La nueva legislatura

La negociación PSOE-Podemos: la Presidencia del Congreso a cambio de los cuatro grupos parlamentarios

La negociación PSOE - Podemos: la Presidencia del Congreso a cambio de los cuatro grupos parlamentarios

Ibon Uría

A una semana de que se constituyan las Cortes, el PSOE mantiene su aspiración de presidir el Congreso de los Diputados. Pero el partido se ha topado con un escollo en la primera ronda de contactos que amenaza con crear nuevas tensiones internas: Podemos exige que las coaliciones en las que participó en Cataluña, Galicia y Comunitat Valenciana tengan grupo parlamentario propio, y vincula su apoyo al candidato del PSOE al respaldo a dividirse en cuatro grupos en la Cámara baja.

Este martes se reunieron el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, y la secretaria de Análisis Político y diputada electa de Podemos, Carolina Bescansa. Al término de este encuentro, la formación morada indicó en una nota que Bescansa le transmitió su pretensión de que las candidaturas regionales tengan grupo propio. Hernando, por su parte, señaló que "hay muchos problemas" para hacer realidad ese deseo, aunque remarcó que "todavía no se ha tomado ninguna decisión".

En público Hernando sostuvo que el escollo para que Podemos se desdoble en cuatro grupos reside en el reglamento y en "cuestiones jurisprudenciales". Sin embargo, fuentes de la negociación trasmiten que el verdadero problema es la "tensión interna" que provoca esa pretensión entre el PSOE y el PSC, que no tiene grupo propio. Estas mismas fuentes señalan que los socialistas catalanes quedarían en una posición de debilidad a dos meses de unas nuevas elecciones en Cataluña.

Fuentes del PSC consultadas por infoLibre confirman esta versión. Recuerdan, por ejemplo, que los socialistas catalanes han aspirado "históricamente" a tener su propio grupo en el Congreso –como consiguieron entre 1977 y 1982, en la legislatura constituyente y la primera legislatura–, y que para explicar la imposibilidad de separarse del PSOE sostuvieron ante sus electores que "lo impedía el reglamento". "Así que ahora no nos gustaría que Podemos, recién llegado a la Cámara, tuviera grupo catalán y nosotros no", resume un dirigente de la ejecutiva del PSC.

Los socialistas catalanes agregan que el PSOE les indicó que no cedería en esta cuestión. Un alto cargo del PSC afirma que el mensaje desde la dirección del partido en Madrid fue que era "seguro" que la formación de Pablo Iglesias no lograría el respaldo del PSOE para conseguir grupo para En Comú Podem, Compromís-Podemos-És el moment y En Marea. Voces conocedoras de las negociaciones sostienen, en cambio, que el socialista Antonio Hernando no ha rechazado de forma tajante esa posibilidad en sus conversaciones privadas.

Un reglamento sujeto a interpretaciones

Lo cierto es que el reglamento del Congreso establece que "en ningún caso pueden constituir grupo parlamentario separado diputados que pertenezcan a un mismo partido" y que "tampoco podrán formar grupo parlamentario separado" los diputados que "no se hayan enfrentado ante el electorado", lo que en principio impediría a las marcas autonómicas de Podemos tener grupo propio. Sin embargo, la Mesa ha sido tradicionalmente muy flexible en la interpretación de las normas.

Entre los beneficiados de esa discrecionalidad está el PNV, que se presentó entre 1979 y 2000 con sus siglas en Euskadi y Navarra. A priori, atendiendo a la literalidad del reglamento, los nacionalistas vascos habrían necesitado 15 diputados para tener grupo propio o, alternativamente, lograr el 15% de los votos en cada una de las provincias en las que concurrían. Y aunque jamás superaron ese listón –el partido nunca consiguió ese 15% en Navarra–, siempre tuvieron grupo en el Congreso.

Por eso ahora algunos partidos como ERC confían en tener grupo propio pese a no cumplir todos los requisitos. Fuentes de la formación catalana, que en Barcelona se quedó el 20-D con un 14,48% de los sufragios, señalan que "tanto el PP como el PSOE" les han transmitido que "no se opondrán" a que tengan su propio grupo. En una situación similar a la del partido de Oriol Junqueras está Democràcia i Llibertat –la marca de Convergència–, que también en Barcelona cosechó un 13,25%.

Panorama complicado para el PP

Estos factores explican, entre otras cuestiones, la importancia de la composición de la Mesa del Congreso y los numerosos contactos que se han producido en los últimos días. Fuentes del PP confirman que los conservadores se han reunido ya con PSOE, Podemos y C's, y que mantienen la pretensión de presidir la Cámara porque son "la fuerza más votada", como este mismo martes reiteró Rajoy en una entrevista en la Cadena Cope, objetivo que comparten con los socialistas.

Conocedores de las conversaciones de los últimos días sostienen que los planes del PP pasan por presidir la Cámara y lograr otros dos asientos en la Mesa –tendría 3 de los 9 puestos–, mientras que los socialistas tendrían otros tres, Podemos dos y C's uno. El PSOE, en cambio, quiere para sí la Presidencia y dos puestos más, y repartir los restantes entre PP –dos–, Podemos –otros dos– y C's –dos más–. De darse esta hipótesis, el partido más votado tendría menos puestos que el segundo. Por su parte, Podemos y Ciudadanos ven con buenos ojos que el presidente del Congreso no sea del mismo partido que ocupe el Gobierno.

Para la formación de la Mesa se celebran tres votaciones. En la primera se elige al presidente del Congreso. Cada diputado deposita en secreto y en una urna una papeleta con el nombre de un único candidato. En la primera ronda hace falta mayoría absoluta. En 2011, por ejemplo, Jesús Posada (PP) fue elegido con 202 votos. Si ningún candidato la logra, los dos primeros pasan a una segunda vuelta donde el que más apoyos reciba se convierte en el presidente de la Cámara y, por tanto, en la tercera autoridad del Estado.

Fuentes del PP admiten en privado que tienen complicado presidir el Congreso. Los conservadores cuentan 123 escaños y podrían sumar a los 40 diputados de Ciudadanos. Serían 163 votos para su candidato. La alternativa, el candidato socialista, podría sumar a priori los 90 escaños del PSOE, los 69 de Podemos y los dos de IU-UP, con lo que tendría 161 votos. A partir de ahí los restantes grupos parecen más proclives a inclinarse a favor del PSOE que del PP. Es el caso de ERC (9 diputados), DiL (8), PNV (6), EH Bildu (2) y Coalición Canaria (1). 

A renglón seguido se celebra una segunda votación también de carácter secreto para elegir a los cuatro vicepresidentes. Cada parlamentario puede votar a un único candidato y se nombra a los cuatro que más papeletas cosechen a su favor. Y finalmente se repite este mecanismo para nombrar a los cuatro secretarios de la Mesa. Fuentes consultadas por este diario afirman que los partidos con más escaños están recordando en las negociaciones a los grupos más pequeños que el sistema de votación les favorece.

Según estas voces, grupos como PP y PSOE no descartan dividir sus votos para lograr mayor representación en este órgano. Esa estrategia consistiría en que una parte de los diputados de un partido votara a un candidato y que los restantes apostaran por otro nombre. El PP, por ejemplo, podría llegar a obtener dos de los cuatro vicepresidentes o secretarios si 82 de sus diputados votaran a un candidato y los 41 restantes a otro, lo que previsiblemente perjudicaría a C's, que cuenta con 40 representantes y se quedaría fuera en este supuesto.

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