Aborto

El PP no teme una rebelión en el voto pese a las críticas internas a la reforma de la ley del aborto

El PP no teme una rebelión en el voto pese a las críticas internas a la reforma de la ley del aborto

Cuando Mariano Rajoy dio luz verde hace ahora una semana a que el primer texto sobre la reforma de la ley del aborto fuese al Consejo de Ministros ya sabía a lo que se exponía. El presidente del Gobierno, que fue testigo de los roces internos que provocó el tema a la hora de incluir esta promesa en el programa electoral con el que concurrió a las generales de 2011, no era ajeno al debate puertas adentro de su partido que suscitaría la iniciativa. Tampoco era ajeno a que podían lloverle las críticas desde dos flancos: el más conservador, que podría considerarla light y el más moderado, que la vería como un viaje al pasado.

Hasta la fecha, las voces que más se han dejado escuchar son las de aquellos dentro del PP que no se sienten identificados con la filosofía de esta ley que Rajoy encomendó a Alberto Ruiz-Gallardón por lo que supone de marcha atrás. Tanto la dirección del partido como el Gobierno se preparan para que el tema sea uno de los que marquen la agenda a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Tanto puertas adentro como puertas afuera de la formación. No obstante, confían en que el malestar no llegue al punto de tener que hacer frente a una rebelión en el Congreso de los Diputados cuando el texto sea votado. 

"Es muy pronto para adelantar acontecimientos y queda mucho que hablar, que explicar y que negociar, pero el PP es un partido muy disciplinado y en el que todos los diputados y diputadas del grupo saben que esta reforma iba en el programa electoral. Habrá opiniones personales y serán respetables. Pero el partido tiene una posición", reflexiona un dirigente nacional del partido cerrando la puerta a la ruptura masiva de la disciplina de voto.

Esta reflexión es compartida en gran parte por las diputadas del PP consultadas por infoLibre. Las parlamentarias coinciden en que, hasta la fecha, no se ha hablado de este tema en ninguna reunión interna de grupo ni han recibido ninguna consigna. Pero se muestran convencidas de que el tema será abordado en el mes de febrero, cuando se retome la actividad rutinaria en el Congreso de los Diputados. Y que pese a que habrá debate interno, éste no llegará a provocar un plante de las 76 diputadas en contra de esta ley. 

El pasado domingo, la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, remitió una carta a algunas diputadas del PP reclamándolas su colaboración para lograr que Alberto Ruiz-Gallardón dé un paso atrás. La misiva no fue muy bien recibida en círculos conservadores, que respondieron tildando de "incoherente" la actitud de los socialistas. Y es que, a juicio del Gobierno, el PSOE debería ver con buenos ojos volver a la ley de 1985 en tanto en cuanto fue obra de Felipe González.

El tema que más malestar interno despierta tiene que ver con el que afecta a la supresión del supuesto de la malformación fetal. Una cuestión que hace que este anteproyecto diste de la ley de 1985, esa ley que, según insisten en el Gobierno, pretenden recuperar.

Las fuentes consultadas recalcan que el Gobierno, en el que hay cuatro diputadas, entre ellas la vicepresidenta, va a reaccionar como una piña a la hora de defender el texto que todavía tiene que pasar la correspondiente fase de informes. También recalcan la "solidez" de un grupo parlamentario que, como norma general, no suele mostrarse dividido. "Sabemos que somos un partido nacional, que no hemos sido escogidas en listas abiertas y en ocasiones, por mantener la disciplina de voto, votamos incluso en contra de las decisiones que benefician nuestros respectivos territorios", ilustra una diputada.

El desmarque de Villalobos

A día de hoy, el único nombre que aparece fijo en todas las quinielas de posibles votos contrarios al texto del Ministerio de Justicia es el de la vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos. Hace un par de meses, en una entrevista concedida a RNE, Villalobos avanzó que votaría en contra de esta reforma y se mostró partidaria de que las formaciones políticas den libertad de voto en este tipo de cuestiones que tienen que ver con la moral.

Su posición ya quedó clara el pasado mes de mayo, cuando abandonó el hemiciclo negándose a participar en la votación de una moción del PSOE contra la reforma de esta ley. Durante el debate de la iniciativa, y mientras su compañera Beatriz Escudero defendía la posición del PP, Villalobos optó por abandonar su escaño. Minutos antes, Escudero había sostenido que la mayoría de los abortos que tienen lugar en España se registran entre las mujeres "con menos formación". Se trata de unas palabras que tampoco sentaron nada bien en un amplio sector del Grupo Parlamentario Popular.

Abiertos al diálogo pero manteniendo "la esencia"

Como siempre que se trata de un nuevo texto normativo, el Gobierno insiste en su disposición al diálogo y al debate. En este también, máxime si se tiene en cuenta que esta vez gran parte del foco de resistencia está dentro del PP. No obstante, la intención del Ejecutivo es mantener "la esencia" de la reforma de la ley del aborto anunciada. ¿Qué significa a día de hoy mantener "la esencia"? Las fuentes consultadas subrayan que la cuestión que más polémica suscita, la de la malformación, tiene difícil marcha atrás.

Voces críticas

Tras dos días en los que el PP trasladó comunicados de dirigentes como Sandra Moneo o Carmen Fúnez en apoyo de la reforma, este jueves surgieron voces críticas con el proyecto de Justicia. Una de las más contundentes fue la de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.

En una entrevista concedida a RNE, reconoció que no comparte la "opinión mayoritaria" del PP en lo que respecta a la reforma de la ley del aborto, y se mostró más partidaria de una "regulación de plazos que de supuestos", aunque dijo que entiende que era algo que iba en el programa electoral y que hay que cumplir.

"La gente que se está llevando las manos a la cabeza no lo entiendo bien porque era un compromiso electoral del PP", reiteró Cifuentes, quien cree que esta reforma supone una vuelta a la legislación anterior que había en el año 1985, "donde se habla de ley de supuestos". En este punto, añadió que ella es más de "ley de plazos" pero que había que modificar la ley socialista de 2010.

Por su parte, la alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, sostuvo que elevará al departamento de Alberto Ruiz-Gallardón su disconformidad con algunos aspectos de la ley. Y el presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, reclamó a su partido en una entrevista concedida a la agencia efe que permita a sus diputados "votar en conciencia". Es decir, saltarse la disciplina del Grupo Parlamentario Popular.

A título personal, desde su perfil de Twitter, el presidente de Nuevas Generaciones (NNGG) en Galicia y número dos de la organización juvenil vinculada al PP, Javier DoradoJavier Dorado, planteó sus dudas sobre el proyecto convencido, entre otras cuestiones, de que la mujer embarazada está "mucho mejor preparada" que el Estado para "proteger" al no nacido.

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