El PSOE aspira a competir de tú a tú con el PP en Castilla y León aunque sin fuelle a su izquierda

Las urnas ya están a punto de colocarse. Castilla y León celebra elecciones en veinte días. Y lo hace con toda España mirando hacia allí después del que el PP precipitara el ciclo electoral adelantando las citas de Extremadura y Aragón. Pero la foto no será la misma: el PSOE, en esta ocasión, aspira a mirar de tú a tú a los populares en el resultado mientras Vox piensa en cercar más al PP con el objetivo soñado de acariciar el 20% de apoyos.

Las elecciones en Castilla y León se celebran en esta ocasión en tiempo y forma, después de que Alfonso Fernández Mañueco sintiera en sus carnes hace cuatro años la necesidad de adelantar los comicios pensando en que tendría mayoría absoluta y luego se encontrara con una victoria raspada, que hizo que entrara por primera vez la ultraderecha en un Ejecutivo autonómico.

Fernández Mañueco llega, además, a la cita con su imagen muy erosionada en la comunidad tanto por la mala gestión de los incendios durante este verano como por la inestabilidad del Ejecutivo, del que se salió Vox en plena estrategia para marcar perfil en toda España y parar la caída en las encuestas por su presencia en diferentes Gobiernos regionales.

Unos comicios en los que la izquierda transformadora se enfrentará a otra noche muy difícil, partiendo de que vuelve a ir por separado, con candidaturas de IU-Movimiento Sumar, por un lado, y de Podemos, por otro. Y en liza con fuertes actores de corte regionalista y provincialista como son Unión del Pueblo Leonés, Soria Ya y Por Ávila. El barómetro autonómico del CIS deja esta predicción: PP (32,2-34,8%), PSOE (31,3-32,5%), Vox (15,7-16,9%), UPL (4,2-5,3%), IU-Sumar (4,8-5,2%), Podemos (2,9-3,2%), SALF (0,6-0,9%), Por Ávila (0,5-0,9%), y Soria Ya (0,5-0,8%).

El PSOE llama al voto útil y confía en el tirón de Martínez

Los socialistas, tras sendos hundimientos en Extremadura y Aragón, aspiran en estas elecciones a ser mucho más competitivos, e incluso en Ferraz y en la federación de Castilla y León trasladan que están en condiciones de ser primera fuerza. Siempre recuerdan que el PSOE ganó en 2019, pero que no pudo gobernar por la decisión de Albert Rivera de que Ciudadanos formara finalmente coalición con el Partido Popular. Y en los anteriores comicios de 2022, con Luis Tudanca como número uno, el PSOE logró un buen resultado, quedándose sólo a 1,38 puntos de los populares.

El PSOE lleva ahora, en cambio, a un nuevo candidato, Carlos Martínez. El alcalde de Soria tomó las riendas del partido en la comunidad en el último congreso después de unos años de luchas internas en la federación y de pulsos con Ferraz por parte de Tudanca, que fue uno de los pilares de Pedro Sánchez en las primarias con Susana Díaz. Pero en su última etapa libró una dura batalla contra Santos Cerdán, que se evidenció, por ejemplo, en la confección de las listas del 23J.

El PSOE confía ahora en el tirón de Martínez, un político acostumbrado a ganar la Alcaldía de Soria incluso con mayorías absolutas. Y está jugando la baza especialmente de ese lado municipal, cercano, de pueblo a pueblo. Quiere presentarse como la cara del “cambio”, remarcan los socialistas, y se prepara para una maratoniana campaña en la que recorrerá 4.500 kilómetros.

La candidatura de Martínez tiene unas características muy especiales. No pertenece al club de ministros-candidatos ni tampoco fue un sanchista de pura cepa. Además, ha lanzado una propuesta que difiere de la línea oficial de Ferraz: ha planteado al Partido Popular dejar gobernar a la lista más votada, siempre y cuando se produzca una firma ante notario antes de que arranque la campaña. Los populares no han aceptado.

En Ferraz restan importancia a esa línea y remarcan el carácter territorial de esa idea. Además, Sánchez, que ya estuvo este domingo en Ponferrada (León) junto a Martínez, se va a volcar en la campaña. Estará este jueves por la noche en el arranque en Burgos y acudirá el 7 de marzo (el gran fin de semana de campaña) a Soria, para terminar cerrando en el acto final en Valladolid el día 13. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero también tendrá un papel destacado y se prevé una fuerte presencia de ministros y dirigentes federales.

Fuentes socialistas indican que notan que hay “cansancio” en la comunidad con el PP de Mañueco y que pueden optar a ser primera fuerza, aunque el escenario de Gobierno es más complicado por la falta de socios con fuerza a su izquierda. Pero insisten en que estas semanas serán clave para activar al electorado y evitar la abstención de los sectores progresistas. De hecho, los socialistas piden también el voto útil para crecer.

El PSOE confía en ese cóctel de voto útil de las izquierdas, del perfil de su candidato y de la lucha entre las derechas para tener un buen resultado, que, además, contribuirá a romper esa mala racha de inicio del ciclo electoral. Sirve, como reconoce un dirigente socialista, también para mandar una señal de cara a las generales, ya que Castilla y León es esencial para el bipartidismo en estos momentos.

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Los populares salen como primera fuerza en la mayoría de las encuestas, pero lejos de la absoluta. Esto llevará a Mañueco a tener que abrir una negociación previsiblemente con Vox, con quien tiene una mala relación después de las trifulcas durante su anterior Gobierno de coalición. También estará todo marcado por las relaciones nacionales de los dos partidos, que ahora quieren resetear el enfangado clima en Extremadura para encauzar la investidura de María Guardiola.

De hecho, la idea que tiene Génova 13 en estos momentos es poder llegar a un marco de entendimiento con la ultraderecha de Santiago Abascal que sirva para todas las comunidades autónomas. Todo también con la vista puesta en la madre de todas las batallas de esta temporada: las elecciones andaluzas de junio, donde el PP tiene el temor de perder la plácida mayoría absoluta de Juanma Moreno.

Abascal aseguró este lunes que en Vox apuestan por acuerdos de gobierno a cuatro años, aunque avisó a Alberto Núñez Feijóo de que no tienen problemas en romperlos si sus socios los "engañan" o "estafan", como dicen que sucedió en Castilla y León en este mandato. No piensa facilitar investiduras para que los populares luego “dejen de hacer o deshagan” lo que quieran.

Las urnas ya están a punto de colocarse. Castilla y León celebra elecciones en veinte días. Y lo hace con toda España mirando hacia allí después del que el PP precipitara el ciclo electoral adelantando las citas de Extremadura y Aragón. Pero la foto no será la misma: el PSOE, en esta ocasión, aspira a mirar de tú a tú a los populares en el resultado mientras Vox piensa en cercar más al PP con el objetivo soñado de acariciar el 20% de apoyos.

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