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La situación en el PP

El PP cree que no necesita reformar sus estatutos para que su líder sea elegido por primarias

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El Partido Popular es consciente de que desde hace años tiene una asignatura pendiente: la democracia interna. Un vacío a cubrir que destacados dirigentes ubican en los primeros puestos cuando se trata de hacer un listado de los asuntos a abordar en el apartado de la regeneración del partido. Esto ocurre sobre todo en un momento en el que no transcurre semana sin novedades relacionadas con los escándalos de corrupción que afectan a sus siglas y tras un año plagado de batacazos electorales. "Nos toca hacer muchos esfuerzos y uno ha de ir en la línea de la participación directa de los militantes a la hora de elegir a nuestros dirigentes. Sí o sí", sostiene un alto dirigente conservador en conversación con infoLibre.

El debate, agitado estos días por líderes autonómicos como Cristina Cifuentes (Madrid) o Isabel Bonig (Comunidad Valenciana), lleva tiempo sobre la mesa de la dirección nacional, que es, por cierto, quien tiene la pelota en su tejado puesto que en los últimos años sí se han celebrado cónclaves autonómicos y provinciales inspirados por el principio de "un militante, un voto".

¿Es posible que en el próximo congreso nacional del PP todos los militantes –unos 800.000– tengan la posibilidad de elegir a su presidente de forma directa? "¿Por qué no? No hay nada que lo impida", responden en el entorno de Mariano Rajoy.

A priori, y pese a que los estatutos de los conservadores no contemplan las primarias directas –recurren al sistema de compromisarios–, las fuentes consultadas mantienen que no haría falta ninguna reforma previa de las normas de funcionamiento del partido para que en el próximo cónclave, que será convocado cuando haya nuevo Gobierno, funcione la máxima "un militante, un voto".

Podría bastar, por ejemplo, como ha ocurrido con algunos congresos autonómicos, con una autorización del Comité Ejecutivo Nacional. Esta es una de las opciones que hay sobre la mesa y que, en todo caso, tendría que contar con el visto bueno de Rajoy. Después sería la Junta Directiva Nacional la encargada de convocar el cónclave.

La presión de los tiempos

En el calendario, los congresos autonómicos del PP serán posteriores al nacional. Esto obliga a la dirección nacional del PP a tomar una decisión clave: hacer un congreso nacional como el de 2012, con compromisarios, o a abrirlo a toda la militancia, tal y como se espera que ocurra en los que se celebren en las formaciones a nivel regional. Si no ocurre así, quedará patente que el partido avanza a dos ritmos diferentes.

Cuando Madrid o la Comunidad Valenciana escojan a sus líderes de forma directa, sin compromisarios de por medio, no estarán haciendo algo inédito en el PP. En la formación conservadora ya hay ejemplos como el cónclave que eligió a José Ramón Bauzá líder del PP de Baleares para poner fin a la etapa de Jaume Matas. O el que eligió a Arantza QuirogaArantza Quiroga líder de los conservadores vascos tras la marcha de Antonio Basagoiti

Una de las opciones que se está planteando el PP de cara a estos congresos autonómicos pasa por la elección del presidente en las sedes, y la celebración del cónclave para la elección de los órganos del partido y el debate de las ponencias.

El sistema actual según los estatutos

En su apartado “Democracia interna y procedimiento electoral”, los estatutos de la formación conservadora establecen que existe el “derecho de sufragio" de todos los afiliados. “Todos los militantes del Partido Popular tienen derecho a elegir al presidente nacional y a los presidentes autonómicos, provinciales e insulares del partido por sufragio universal libre, igual y secreto, de acuerdo con el sistema que se especifica en estos estatutos”, sostiene el artículo 31.

La cuestión está en el “sistema” al que se refiere al párrafo anterior. Porque, de lo contrario, podría interpretarse que el PP de Rajoy aboga por las primarias.

La duda se resuelve avanzando en la lectura de las normas internas: “La elección del presidente nacional y de los presidentes autonómicos, provinciales e insulares del PP se llevará a cabo mediante compromisarios elegidos en listas abiertas”. Es decir, que, como norma general, los militantes sí votan pero no directamente a los candidatos, sino a los compromisarios. Son ellos los que acuden a los congresos a votar.

Este sistema, que fue introducido en los estatutos del XVI congreso de 2008, sigue vigente. Pero, según fuentes de la dirección nacional del partido consultadas por infoLibre, el escenario está "muy abierto" y caben varias interpretaciones por lo que no sería descabellado que el sistema de elección cambie de cara al congreso que se celebrará en los próximos meses.

Otra de las peculiaridades de los estatutos del PP es que el candidato que sale proclamado presidente también sale proclamado candidato del partido a las elecciones nacionales. Así le ocurrió a Rajoy en el XVI Congreso Nacional (Valencia, junio de 2008) y en el XVII (Sevilla, febrero de 2012).

“El presidente nacional del Partido Popular, elegido por el congreso, será el candidato del partido a la Presidencia del Gobierno. En los supuestos de dimisión, fallecimiento o incapacidad del presidente nacional, la Junta Directiva Nacional, a propuesta del Comité Ejecutivo Nacional, designará al candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno cuando no pudiera celebrarse un Congreso Nacional”, recogen las normas que rigen el funcionamiento de la formación conservadora.

Con este artículo en la mano se entiende por qué el PP no quiere convocar ningún cónclave nacional hasta que haya un nuevo Gobierno en España. A día de hoy, Rajoy sigue siendo el candidato incluso en el supuesto de que se celebren nuevas elecciones.

Antecedentes

Para Rajoy, el término primarias está asociado a su etapa de mayor debilidad interna, a la etapa posterior a las generales del año 2008. 

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Por aquellas fechas, un sector de los conservadores de Madrid liderado por Íñigo Henríquez de Luna, el hombre fuerte de Aguirre en la campaña del 24-M y ahora portavoz adjunto del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Madrid, ya abanderó una iniciativa puertas adentro del PP bajo la consigna de "un militante, un voto".

Henríquez de Luna anunció su intención de llevar al cónclave una enmienda a la ponencia de estatutos para instaurar primarias. Su por entonces jefa, Aguirre, que lideraba uno de los grupos de críticos apoyada por Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, y Francisco Granados, ex secretario general del PP, ahora encarcelado en el marco de la operación Púnica, dijo ver con "simpatía" la iniciativa, pero tampoco se mojó mucho en público. Al menos, no tanto como ahora. El pasado domingo, cuando anunció que dejaba la presidencia del PP de Madrid por la "responsabilidad política" derivada de los escándalos de corrupción que afectan al partido, se mostró partidaria de que su sustituto sea elegido por este sistema.

Al final, Henríquez de Luna llevó su enmienda al Congreso de 2008. Pero no consiguió los apoyos necesarios para que los estatutos del PP fuesen modificados. A principios de 2012, Sevilla acogió el XVII Congreso Nacional del PP. Y la enmienda volvió a ser presentada en los mismos términos por el hoy concejal. Pero tampoco tuvo éxito. 

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