Energía

El poder de los oligopolios energéticos marca las subidas de las facturas de la luz y el gas

El precio de la luz subió un 10,8% en 2017.

La congelación de la parte regulada de la tarifa que fija el Gobierno –los denominados peajes de acceso correspondientes a redes de transporte y de distribución y otros pagos regulatorios– no impedirá que los precios de los suministros energéticos sigan subiendo en 2018. La previsión del Gobierno es que la factura del gas se incremente alrededor de un 6% de media, mientras que tampoco se descartan nuevas subidas en la de la luz, que ya aumentó un 10,8% en 2017, según datos de FACUA-Consumidores en Acción.

En el ámbito de la electricidad, los expertos consultados por infoLibre destacan que esta variación de precios se produciría en un contexto de desconfianza en el sistema por parte de los consumidores que es consecuencia, en parte, del hecho de que cinco grandes empresas –Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP y Viesgo– se encargan de producir y venderse a ellas mismas la energía. Esas mismas cinco compañías controlan, además, el 95% del mercado doméstico. En el sector del gas también despierta suspicacias la opacidad en los costes de las materias primas pues, por ejemplo, los contratos privados de suministro de las empresas del sector gasista en terceros países son secretos.

"Los mercados energéticos en España son poco transparentes y están controlados por muy pocas empresas. Esa falta de competencia contribuye a elevar los precios. El mercado de la telefonía nos enseñó que la entrada de competencia en un servicio esencial contribuye a abaratarlo", explica Javier García Breva, exdirector del Instituto para la Diversificacion y Ahorro de la Energía (IDAE). A juicio de este experto otro elemento que juega en contra del sector energético español y de los consumidores es que las principales empresas están en manos de fondos de inversión extranjeros.

El ingeniero Jorge Morales de Labra, vicepresidente de la Fundación Renovables y experto en regulación, también cree que hay un problema en las "reglas de juego" del mercado. "Durante 2017 hemos podido constatar que una congelación de los peajes no implica necesariamente una congelación del recibo. Hay que tener en cuenta que una gran parte de la factura, en torno al 35%, procede del coste de generación de la electricidad", explica.

El llamado pool o mercado mayorista –en el que se fija ese coste de generación– está referenciado al precio de las energías más caras (carbón y gas). Es decir, es un mercado con un solo precio para toda la electricidad con independencia de cuál sea la tecnología y la fuente energética desde la que se genera. "El problema es que a centrales sobradamente amortizadas, como las nucleares, que además no reportan sus costes desde principios de los años noventa, se les aplica el mismo precio que a otras", señala Morales de Labra.

Problema regulatorio de fondo 

El Gobierno achacó las últimas subidas a la sequía, que mermó la producción hidroeléctrica, una de las energías más asequibles, y obligó a quemar carbón y gas. Según los expertos, que se mantenga o no el nivel de precios en 2018 no va depender únicamente del agua, pues creen que hay un problema regulatorio de fondo. "En 2017 la producción hidroeléctrica fue del 7% del total, mientras que en 2016 había sido del 14%. Es normal que ese 7% que se tuvo que sustituir saliera más caro pero no tiene sentido que el otro 93% también y pagamos por ello un 40% más a pesar de que sus costes no tuvieron ninguna variación relevante", ilustra Morales de Labra. 

Esta circunstancia es consecuencia de la actividad del citado pool, que funciona a través de un modelo de casación marginalista en el que la última energía que entra acaba marcando el precio para todas. Este sistema existe en el resto de países europeos, si bien la particularidad de España es que el precio que fija la central más cara se traslada directamente a las facturas de los consumidores domésticos que han optado por el precio regulado con la tarifa que fija el Gobierno a través del llamado precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC). En otros países como Francia, por ejemplo, sólo afecta a una parte de ese apartado de la factura. El previsible aumento para 2018 se asienta en la hipótesis de que la meteorología seguirá siendo adversa y el precio del petróleo continuará subiendo. 

Para García Breva otra de las circunstancias que provocará que la luz siga subiendo en 2018 es el déficit de potencia de renovable instalada como consecuencia de la moratoria aprobada en 2012 y la inseguridad jurídica generada por esta decisión. "En 2017 se ha visto que el sistema eléctrico español adolece de defectos serios a los que se sigue sin poner remedio. Es un disparate premiar a las energías más caras y poner barreras a las que pueden bajar el precio", asevera.

Este experto cuestiona, por ejemplo, que Reino Unido o Francia tengan más energía fotovoltaica que España cuando su irradiación solar es un 30 o un 40% inferior. "Tampoco tiene sentido que una compañía como Iberdrola, que ha demonizado a la solar fotovoltaica y la termosolar en España, sea la empresa que más eólica está produciendo en Escocia o Reino Unido", ilustra. 

La asociación FACUA-Consumidores en Acción ha denunciado la subida "desproporcionada" del precio de la luzdel último año y teme nuevos incrementos en 2018. "La pasividad del Gobierno ante la escalada tarifaria denota su escandalosa complicidad con las eléctricas para ayudarles a seguir engordando beneficios anuales milmillonarios a costa de mantener unos escandalosos índices de pobreza energética, cientos de miles de cortes de suministro por falta de capacidad de pago y multitud de familias que se privan del uso de la calefacción en invierno", señala un portavoz. 

Según Morales de Labra mientras no haya una verdadera reforma integral del sector España seguirá manteniéndose entre los países de Europa con precios eléctricos más altos. De hecho, los últimos datos publicados por Eurostat [consultar aquí], correspondientes al primer semestre de 2017, constatan que los consumidores domésticos españoles son los quintos que más pagan por el recibo de la luz solo por detrás de daneses, alemanes, belgas e irlandeses. 

Encarecimiento del gas

Por otro lado, el Ministerio de Energía también prevé que las dos tarifas de gas experimenten subidas en 2018. El precio de la TUR 1, que es la habitual para clientes que usan el gas para agua caliente y cocinar (con un consumo inferior a 5.000 kWh al año), subirá un 4,9%. Y la TUR 2, a la que se acogen los que usan el gas para el agua caliente y la calefacción (o que consumen entre 5.000 y 50.000 kWH anuales), se incrementará un 6,6%.

Según el departamento que dirige Álvaro Nadal estas subidas están ligadas al encarecimiento de la propia materia prima en los mercados internacionales, cuyo precio se ha incrementó en un 18,8% durante el último trimestre de 2017. En este hecho tiene especial relevancia la dependencia energética de España cuyo sistema gasista se abastece principalmente de Argelia y, en menor medida, de Nigeria, Noruega, Catar y Perú, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).  

García Breva explica que esta dependencia contribuye a aumentar los precios. "Una economía que depende de los precios que le ponen terceros países está pendiente de un hilo. La primera medida que debería tomar un Gobierno serio es establecer un objetivo de reducción de la dependencia energética sustituyendo combustibles fósiles por renovables de forma progresiva", señala. 

A nivel mayorista, los grandes productores de gas que tienen vinculado su producto a un posible sustitutivo, el petróleo, que ha subido un 25% en el último año. "La cuestión es que en España se agudizan los problemas porque tenemos un mercado pequeño, muy concentrado y con pocos operadores que sigue arrojando diferenciales de precio superiores a los de la media europea", explicaMorales de Labra. 

La esperada subida en la tarifa del gas también ha motivado la queja de la asociación de consumidores Facua, que denuncia que "lejos de aliviar la situación económica de las familias españolas, el Gobierno toma medidas insuficientes y no baja la tarifa de gas natural para alcanzar al menos los niveles del comienzo de su legislatura".

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