Feminismo

El movimiento feminista planta cara a la extrema derecha y a quienes pretendan retroceder en igualdad

Imagen de la manifestación del 8M en Madrid.

Los resultados de los comicios andaluces del pasado 2 de diciembre hicieron saltar las alarmas del movimiento feminista. Las activistas no han tardado en organizarse. Primero, creando un frente que agrupa a cientos de asociaciones en condena a las políticas de la extrema derecha. Después, en las calles. Más de un centenar de ciudades, pueblos y barrios –cerca de 90 fuera de Andalucía, otras cuatro a nivel internacional y alrededor de una docena en la comunidad andaluza– acogen este martes movilizaciones en solidaridad con las mujeres andaluzas y contra el auge de un discurso ultra dictado por la formación de Santiago Abascal, pero asumido en parte por los otros partidos conservadores.

A las 12.00 horas se celebrará una concentración en Sevilla, frente al Parlamento de Andalucía, para la que se han organizado autobuses desde diferentes puntos de la comunidad. Más tarde, a partir de las 19.00 horas, tendrán lugar una serie de concentraciones provinciales. A estas últimas se han sumado más de nueve decenas de territorios del país [consultar mapa aquí]. Las plataformas feministas que trabajan diariamente para construir movimiento han decidido seguir la estela del 8M y organizarse de forma independiente pero conjunta.

Paula Ríos es activista en la Plataforma Feminista Galega. En conversación con infoLibre explica que su organización, como las demás, recibió la "llamada de las compañeras andaluzas a través de la coordinadora de la huelga feminista del 8M". La solidaridad con las mujeres andaluzas, dice, es el primer motivo para salir a las calles. "Pero además lo que está pasando en Andalucía es un poco como un aviso a navegantes", reconoce Ríos, quien observa sin embargo que "el fascismo no aparece de la noche a la mañana" sino que "estaba soterrado, integrado dentro del PP" y ahora sobrevive gracias "a las políticas que mueven tanto al PP como a Ciudadanos".

Charo Carracedo, abogada y miembro de la Comisión 8M de Sevilla, matiza que no se trata de un movilización exclusivamente contra Vox, sino "en contra de todo aquel que pone en cuestión las políticas de igualdad y contra la violencia de género". A través de las concentraciones se busca, por tanto, rechazar de pleno toda estrategia que use "a las mujeres como moneda de cambio". Carracedo se muestra implacable no sólo con la extrema derecha. "Las políticas de igualdad del Gobierno estatal y andaluz nunca han superado el 0,1%", de manera que los dardos alcanzan a prácticamente todo el espectro político. "Nos preocupan todas las políticas de derechas, las haga la derecha o los partidos que no se autodenominan de esa forma", confiesa. El discurso de la abogada y activista es compartido por otras compañeras. "Todo esto que se está moviendo es fruto de las políticas neoliberales y de la tibieza que han tenido partidos como el PSOE", argumenta Ríos.

En Asturias es el Consejo Municipal de Mujeres de Gijón, y todas las plataformas que se agrupan en su seno, quien convoca las concentraciones. Jessica Castaño preside la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias, una de las organizaciones que forman parte de la entidad municipal. De nuevo, señala en conversación con este diario que el principal motivo que mueve a las activistas asturianas tiene que ver con "el apoyo a las compañeras de Andalucía", porque a su entender "ningún partido se debería aprovechar de los logros en materia de igualdad". En ese sentido, la activista recalca que las mujeres organizadas no van a "permitir que se dé un paso atrás" ni tolerarán "recortes en los derechos conseguidos". Una vez más, Castaño recuerda que la oleada que sacude a Andalucía mañana podría alcanzar a otros territorios. "Lo que queremos demostrar es que si nos juntamos vamos a ser muchas y no vamos a permitir pactos de la vergüenza", subraya la asturiana.

Todo por hacer

Las feministas señalan al discurso de Vox como punta del iceberg, pero no obvian todo el andamiaje sobre el que se construye. Tampoco olvidan, en consecuencia, el camino por recorrer en materia de igualdad. "Creemos que queda casi todo por hacer", señala Carracedo. A su juicio, las políticas desarrolladas hasta el momento han sido "muy residuales, muy dirigidas a la violencia realizada por los hombres", pero falta un "trabajo integral contra la violencia hacia las mujeres en todos los ámbitos". Y para eso, denuncia, "realmente no hay voluntad política". El manifiesto [leer en este enlace] de la Comisión 8M de cara a las movilizaciones lo deja claro: "Nos tendrán enfrente todos los que pretendan hacernos retroceder y aquellos que no implementen los medios necesarios para erradicar los atentados continuos a nuestra integridad y nuestros derechos".

El 8M de Sevilla, recalca la activista, saldrá a las calles "contra las políticas de derechas en Andalucía" pero también contra "todas aquellas que no avancen contra la desigualdad", tanto en el ámbito estatal, como en el autonómico y municipal, porque "ninguna institución se está comprometiendo". Criticar el pacto de Gobierno entre Vox, PP y Ciudadanos, advierte, "no significa alabar lo que ha hecho hasta ahora el PSOE". También recuerda la activista que el exjuez Francisco Serrano, líder de Vox en Andalucía, ha estado años en los juzgados "destrozando la vida de miles de mujeres", de manera que "cuando la extrema derecha está en los tribunales, a nadie parece preocuparle tanto".

Las mujeres prevén echarse a las calles precisamente para evidenciar que el machismo es capaz de colarse en todas las esferas. "Desde el 8M pasado se ha demostrado que ya estamos cansadas", afirma Castaño, quien dice estar "con un pie en la calle todos los días". En ese sentido, asevera, "cuantos más ataques, con más ganas se va a producir una respuesta". Y las manifestaciones del martes no son sino el punto de partida de lo que consideran una carrera de fondo y una lucha a largo plazo. Las feministas, dice Ríos, se movilizan "en solidaridad con las compañeras andaluzas y con las mujeres del mundo" porque nada de lo que ocurre en Andalucía es nuevo en territorios como Estados Unidos, Brasil, Turquía o Polonia, cita. Es por ello fundamental "salir a la calle y que quede claro" que las mujeres "y toda la sociedad civil que se considere aliada" estarán "enfrente". 

  Movimiento interseccional

La llamada a la sociedad civil ha sido escuchada por colectivos que han visto sus derechos igualmente amenazados. La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) ha anunciado ya su apoyo rotundo y su colaboración sin condiciones. Existe la necesidad, dice su presidenta, Uge Sangil, de "plantarnos y decir en voz alta que no vamos a estar dispuestas a que se erradiquen los derechos conseguidos". Para Sangil, el discurso que prolifera de la mano de la ultraderecha supone "un ataque a todos de manera igual", por lo que sólo "sumando y alzando la voz se verá la fuerza que tienen los movimientos sociales". 

Desde la interseccionalidad pero también desde la autonomía, sostiene Sangil, el movimiento LGTBI "estará en la calle, de frente y trabajando con mucha pedagogía". Precisamente esa alianza con otros movimientos sociales es la que defienden las activistas que trabajan desde las plataformas feministas. "Durante el 8M ya se explicitó algo que llevamos muchos años diciendo", afirma Ríos, y es que "el feminismo es anticapitalista y es antirracista", de modo que "esas alianzas ya se dan por hechas". Al fin y al cabo, el movimiento feminista busca "revertir el sistema y eso implica luchar por la igualdad de todas las personas".

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