Participación ciudadana

Cómo organizar unas primarias de verdad abiertas y transparentes

Los candidatos a las primarias por Barcelona, con Lourdes Muñoz, en el centro, el pasado 22 de enero.

Apunten. Para ser candidato a las primarias del PSC de Barcelona hay que recoger avales de compañeros y de gente normal, de la calle, debatir con sus rivales, recaudar un máximo de 50.000 euros y entregar cuatro veces una completa relación de gastos e ingresos. Deberán justificar hasta el último euro. Desde las compras de flores (140 euros) a cartulinas (10,25), desde el alquiler de una sala (1.239 euros) al consumo de cafés, refrescos y cervezas (168 euros). Y las cifras no están puestas al azar. Son reales. Y están en los informes de transparencia de los seis aspirantes. 

Son apenas algunos datos de los muchos que pueblan las primarias abiertas del Partit del Socialistes de Catalunya (PSC) en Barcelona. Una iniciativa que ya está en marcha y que, según la dirección, no puede entenderse de forma aislada, sino dentro de un marco más amplio, el del partit obert o partido abierto. "Estamos hablando de transparencia, de democracia deliberativa, de interacción", sostiene Lourdes Muñoz, secretaria de Organización del PSC de Barcelona y responsable del comité organizador de las primarias. Y esa apuesta "integral" incluye, por ejemplo, la publicación de "información clara y detallada" de cada cargo electo (actividad política, responsabilidades, retribuciones, ingresos, donaciones) y de los recursos y datos abiertos del partido, la creación de "nuevos canales de participación directa y continua en red", la implantación de la política 2.0, la realización de consultas "de forma continuada" entre militantes y simpatizantes o la práctica del crowdfundingcrowdfunding (micromecenazgo) para causas concretas. Un giro radical, "un cambio de cultura enorme" para un partido que perdió la alcaldía en 2011 por primera vez en 32 años y que aún no ha levantado cabeza. 

El proceso de primarias abiertas a la ciudadanía cruzó ayer sábado un hito clave. La presentación de los avales por parte de los seis aspirantes. Todos ellos estaban obligados a recoger entre 150 y 200 avales de militantes de la federación de Barcelona (que tiene 3.000 afiliados), y entre 1.000 y 1.500 avales de barceloneses mayores de 16 años. Y todos cumplieron esos requisitos, aunque ahora la Comisión Organizadora tendrá que validar todos los apoyos y proclamar a los candidatos en una semana. En total, los seis –el jefe de la oposición en Barcelona, Jordi Martí; la concejala Carmen Andrés; el médico Manel Fernández; la exdiputada Laia Bonet y los parlamentarios autonómicos Jaume Collboni y Rocío Martínez-Sampere– recabaron 1.113 firmas de militantes y 8.861 de ciudadanos sin carné del PSC. "Ningún otro partido ha pedido avales de personas corrientes como nosotros, porque lo que buscamos es que aquellos que se presenten sean capaces de recoger apoyos de la gente". 

En las primarias podrán votar barceloneses mayores de 16 años que ya se estén inscribiendo en el censo o que lo hagan incluso el mismo día de apertura de las urnas (29 de marzo en primera vuelta), pagando un euro y firmando una declaración de principios. Una diferencia notable con el PSOE, cuyas primarias contemplan un censo previo y cerrado una semana antes de la votación. A una sola ronda, por cierto. En el caso de Barcelona, habrá segunda fase el 5 de abril si ninguno de los aspirantes logra un 40% o más de los votos válidos y saca diez puntos o más de ventaja al segundo rival. Habrá debates obligatorios en las dos vueltas. En el PSOE, es la Comisión de Garantías la encargada de "promover" la celebración de estos careos. 

Collboni, mayores ingresos; Bonet, la que menos

Más diferencias: el tope de financiación. El PSC lo marca en 50.000 euros por aspirante: 10.000 los pueden poner de su bolsillo; el resto debe proceder de ayudas de un máximo de 500 euros por donante (no empresas). El 5% de lo ingresado ha de ir a parar a las arcas del partido. Además, los candidatos deben firmar, a lo largo de todo el proceso, cuatro informes de transparencia, para detallar qué dinero reciben y cómo lo gastan. El pasado 25 de febrero, los seis entregaron sus segundas declaraciones, todas ellas colgadas en la web. Así, se puede ver que el que parte como favorito, Collboni, ha recaudado 6.829 euros: 3.000 puestos por él, 529 de microaportaciones y otros 3.300 de 11 donantes (con nombres y apellidos) que han ayudado con más de cien euros cada uno. Entre sus gastos, su web (600 euros), el material de campaña (371 euros) o la consultoría estratégica (2.000 euros). Collboni es el que más ha recogido de todos hasta el momento. La que menos, Laia Bonet: 1.468 euros.

"Los medios se fijan mucho en lo que llevan gastado –dice Muñoz–, pero lo más importante es saber qué ingresos tienen, para que se les vigile. No tenemos una auditoría, porque en realidad son todos los ciudadanos los que auditan, los que pueden ver la información en la web. Lo que no queremos es que haya sobres en la política, que no haya Bárcenas". 

Además de las cifras de cada aspirante, la comisión organizadora del PSC ha publicitado el coste de las primarias: 103.780,50 euros si basta una vuelta, y 120.720,50 si hacen falta dos. Como gastos curiosos, los 6.710 euros de la base de datos y el sistema informático (que impedirá, por ejemplo, que un ciudadano pueda votar dos veces) o los 4.000 euros de la fiesta de las primarias, que está convocada para el 20 de marzo.

Ahora empezará la campaña propiamente dicha. Y, para animar la participación, la comisión organizadora ha lanzado un primer spot. Ahora preparará otro, pero lo está financiando a través de crowdfunding. El que ponga 10 euros, podrá aparecer en el vídeo. El que ponga 60, podrá tomarse un café con el vencedor... aunque el cupo en este caso ya está cubierto. El partido ya ha recaudado en tres semanas 3.845 euros y pretende alcanzar los 6.000. "Se trata de renovar las formas de diálogo con los ciudadanos de todas las formas posibles", aduce Muñoz. 

El gobierno abierto aplicado a un partido

Todo el proceso de "apertura total" del PSC barcelonés comenzó a gestarse hace dos años, en el último congreso de la federación, apenas unos meses después de una dolorosa derrota en las urnas que arrebató a los socialistas el gobierno de la segunda ciudad española después de más de tres décadas en el poder. "Para que el partido pueda ser de nuevo alternativa y la gente confíe en nosotros, sabíamos que debíamos cambiar las formas de hacer. El programa sólo no vale. Las dos cosas van de la mano. El mundo ha cambiado y nosotros debemos hacerlo", explica la dirigente. 

Durante un año, el PSC de la ciudad condal estuvo caminando, preparando su "revolución interna" para conseguir "aplicarse el gobierno abierto" en dos sentidos. Primero, en el campo de los datos, ofreciendo en su web datos de censo (la joya mejor guardada de todas las formaciones políticas), declaraciones de bienes y patrimonio de sus cargos públicos... Y dos, en el área de los procesos: con primarias, consultas a la militancia sobre propuestas que llevar al pleno del Ayuntamiento de Barcelona, retransmisiones en streaming de todos los actos públicosstreaming , puesta a disposición de los argumentarios a todos los afiliados (no sólo a los cargos), subida a la web de los documentos que luego se estudian en los órganos de dirección con 48 horas de antelación para que las bases los puedan examinar... 

El gasto en la modernización del partido ha sido comedido, según Muñoz: 3.000 euros para la herramienta informática y otros 12.000 euros para equipar tecnológicamente a las agrupaciones del partido. Importe distribuido en dos ejercicios. Pero lo más costoso fue el trabajo de "convencimiento" seguido en estos dos años. "Está claro que con una resolución en un congreso no cambias nada. Pero fuimos cambiando poco a poco, haciendo pruebas piloto... Y fuimos contagiando a toda la organización. Más que dinero, que también, hace falta imaginación y espíritu de apertura", desgrana la secretaria de Organización. 

No obstante, hay cosas aún por conseguir, según asume Muñoz: ser más eficaces, "ajustar mejor" los procesos 2.0 y los tradicionales, coger "ritmo", "engranaje", ser "más ágiles para ofrecer más participación" y que todos los dirigentes interioricen el profundo "cambio de mentalidad", que estén dispuestos a aplicarlo "cada vez que inicia un proceso, una toma de decisión relevante". "Cada concejal, cada cargo debe liderar procesos abiertos de participación", concluye. 

Apoyo del PSC y del PSOE

La federación barcelonesa se sabe conejillo de indias del PSC de Pere Navarro –"Somos el modelo para ellos"– y se siente "apoyada" por la dirección del PSOE. "Hay buena sintonía, nos siguen con atención", alega Muñoz. Sin embargo, Ferraz no ha imitado aún esos pasos. Tampoco en el modelo de primarias.

Queda un mes por delante para que las urnas se abran en Barcelona. Pero la valoración del PSC es positiva. Percibe un "feedback positivo", más ánimo en la gente y más contacto con ella. "Estamos, sin duda, en mejores condiciones para ganar las municipales de mayo de 2015". Que de eso se trata, a fin de cuentas. De eso y de "abrir de par en par, de modo integral" las puertas de un partido deprimido y en sus horas más bajas desde la Transición. 

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