de envío, tal y como obliga la ley. “Nosotros no conocemos a nadie al que le haya llegado el reembolso”, asegura Rodríguez. “Hemos empezado a insistir en todas las instancias y se van pasando la bola de unos a otros. El dinero se ha perdido”, asegura.

Voto rogado: el fracaso de una nueva modalidad de sufragio

Estas son las dificultades del voto rogado. Una modalidad de sufragio, que obliga a manifestar expresamente la voluntad de ejercer este derecho y que introdujo el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2011 con beneplácito del PP. Una decisión de la que el PSOE no ha tardado en arrepentirse, tal y como demuestran las múltiples peticiones de cambio legislativo que han dirigido al actual Gobierno. Un giro que aseguran desde IU “evidencia una muestra más de que el PSOE se aferra a propuestas que habían mantenido firmemente otras formaciones políticas para evitar el batacazo electoral”. Un descalabro electoral que confirmarían las apreciaciones de Marea Granate acerca de la ruptura del bipartidismo en el voto exterior: “Al principio los residentes en el extranjero votaban el clásico PP-PSOE, era gente más mayor que tenía una mentalidad más bipartidista. Ahora toda la gente que ha emigrado recientemente está emitiendo un voto más crítico”. Una impresión en la que coincide Alejo Beltrán, un joven onubense que reside en Francia : “Imagina que hubiera una circunscripción solo para españoles en el extranjero. Estaríamos hablando de un voto decisivo que reúne a casi dos millones de ciudadanos. Podrían cambiar el sentido de unas elecciones”.

“Quienes nos hemos visto obligados a emigrar somos como una olla a presión, con formación pero sin expectativas ni salidas. Si estuviéramos en España, la estaríamos liando”. Como Alejo, los españoles residentes en Francia, Alemania o Chile a los que se ha dirigido infoLibre, comparten el mismo temor de que tras verse expulsados de España por la crisis, también sean despojados de su derecho al voto en unos comicios que se presume, podrían ser los más disputados de las últimas décadas. Un voto que ya no quieren seguir rogando y que ahora exigen.

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