La batalla de la derecha

El PP sale al rescate de Abascal en Ceuta y rechaza ahora las declaraciones de 'persona non grata' que promovió durante años

El líder del PP, Pablo Casado, durante una manifestación en Madrid.

Nadie en el PP se toma muy en serio las amenazas de ruptura de Vox. Pero, con todo, este lunes volvieron a echar un capote a su líder, Santiago Abascal. Y a criticar que fuese declarado persona non grata en la ciudad autónoma de Ceuta gracias a la abstención de los representantes del partido de Pablo Casado en la Asamblea de la ciudad autónoma.

Los motivos son variopintos. Lo hicieron con argumentos que tratan de desacreditar la forma elegida por Ceuta para rechazar a Abascal y que contrastan con la aceptación que la declaración de persona non grata ha tenido históricamente para el PP.persona non grata El principal partido de la oposición la ha solicitado numerosas veces en los últimos años para personas tan relevantes como los dos últimos presidentes socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, expresidentes autonómicos como Francesc Antich, líderes políticos como Arnaldo Otegi o actores como Willy Toledo.

El PP quiso declarar persona non grata en Illes Balears a Zapatero y a Antich por autorizar la realización de prospecciones petrolíferas en el Mediterráneo. En Málaga impulsó la misma declaración contra el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, con el argumento de que había que hacer justicia a los casi 900 asesinados por ETA. El PP en el Ayuntamiento de Zaragoza pidió que la ciudad declarase también persona non grata al actor Willy Toledo por considerar una “agresión gratuita” un comentario en redes sociales sobre la Virgen del Pilar. El caso de Sánchez tuvo lugar en Pontevedra. Allí el PP quiso que el ayuntamiento repudiase al presidente del Gobierno por, supuestamente, “ningunar” a la provincia de Mariano Rajoy.

En fecha tan reciente como el pasado marzo, el PP en el Ayuntamiento de Toledo reclamó que el alcalde de Palma de Mallorca, José Hila (PSOE), sufriese el mismo castigo por eliminar del callejero de su ciudad el nombre de su localidad.

A pesar de este largo historial de solicitudes, el PP lleva varios días rechazando la decisión de la Asamblea ceutí de declarar persona non grata a Abascal con el argumento de que están en contra de “los cordones sanitarios” y de los “señalamientos” a políticos.

Fuentes próximas a Pablo Casado aseguraron incluso que el PP rechaza “desde el primer momento los cordones sanitarios. No es nuestra forma de hacer política y no vamos a participar nunca en ese señalamiento que el PP ha sufrido durante años”, pasando por alto el largo historial de declaraciones como la de Abascal que fueron impulsadas por ellos mismos.

Contra los musulmanes

Y eso que el motivo para la reprobación institucional del líder de Vox no es otro que haber tachado a parte de la sociedad y de los representantes institucionales de los ceutíes de “promarroquíes” y de “quintacolumnistas” de las aspiraciones anexionistas del reino alauita. Una alusión implícita a los musulmanes, la mitad de la población local.

A Andrea Levy, presidenta del Comité de Derechos y Garantías del PP, y al portavoz nacional del partido y alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, lo que dice Abascal no les parece para tanto. Levy sostiene que la declaración ceutí, que salió adelante gracias a la abstención del PP en la ciudad autónoma, no cumple las “reglas del juego del PP. Siempre vamos a estar en contra de declarar personas non grata, de los señalamientos y de cordones sanitarios“. Es, en su opinión, y a pesar de las muchas veces que el PP la ha utilizado, “una herramienta absolutamente deleznable que utiliza la izquierda” como forma de expresar su “superioridad moral” para “echar al adversario político”.

“No podemos estar más en contra de la declaración de persona non grata; muchas veces hemos sido nosotros las propias víctimas, lo hemos sufrido de forma totalitaria”, insistió. Como cuando Vox, en diciembre de 2020, presentó una moción para declarar persona non grata al presidente del PP en Castilla-La Mancha, Francisco Núñez. “Hay que ser coherente en esta vida, y no insultar o bramar cuando le pasa a uno y luego hacer lo que le venga en gana en otras circunstancias”, remarcó.

La posición de Levy desautoriza al PP ceutí y sobre todo al presidente de la ciudad, que con su abstención hizo posible la declaración sobre Abascal. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), acusó al líder de Vox de poner en “riesgo la convivencia” durante la visita que realizó a la ciudad tras la llegada masiva de inmigrantes permitida por Marruecos. “No a los cordones sanitarios. Pero tampoco sí a los cordones sanitarios que establece Vox para poner en riesgo la convivencia de Ceuta, para incendiar Ceuta y dividir a ceutíes en la defensa de nuestra españolidad”, declaró a la cadena COPE, propiedad de la iglesia católica. Quien estableció un cordón sanitario fue Vox al negarse a "firmar una declaración institucional en la que se afirmaba que Ceuta es parte esencial de España”. “Vino a Ceuta a decir que en la Asamblea de Ceuta hay partidos que sirven a intereses de Marruecos. Que son quintacolumnistas de Marruecos”, acusó.

Martínez-Almeida, por su parte, intentó salvar al mismo tiempo la posición oficial del partido y la decisión del PP ceutí. La declaración, dijo, forma parte de “esas estrategias de la izquierda de señalamiento y hostigamiento”, pero tampoco comparte “las declaraciones incendiarias” de Vox.

Algo que no hizo la exportavoz parlamentaria del PP y todavía diputada de este partido Cayetana Álvarez de Toledo. En su opinión, la declaración es un “disparate estratégico” del PP porque “demoniza a quien te permite gobernar (hoy en Autonomías y ciudades; mañana quizá en España)”.

La advertencia de Vox

La posición del PP está muy lejos de satisfacer a la ultraderecha. Y para escenificarlo, los de Abascal han hecho saber que dan por rotas las relaciones con los de Casado, si bien no han sabido concretar si tal cosa tendrá alguna consecuencia práctica, sobre todo en gobiernos como el andaluz que dependen de los votos de Vox. La derecha extrema considera al PP “cooperador necesario” para que su líder fuera declarado persona non grata. Su vicepresidente Jorge Buxadé exigió al partido de Casado que reconsidere su posición y desautorice “de algún modo” al presidente de Ceuta. De lo contrario, “no va a poder seguir reclamando ayuda a Vox para sus propuestas en ayuntamientos o asambleas autonómicas”, advirtió.

Abascal ya se lo dijo a Casado a través de Twitter este fin de semana: que no pretenda “al mismo tiempo” pedir el apoyo de Vox a sus iniciativas en “varios parlamentos”. “O una cosa o la otra. Las dos no van a poder ser”.

No es la primera vez que Vox amaga con privar al PP de su apoyo allí donde es clave para que gobierne la derecha, pero nunca ha tenido consecuencias.

No obstante, aunque al final no desestabilice los gobiernos de las derechas, Abascal sí quiere explotar la polarización en la ciudad autónoma y su partido ya ha anunciado que volverá “pronto” a Ceuta. Vox sostiene que el gobierno local presidido por el PP está sometido “a los socialcomunistas y promarroquíes”, que es como llaman a los musulmanes españoles que viven en la ciudad y a quienes los ultras tachan de “quintacolumnistas” del vecino país.

Abascal intentó ofrecer un mitin en un espacio público ceutí el pasado mayo pese a una prohibición expresa de la autoridad gubernativa con el respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) para evitar incidentes.

La declaración

La declaración contra Abascal salió adelante a iniciativa del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) con el apoyo del PSOE y gracias a la abstención de dos diputados tránsfugas de Vox y los del PP. Los conservadores intentaron sin éxito circunscribir la resolución a “rechazar” las palabras de Abascal.

La resolución aprobada por la asamblea ceutí condena las palabras de Abascal por considerar que“”son falsas, debilitan la unidad en la defensa del bien superior de nuestra españolidad, perjudican la convivencia y favorecen las infundadas tesis marroquíes”. Pero, además, la declaración repudia como indeseable al líder de Vox porque “vino a nuestra ciudad para provocar la ruptura de la convivencia, el pilar en que se basa nuestra sociedad, y, desde su posición supremacista, para envilecer a los ceutíes, a algunos de los partidos que los representan y a las instituciones soberanas que nos hemos dado”.

En el PP optaron por mirar para otro lado tras escuchar la reacción de Vox. No quieren desviarse de la idea que intentan transmitir estos días y que no es otra que hacer bien visibles sus supuestamente buenas expectativas electorales. Todas las encuestas “confirman que, de celebrarse las generales, el PP las ganaría. Vamos a seguir trabajando para consolidar nuestra alternativa al desgobierno de Sánchez, ocupándonos de los problemas que realmente preocupan a los españoles. Nuestro adversario político es Pedro Sánchez”, indicaron fuentes próximas a Casado haciendo ver que no quieren abrir un frente con Vox.

Almeida sí llevó sus argumentos un poco más lejos. Para no estar condicionados por ninguna otra formación, declaró, la receta es “conseguir el mejor resultado posible para el PP, que es lo que ha hecho Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid”.

El PP no es el único grupo político que ha salido en auxilio de Abascal. La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ya lo hizo el sábado a través de Twitter: “Rechazamos absolutamente este señalamiento contra Santiago Abascal”, escribió. Es una práctica “idéntica a las empleadas por los nacionalistas” para “atacar” a los que no lo son. “Es inadmisible”.

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