Los papeles de Bárcenas

El PP enmudece

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No es un secreto que este agosto, desde diferentes sectores del PP y del Gobierno, se ha agitado la idea de que el caso Bárcenas debe ser aprovechado por Mariano Rajoy para hacer "limpieza" en el partido e inaugurar una nueva etapa. Tampoco es un secreto que la número dos de la formación, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, son dos de los dirigentes más desgastados por la gestión de este escándalo de corrupción. No obstante, este malestar interno no se puso ayer sobre la mesa del Comité Ejecutivo Nacional del PP. Sólo intervinieron quienes tenían la obligación de hacerlo: el presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy; y su mano derecha para trasladar el informe de la secretaría general y marcar la agenda para los próximos meses.

Es decir, que más allá del líder de los conservadores y de Cospedal nadie tomó la palabra ni solicitó hacer uso de ella. En su lugar, los asistentes respondieron a la intervención de Rajoy –muy centrada en la economía y en demandar unidad interna para afrontar retos como las elecciones europeas– con un aplauso. Un silencio similar al exhibido por los miembros de este órgano de partido a la entrada y salida de la reunión. Es más, gran parte de ellos esquivaron a la prensa ingresando y abandonando la sede del partido por el garaje.

Los marianistas, los más fieles al presidente del Gobierno, interpretan este silencio como un "cierre de filas". "Rajoy se explicó en el Senado el 1 de agosto y sus explicaciones convencieron", mantienen las mismas fuentes. Eso dijo precisamente en su intervención: que no tenía nada nuevo que añadir a lo ya dicho en sede parlamentaria.

"Es en los órganos internos de partido donde, en base a los estatutos, deben comentarse todos los asuntos de la formación. Si nadie levantó la voz puede deducirse que no hay dudas y que el partido está haciendo esfuerzos para dejar atrás el caso Bárcenas", señala a infoLibre un integrante del Comité Ejecutivo Nacional.

Otras fuentes sostienen que "la cultura de la casa [del PP] es la de mantener silencio en estos órganos".Y que las intervenciones siempre se producen en momentos de debilidad del presidente o cuando los suyos ven necesario que trascienda una imagen de especial unidad. Quienes se abonan a esta tesis coinciden en señalar que Mariano Rajoy "está ganando el pulso a Bárcenas y que sabe que cuenta con el apoyo y el respaldo mayoritario del Gobierno y del partido". "No estamos en 2008, en la etapa precongresual. No hace falta que nadie se posicione, porque en el PP no hay más líder que Rajoy y porque sus medidas económicas han ido dando sus frutos", valora un diputado.

Por contra, otra de las fuentes consultadas muestra su sorpresa por el hecho de que el malestar que algunos exhiben en privado no haya sido trasladado en la reunión interna. "Quizá exista cierto temor interno a dejar de salir en la foto ahora que en los próximos meses el partido celebra convención y ahora que deben a empezar a despejarse incógnitas sobre algunos candidatos electorales", valora un veterano.

De hecho, la secretaria general del PP no fue tan contundente defendiendo a la cúpula del partido como lo fue Rajoy el domingo defendiendo a sus ministros en Soutomaior (Pontevedra). "El Partido Popular se está comportando como un gran partido. Le doy las gracias a los militantes y al Comité Ejecutivo del Partido Popular", respondió al ser preguntada sobre si podía decir lo mismo que dijo el presidente del Gobierno sobre su equipo en Moncloa sobre el Comité de Dirección del partido.

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