Corrupción política

El PP utiliza el 'caso Besteiro' para atacar al PSOE

El PP utiliza el 'caso Besteiro' para atacar al PSOE por corrupción

Ibon Uría

Alberto Núñez Feijóo, María Dolores de Cospedal, Rafael Hernando, Cristina Cifuentes, Rita Barberá... y así hasta completar un listado de más de una decena de dirigentes y cargos públicos del PP. Desde el pasado viernes los conservadores tienen una consigna clara cada vez que tienen una cámara o un micrófono dispuesto a escucharles: atacar al PSOE por corrupción a raíz del caso Besteiro o, lo que es lo mismo, con motivo de la segunda imputación –investigación, en la terminología actual– del secretario general de los socialistas en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, a quien la jueza Pilar de Lara investiga en dos causas por la presunta comisión de hasta diez delitos.

Este martes se sumó a la consigna la exalcaldesa de Valencia y senadora conservadora Rita Barberá, quien ofreció una rueda de prensa un día después de que el juez le ofreciera declarar de forma voluntaria antes de decidir si envía al Supremo –por su condición de aforada– la causa por presunto blanqueo de fondos en la que aprecia "indicios suficientes" de su presunta participación. Y, además de proclamar su inocencia, la ahora senadora del PP lanzó un dardo a los socialistas. "Se precipitan en valorar, mirar y buscar la paja en el ojo ajeno sin ver la gran viga que tienen en sus propios ojos", les espetó justo antes de recomendarles que "miren a Besteiro".

El número uno de los socialistas gallegos fue imputado el pasado viernes en una segunda causa, la operación Pulpo. La magistrada Pilar de Lara investiga si pudo cometer hasta seis ilícitos penales –cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, fraude a las administraciones públicas, fraude de subvenciones y delito continuado de malversación de caudales públicos– y estudia si, en su etapa como presidente de la Diputación de Lugo, se amañaron contratos para favorecer a determinadas empresas y si se pagaron "cuantiosos gastos de dudosa legalidad" –gafas, prótesis, audífinos, ayudas para vivienda e incluso vacaciones subvencionadas– a funcionarios de la citada administración.

Pero es que sobre Besteiro ya pesaba una imputación anterior, en este caso por presuntos delitos contra la ordenación del territorio, de tráfico de influencias, cohecho y prevaricación. La magistrada cree que el líder de los socialistas gallegos pudo obtener una rebaja en la compra de un piso y una reforma a cambio de dar luz verde definitiva a una operación urbanística. Pilar de Lara cuestiona varios aspectos de la operación de compra del inmueble –especialmente varios pagos en efectivo que considera extraños y que suman 36.000 euros– y sospecha también de la reforma que el dirigente realizó en el inmueble, porque pagó los trabajos a la constructora con cinco años de retraso.

El PP pasa al ataque

Los conservadores, cuya imagen está muy tocada por múltiples casos de corrupción, no han desaprovechado la munición que les brinda la segunda imputación de Besteiro, ni tampoco el hecho de que únicamente haya renunciado a la posibilidad de ser el candidato socialista en las elecciones gallegas de otoño –el pasado sábado anunció que no concurrirá a las primarias– al tiempo que mantiene intacto su cargo orgánico al frente del PSdeG. Además de la exalcaldesa y senadora Rita Barberá, este mismo martes se pronunciaron sobre el caso Besteiro el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, y el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá.

Hernando recordó, en primer lugar, que Besteiro "lleva ya diez imputaciones". A renglón seguido dijo que en el PP "no se tapa a nadia ni a nadie", mientras que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, usa una "cuádruple vara de medir" en función de si el caso afecta a personas que le "caen mal" como Tomás Gómez –el que fuera secretario general del PSOE madrileño, fulminado en febrero de 2015 por la dirección federal del partido– o de "amigos" como Besteiro, uno de los dirigentes territoriales más próximos a Sánchez. Catalá, por su parte, acusó al PSOE de ser la formación "con más casos" de corrupción y recordó las investigaciones que a Besteiro y a socialistas andaluces.

Un día antes, el lunes, señalaron con insistencia al dirigente del PSdeG el vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto, y el presidente de la Xunta y número uno del partido en Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Maroto acusó al PSOE de actuar "como Torquemada" contra los supuestos casos de corrupción de los conservadores y no contra el dirigente socialista, y criticó duramente a Pedro Sánchez por aceptar el "paripé" de Besteiro, en referencia a su renuncia a concurrir a las primarias del partido pero no a la Secretaría General. Núñez Feijóo, en esa misma línea, reclamó a los socialistas que den "explicaciones a toda la ciudadanía de Galicia" y les exigió que adopten una decisión "coherente con posturas previas del PSOE en el conjunto de España".

Los conservadores no dan tregua 

Los reproches a Besteiro y a la dirección del PSOE comenzaron incluso antes de que el socialista gallego fuera imputado por segunda vez. Y es que menos de 24 horas antes de conocerse el auto de la jueza De Lara, Pedro Sánchez respaldó a Besteiro. Durante una visita a Galicia el líder del partido contestó con un "sí" a la pregunta de un periodista sobre la situación en el PSdeG y sobre si Besteiro era la "persona adecuada" para liderar el cambio en esa comunidad. José Manuel Barreiro, portavoz del PP en el Senado, afirmó inmediatamente después que las imputaciones en el PSOE "no importan" cuando "eres amigo del secretario general". "Es la tónica general de Sánchez", "el PSOE es un partido sin criterio", agregó.

El sábado se pronunció nuevamente Núñez Feijóo, que criticó a los políticos "a los que les cuesta marcharse" y Maria Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, que exigió a Sánchez las "oportunas explicaciones" por las imputaciones de Besteiro. "Nosotros cuando hay indicios razonables lo que hacemos es pedir responsabilidades políticas y apartar a esta persona de nuestro partido", agregó Cospedal, que reclamó al candidato del PSOE que "aplicara la misma vara de medir en todos los casos". "A algunos se les llena la boca de acusarnos, pero luego veis lo que pasa en Galicia", exclamó Fernando Martínez-Maíllo, vicesecretario nacional de Organización de los conservadores, que añadió que Besteiro tiene "hasta 10 acusaciones por delitos derivados de la corrupción".

Es un "absoluto ejercicio de hipocresía", respondió Cristina Cifuentes –presidente de la Comunidad de Madrid y del partido en la región– preguntada por el caso Besteiro. "Hemos estado escuchando a Pedro Sánchez hablar de corrupción en el PP", pero no actúa contra "los cientos de imputados que tiene por toda España". Es hora "de tomar decisiones, primero Besteiro y luego el PSOE. Veremos qué decisiones toman y las respetaremos, y veremos si son coherentes con sus pactos y códigos", añadió el secretario general del PP en Galicia y también vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda. En total, cinco dirigentes del PP censuraron en la misma jornada la actuación del PSOE en este caso.

El domingo, finalmente, el portavoz del PP gallego, Miguel Tellado, agregó que los socialistas tienen una "curiosa forma" de "asumir responsbailidades": Besteiro, comentó con ironía, "ya tenía cuatro imputaciones", pero "parece ser" que "hasta que pasan a los dos dígitos" –estaba imputado inicialmente por cuatro delitos y en la segunda investigación se le atribuye la presunta comisión de seis más, con lo que ya suman diez– no "asumen responsabilidades". "Tampoco deja de ser curioso que el gran mérito del señor Besteiro sea renuncia a algo que no era", agregó en referencia a la candidatura a la Xunta: "Creemos que en cierto modo es una burla a la ciudadanía", concluyó.

Malestar también en el PSOE

Las críticas por la permanencia de Gómez Besteiro en la Secretaría General del PSdeG desde su segunda imputación no llegan sólo desde la bancada rival. Desde las propias filas del PSOE algunos sectores expresan en público cierto malestar, y críticas en privado son mucho más intensas. La presidenta andaluza Susana Díaz recordó este lunes que "en Andalucía hay personas que más allá del código ético del partido asumen su responsabilidad", en alusión a los expresidentes Chaves y Griñán. El presidente valenciano, Ximo Puig, también puso el acento en ese detallo: recordó el sábado que en su territorio "hay personas que no están ejerciendo sus legítimas competencias porque están preimputados". "Hay que dar mayor dosis de ejemplaridad", reclamó.

En privado, cargos del PSOE andaluz creen que la situación del dirigente gallego es insostenible y le exigen dar un "paso atrás". Un hombre de confianza de Susana Díaz señaló a infoLibre: "No se entiende que siga en el cargo: o no renuncias a nada o renuncias a todo". A su juicio Besteiro "no se puede sostener mucho más" en su cargo orgánico porque "mancha a Pedro [Sánchez], le hace quedar mal y perjudica a todo el partido". "Si yo fuera él, liberaría al partido de esta carga", zanjó a preguntas de este diario otro socialista andaluz, que advirtió ya el lunes de que la actitud de Besteiro provocaría una "cacería del PP". "Nos van a dar mucha caña", lamentó. Esas mismas voces agregaron que "la presión social y mediática" acabará obligándole a abandonar. 

Ferraz quiere una sucesión controlada

Fuentes de la dirección federal del partido admiten que la decisión adoptada, que implica permitir que Besteiro continúe al frente del partido en Galicia, "no es la ideal". Cargos próximos a Pedro Sánchez asumen que su permanencia "tiene un coste" y que la maniobra tampoco es "definitiva". Pero consideran que es la posibilidad menos mala en el actual contexto y en clave interna. Hay varios motivos. El primero, que Galicia es una federación importante dentro del partido, la sexta en número de militantes. En la comunidad los afiliados rondan los 10.000, una barrera psicológica importante a la hora de medir el peso de cada uno de los territorios.

Además, indican fuentes socialistas, José Ramón Gómez Besteiro es el único dirigente "completamente fiel" a Pedro Sánchez en Galicia. Su marcha provoca incertidumbre en la sede federal. El hombre con mayor influencia en la federación gallega, Abel Caballero –alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias–, es más impredecible. "Es sobre todo de él mismo", comentan en el partido. Además Besteiro es, junto al castellanoleonés Luis Tudanca, uno de los barones territoriales más próximos a Sánchez.

El objetivo de la dirección federal al mantener a Besteiro en su cargo pese a los múltiples ataques del PP y la presión de sectores del partido es, en palabras de fuentes del PSOE consultadas por este diario, permitir al dirigente gallego imputado "controlar" su propia sucesión. Ferraz quiere que sea él quien pilote la elección de un nuevo secretario general en el PSdeG, quien marque los tiempos y quien ejerza el mayor "control interno" posible, de modo que su sucesor sea también cercano a la dirección federal. Por ahora el proceso no tiene fecha y tampoco hay candidatos claros.

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