El futuro de la izquierda

Los proyectos de Iglesias y Errejón se enfrentarán en las urnas en Madrid

Íñigo Errejón observa a Pablo Iglesias durante el congreso de Vistalegre II.

El día que se cumplen cinco años de la creación de Podemos ha sido también el día en el que el partido morado ha visto reavivarse las llamas de un incendio que comenzó en 2016 y que nunca ha terminado de apagarse por el choque en su seno de sus dos principales corrientes: el pablismo y el errejonismo. El alejamiento progresivo que han sufrido en los últimos tres años el secretario general, Pablo Iglesias, y su ex número dos, Íñigo Errejón, ha terminado por romper las costuras de un Podemos en el que convivían dos proyectos y dos liderazgos que se han convertido en irreconciliables, que ya se enfrentaron en Vistalegre II y que se medirán por primera vez en las urnas el próximo mes de mayo en las elecciones autonómicas de Madrid.

Nominalmente, el congreso de Vistalegre II se cerró el 12 de febrero de 2017 con una victoria rotunda de las tesis de Iglesias, pero en la práctica, las profundas heridas abiertas en el partido durante los meses previos a ese cónclave nunca terminaron de suturar. La lucha de Iglesias y Errejón, aliados en los inicios de Podemos, estuvo motivada en parte por una pugna por el poder, pero la raíz de su desencuentro tiene que ver con la diferencia de sus posiciones políticas: el transversalismo frente a un izquierdismo más tradicional actualizado a las formas de comunicación de 2019.

Errejón insiste en reapropiarse de conceptos tradicionalmente asociados a la derecha como la bandera, el orden o la patria, busca generar un relato destinado a votantes desencantados y desideologizados y, precisamente por ello, rechaza situarse en el eje izquierda-derecha porque entiende que eso limita sus opciones de atraer a quienes no se identifican con la simbología y el lenguaje izquierdista tradicional. Frente a él se sitúa un Iglesias que hace hincapié en la importancia de la base militante de Podemos, que insiste en no rehuír debates polarizantes como el de la monarquía y que considera que la fuerza del partido morado debe proceder de ser el brazo político de los movimientos sociales organizados.

Los dos modelos de discurso se demostraron excluyentes entre sí, y desde su victoria en Vistalegre II, Iglesias utilizó el apoyo de las bases para desmontar el aparato organizativo y discursivo construido por Errejón desde 2014 y redujo su poder orgánico hasta hacerlo meramente testimonial. El ex número dos decidió asumir silenciosamente la derrota a cambio de obtener la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, un escenario en el que pretendía poner en práctica las tesis que habían salido derrotadas en el congreso de Podemos pero en las que sigue creyendo.

Hasta este jueves, la convivencia entre Iglesias, Errejón y el secretario general de Podemos Comunidad de Madrid, el pablista Ramón Espinar, se había mantenido, aunque no sin dificultades. La construcción de la lista y la lucha entre sectores para controlarla, así como para tener el dominio de la campaña y el dicurso, provocó uno de esos momentos de tensión en abril del año pasado, cuando la dirección autonómica de Espinar convocó unas primarias para escoger a los candidatos de Podemos para las autonómicas en la Comunidad de Madrid.

Pese a que la intención de Espinar era otra, Errejón exigió y consiguió que se eligieran simultáneamente la lista y el candidato, así como salvaguardar su autonomía discursiva en la campaña electoral frente a la dirección pablista. Pero el toma y daca se extendió durante dos semanas, y el final de la crisis se precipitó únicamente tras la filtración de un documento en el que Carolina Bescansa proponía a Errejón un plan para descabalgar a Iglesias de la Secretaría General de Podemos. El candidato aseguró no haber participado en la redacción de aquella propuesta y la tachó de "delirante", pero su aparición en el documento lo puso de nuevo bajo la sombra de la sospecha y reavivó el mal ambiente que parecía contenido desde Vistalegre II.

La ruptura final, no obstante, ha terminado llegando cuando parecía que las aguas bajaban relativamente calmadas en Podemos, pese a las tensiones que acompañan cualquier negociación para cerrar unas listas electorales y que también habían hecho acto de presencia en las conversaciones con IU para cerrar el pacto entre ambas formaciones en la Comunidad de Madrid de cara a mayo. Pero, apenas unos días después de que Errejón y Espinar chocaran por el control de las candidaturas en varios grandes municipios madrileños y por la inclusión de la coordinadora de IU Madrid, Sol Sánchez, como número dos de la lista en la Comunidad, las costuras de Podemos han terminado de romperse.

En 2015, y en todas las comunidades en las que se celebraron elecciones, ya concurrieron a ellas dos fuerzas a la izquierda del PSOE por separado: Podemos e IU. En aquel momento, el partido morado se impuso con claridad a la federación, que en algunas autonomías –entre ellas Madrid– no obtuvo siquiera representación parlamentaria. En 2019 también habrá en Madrid dos listas a la izquierda de los socialistas, pero ahora Podemos e IU concurrirán coaligadas, como confirmó Iglesias en el duro comunicado con el que respondió al movimiento de Errejón. Será la nueva alianza del Carmena y Errejón el nuevo actor en competición, y su puesta en marcha supondrá llevar a la práctica las teorías que Errejón lleva defendiendo en minoría en Podemos desde 2016. Pero el desempeño electoral de Más Madrid no es la única incógnita que se abre en este nuevo escenario.

  1. la lista de carmena

Para empezar, todas las fuentes consultadas de diferentes sectores de Podemos coinciden en que Iglesias, al anunciar que seguirá apoyando a Carmena pese a no hacer lo mismo con Errejón, ha puesto a la alcaldesa en una disyuntiva complicada. Si Carmena decide aceptar el apoyo de Podemos e integra a algunos de sus dirigentes en puestos de salida –como estaba previsto– en su lista para las municipales, supondrá ir coaligada en la principal batalla municipal con un Iglesias muy crítico con Más Madrid. Por el contrario, si Carmena optara finalmente por rechazar la confluencia con Podemos, el relato de que la formación morada ha sido traicionada por Carmena y Errejón enarbolado por Iglesias tomaría fuerza.

Fuentes próximas tanto al pablismo como al errejonismo consultadas por infoLibre apuestan por que la alcaldesa no romperá con el partido morado, habida cuenta, además, de lo avanzado de las conversaciones que llevan meses manteniendo. Podemos, no obstante, decidió iniciar un procedimiento de expulsión hace semanas contra seis de sus concejales en el Ayuntamiento de Madrid por no querer someterse a las primarias de la formación, lo que implicó que Carmena decidiera incluirlos en la lista dentro del cupo que tenía reservado para sus dirigentes de confianza y provocó, como efecto colateral, que Podemos esté negociando ahora en una posición de mayor debilidad. Así las cosas, las fuentes consultadas asumen que el partido morado únicamente conseguirá unos pocos puestos en la lista para colocar a dirigentes de la confianza de Iglesias.

  2. Las posibles 'fugas' de dirigentes y el dinero para la campaña

Con las elecciones a apenas unos meses, todos los partidos llevan ya un tiempo preparando la precampaña, y Podemos no es una excepción. Pero está por ver si, además de su equipo más próximo, más dirigentes de Podemos que perdieron protagonismo tras Vistalegre II acompañan a Errejón en su nuevo proyecto. Y también es una incógnita cómo va a sufragar Más Madrid su campaña en la Comunidad, habida cuenta de que Podemos cuenta con el dinero que le corresponde por haber obtenido representación en las anteriores elecciones, pero la nueva plataforma parte de cero.

Las fuentes consultadas admiten la existencia de este problema, y señalan que la financiación pública que sí que podrá disfrutar Carmena –que se presentó a las anteriores elecciones liderando Ahora Madrid– no es suficiente para sufragar dos campañas. Ante esto, la receta será la misma que aplica Podemos: utilizar campañas de crowdfunding, microcréditos y donativos para tratar de conseguir fondos para sufragar los gastos de la campaña.

  3. ¿Se va a replicar la escisión en más lugares?

Pese a que Errejón insiste en que sigue siendo el candidato de Podemos para la Comunidad de Madrid y que únicamente ha incardinado su candidatura dentro de una plataforma más amplia, como es Más Madrid, lo cierto es que Iglesias dejó claro que el movimiento supone la salida de su ex número dos de la disciplina de Podemos. Y ahora está por ver si esa escisión que ha tenido lugar en Podemos Comunidad de Madrid se reproduce en otros lugares, para empezar en los municipios madrileños donde el sector errejonista de Podemos cuenta con más fuerzaerrejonista, como Alcalá de Henares o Leganés.

Pero, incluso aunque no se produjesen más escisiones, el errejonismo de los diferentes municipios madrileños se enfrenta al dilema de cómo apoyar a su líder en su candidatura a la Comunidad de Madrid cuando Podemos –su partido– ha dejado bien claro que no lo hace. Las fuentes consultadas plantean la posibilidad de conformar plataformas de apoyo ajenas al partido morado, aunque no descartan que en algunos municipios sí se opte por presentar listas por separado.

  4. ¿La onda expansiva va a afectar a IU?

Apenas unos minutos después de que Iglesias hiciera pública su carta de respuesta, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, se pronunció en Twitter y rechazó la oferta de Errejón para apoyar Más Madrid. "Defendemos la unidad para servir a las familias trabajadoras. Algunos nunca hemos compartido que esa unidad se consiga dividiendo y creando más partidos o plataformas. En IU nos debemos a las decisiones colectivas, a lo común. En esa forma de actuar es donde nos reconocemos", aseguró Garzón, que añadió que IU tiene un "compromiso" con el acuerdo firmado con Podemos el año pasado para concurrir en coalición.

No obstante, se abre la incógnita de si algún cargo o dirigente de IU puede terminar acercándose al proyecto de Errejón y Carmena, aunque lo cierto es que, en los últimos tiempos, la federación ha tenido sus más y sus menos con ambos, especialmente con la alcaldesa, de quienes han criticado algunas decisiones. Errejón, no obstante, aseguró horas después de hacer públicos sus planes que "por supuesto" que cuenta con la organización de Alberto Garzón.

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