Elecciones 20-D

Pedro Sánchez atribuye al PSOE la ley del divorcio que en realidad aprobó UCD

Pedro Sánchez asegura que el 20-D no es su última oportunidad para ser presidente del Gobierno

Ibon Uría

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, afirmó este lunes en una entrevista en La 1 de TVE que uno de los errores que comete habitualmente su partido es "no reconocer" las "grandes cosas" que ha hecho. A modo de ejemplo, añadió: "Hay muchos jóvenes que probablemente lo desconozcan, pero hasta hace poco tiempo no había divorcio. Fue Felipe González quien lo aprobó".

En realidad, la ley del divorcio data de 1981 y fue aprobada por el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD). La norma, publicada en el BOE el 7 de julio de 1981, resultó muy polémica en la época y salió adelante con Francisco Fernández Ordóñez como ministro de Justicia. Fernández Ordóñez saltó posteriormente al PSOE, partido con el que desempeñó el cargo de ministro de Exteriores.

El candidato socialista a la Moncloa en las elecciones del próximo 20-D también sostuvo que esa cita con las urnas no es su última oportunidad para alcanzar la Presidencia del Gobierno. "No", respondió tajante al ser preguntado por Ana Blanco sobre si esta es su única ocasión para llegar al poder. Sánchez agrego que tiene mucho "apoyo" y "cariño" tanto dentro como fuera de su partido. "Yo salgo a ganar", remató, pero "esto no va ni de mí ni de Rajoy: lo que menos importa es mi futuro, lo que pase a partir del 20-D nos afecta a todos los españoles".

Con un lazo naranja en defensa de la radiotelevisión pública en la solapa, el líder socialista compareció en el mismo escenario en el que el pasado lunes lo hiciera el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Sánchez se sometió igualmente a las preguntas –grabadas– de una docena de ciudadanos, y se pronunció sobre cuestiones como la reforma laboral y la indemnización por despido. Prometió derogar la última reforma laboral del PP si llega al Gobierno: "toda" enfatizó, si bien a renglón seguido explicó que lo haría en dos tiempos. 

Primero, al pisar la Moncloa, con un decreto ley que acabaría con tres elementos que Sánchez considera centrales en esa reforma: son los que inciden, explicó, en el aumentó de la desigualdad, en la práctica liquidación de la negociación colectiva, y los que ahondan en las diferencias salariales. Después, agregó, se derogaría el resto con un nuevo Estatuto de los Trabajadores negociado por los agentes sociales. Entonces se abordaría, entre otras cuestiones importantes, el despido, que aseguró que en ningún caso se modificará a la baja.

Precisamente la federación socialista de mayor peso, el PSOE andaluz de Susana Díaz, reclamó días atrás la "derogación con carácter inmediato de toda la reforma laboral". El PSOE-A planteó esa medida como enmienda al programa electoral que se ultima de cara al 20-D y que se aprobará definitivamente en una Conferencia que se celebrará los próximos días 14 y 15. Desde Ferraz, por boca de la portavoz del Comité Electoral, María González Veracruz, se respondió este lunes que el PSOE ya garantiza la derogación de esa reforma, si bien se agregó que la enmienda andaluza se estudiará y que ese debate sobre el programa se está produciendo con "normalidad".

Unidad y diálogo

En torno a la cuestión catalana, Pedro Sánchez señaló que está en sintonía con el PP en la defensa de la unidad de España y de los principios constitucionales. También reconoció que está "de acuerdo" con el presidente Rajoy en que el "culpable" de la situación es el president de la Generalitat, Artur Mas. "Pero discrepo en la solución política", subrayó Sánchez para marcar diferencias con los conservadores: "Rajoy ha gobernado cuatro años y es el responsable del aumento del secesionismo", sostuvo.

En esa línea, no se mostró partidario de la suspensión de la autonomía catalana y reclamó llegar a una solución "política" antes de aplicar el artículo 155 de la Constitución. "Hay personas interesadas en azuzar la confrontación", reiteró en referencia directa a Artur Mas y Mariano Rajoy. Y en contraposición a esa actitud, reclamó personas "que crean en el diálogo" y en las "soluciones acordadas" al frente del Gobierno en Madrid y liderando la Generalitat. Sánchez explicitó una vez más su apuesta por la reforma de la Constitución en clave federal y calificó un hipotético referéndum sobre el futuro de Cataluña donde sólo votaran los catalanes de "fracaso político". "Tenemos que decidir todos los españoles", apuntó.

El PSOE, única opción

Sánchez también respondió a preguntas sobre las últimas encuestas electorales, varias de las cuales dibujan un PSOE a la baja e incluso superado por Ciudadanos. El líder socialista restó importancia a esos sondeos y subrayó los elementos en los que, en su opinión, coinciden esas predicciones: que en España hay un "giro a la izquierda", que Rajoy es "el presidente peor valorado de la historia de la democracia", y que "los españoles quienen cambiar una mayoría absoluta por partidos capaces de dialogar".

Acerca de los posibles pactos postelectorales, sostuvo que su partido se enmarca en el ámbito de la "socialdemocracia" y que se siente "más cómodo" con quienes plantean "políticas de centro-izquierda". Cuestionado por opciones concretas, acusó a Ciudadanos de "elegir al PP cuando puede" y calificó al partido de Rivera como "las Nuevas Generaciones del PP". De Podemos dijo que sufre "bastante desorientación" y aseguró que los de Pablo Iglesias están dispuestos a permitir un nuevo Gobierno del PP "con tal de que no gobierne el PSOE". En otras palabras, dijo Sánchez, "la única opción real de cambio es el PSOE".

Además, añadió que el PSOE se ha renovado y tiene los suficientes elementos a su favor como para salir victorioso de las generales. Entre otras cuestiones positivas, señaló que "frente a otras opciones políticas que presumen de ser cerradas", los socialistas "incorporan progresistas". Esa fue su respuesta preguntado por el malestar que produjo el fichaje de la exdiputada de UPyD Irene Lozano para la lista de Madrid. "Ha sido muy dura con nosotros, me ha metido mucha caña, pero también hemos coincidido en muchas cuestiones. Irene [Lozano] es progresista", justificó el secretario general, que reconoció que en el partido ese fichaje produjo "debate" pero sostuvo que no alteró la "dirección" a favor de la que "todos" reman ahora: ganar las elecciones generales. "Y eso –remachó– exige ejercicios de apertura".

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