La situación en el PP

El PP apuesta por nuevas elecciones convencido de que la polarización le favorece

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Hace un mes, en Bruselas, el presidente del Gobierno en funciones trasladó en una conversación informal al primer ministro británico, David Cameron, que “lo más probable es que haya elecciones el 26 de junio”. Ahora, desde su entorno sostienen que Mariano Rajoy sigue pensando lo mismo. Así lo ha compartido con los cargos del partido con los que ha mantenido contacto en las últimas semanas, según las fuentes consultadas por infoLibre. En el Partido Popular están convencidos de que gracias a la polarización izquierda-derecha no serán ellos los perjudicados por una nueva convocatoria electoral. No obstante, al mismo tiempo, mantienen su oferta de Gobierno de gran coalición a PSOE y Ciudadanos. Una oferta que a día de hoy no ha pasado del papel.

El viernes 4 de marzo, hace ya 15 días, el socialista Pedro Sánchez fracasó en la segunda votación de investidura logrando sólo los votos de su partido (90 escaños), los de Ciudadanos (40) y el de la diputada de Coalición Canaria (CC) Ana Oramas. Desde esta fecha, y pese a que con anterioridad destacados dirigentes conservadores habían señalado que tocaba de nuevo volver a sentarse a hablar, Rajoy no ha levantado el teléfono. En un principio parecía que iba a ser inmediato. Ahora, se escuda en "enfriar" la cuestión para, después de Semana Santa, retomar el asunto. 

Eso lleva a la semana del 28 de marzo, a poco más de un mes para que el 2 de mayo se disuelvan las Cortes para la convocatoria electoral si ningún candidato ha logrado la confianza del Congreso de los Diputados para ser investido. Si se llega a este día sin presidente del Gobierno, el día 3 se publicaría en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el llamamiento a las urnas para el 26 de junio.

Una clave: la división de Podemos

Uno de los elementos que ha hecho que los conservadores se decanten por una nueva convocatoria electoral tiene que ver con la situación que atraviesa la formación liderada por Pablo Iglesias. Las bajas en Madrid, unidas al cese fulminante del número tres del partido, Sergio Pascual, han hecho que aflorasen roces entre Iglesias e Íñigo Errejón. Y esto, a juicio de los conservadores, en última instancia, aleja la posibilidad de un pacto entre PSOE y Podemos.

En el PP sostienen que, a día de hoy, en esta batalla entre Iglesias y Errejón ha ganado el primero. Y, con él, los postulados más de izquierdas de Podemos. Las fuentes consultadas aseguran que a Iglesias no le basta con apoyar a Pedro Sánchez para entrar en un Gobierno liderado por el socialista, sino que lo que realmente busca es ser el referente de la izquierda. 

Si el 26 de junio los españoles acuden de nuevo a votar, los dirigentes conservadores consultados vaticinan que la campaña que conduzca a esa cita estará muy polarizada. Habrá que elegir, señala un miembro del Comité de Dirección, entre el Partido Popular o la izquierda, siendo la izquierda el PSOE o Podemos. "Si Pablo Iglesias no cambia de estrategia, en las próximas semanas va a seguir marcando esas diferencias entre ellos y el PSOE", valora un parlamentario.

La posición de Ciudadanos

¿En qué posición queda entonces Ciudadanos? Desde que Albert Rivera se acercó a Pedro Sánchez para firmar un acuerdo de cara a la investidura, Rajoy y los suyos han acusado a Ciudadanos de haber cambiado de postura para servir de "muleta" o "costalero" de los socialistas.

En el PP mantienen que muchos de sus votantes tradicionales se mudaron a Ciudadanos el pasado 20-D y que ahora pueden sentirse traicionados por Rivera por haber puesto en bandeja al PSOE los votos de sus parlamentarios. Por ello, mantienen que es muy posible que una parte importante de los desencantados vuelvan a apostar por la papeleta del partido de Rajoy.

A ello se suma la posibilidad, según las fuentes consultadas, de que parte de los votantes tradicionales del PP que se abstuvieron el pasado 20-D, se animen a ir a las urnas en caso de repetición electoral al comprobar que "es real el riesgo de un Gobierno de izquierdas en el que Podemos tenga fuerza".

Con todo, admiten que nada garantiza que tras unas elecciones el panorama vaya a quedar más claro que en diciembre. 

Culpar al PSOE

En todo caso, en las filas conservadoras insisten en que es el contexto actual el que les lleva a pensar que habrá nuevas elecciones "porque nada se mueve". Pero siguen recordando que su primera opción sigue siendo la que pusieron sobre la mesa justo un día después de las elecciones. A saber: un Gobierno de coalición liderado por Mariano Rajoy con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos. En este proyecto, el PP, según insisten, no tendría líneas rojas y estaría dispuesto a hablar de todo, salvo del liderazgo de su jefe de filas.

La estrategia del PP pasará por culpar al PSOE de la repetición de las elecciones. Son muy insistentes en la idea de que los diputados del PP (123) más los del PSOE (90) son por sí solos suficientes, sin necesidad de Ciudadanos, para sostener a un Gobierno de estabilidad.¿Movimientos internos?

Si llegásemos a la convocatoria de unas elecciones generales, el PP vivirá de forma inevitable un debate interno muy complicado para Rajoy: el de si es él la persona que garantizará el mejor resultado. Él parece tenerlo claro porque ya ha asegurado que se considera "un activo" para el PP". Pero hay sectores que creen que en este escenario tan polarizado y con Ciudadanos "desgastado" por su acercamiento al PSOE sería un buen momento para pensar en el relevo.

No haría falta, dicen quienes creen que Rajoy debería dar un paso al lado, la celebración de un Congreso Nacional para nombrar a su sustituto. Bastaría con la convocatoria de una Junta Directiva Nacional, el máximo órgano del PP entre congresos. Rajoy es candidato del PP desde el XVII Congreso Nacional que el PP celebró en Sevilla en febrero de 2012.

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