PSOE y Unidas Podemos aplican un apagón informativo para proteger las negociaciones

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PSOE y Unidas Podemos (UP) pusieron este sábado fin a semanas de filtraciones, declaraciones cruzadas y juicios de intenciones. Los dirigentes de los dos partidos han levantado un muro de silencio para proteger las negociaciones que la próxima semana deben culminar en la redacción de un programa político común y la formación, por primera vez en 40 años de democracia, de un Gobierno de coalición.

Desde que el líder de UP anunció este viernes su decisión de renunciar a formar parte del nuevo Gobierno, tal y como había exigido 24 horas antes el candidato socialista, Pedro Sánchez, la escalada verbal entre los dos partidos se detuvo. Oficialmente sólo ha hablado desde entonces la portavoz parlamentaria de PSOE, Adriana Lastra, a la que su partido designó hace dos semanas coordinadora del equipo negociador socialista. Y lo hizo evitando dar detalles sobre la negociación y mostrándose vagamente optimista sobre su desenlace.

“Estoy convencida de que va a haber acuerdo, mi partido lo está y es en lo que vamos a trabajar en los próximos días”, declaró. Se ha abierto la “oportunidad” que “todos estábamos esperando” para “alcanzar un acuerdo que vaya a dar respuesta a millones de personas. La izquierda tiene la necesidad de entenderse. Siempre he creído que la izquierda sabe, quiere y puede entenderse, no partimos de cero”. Todavía hay que hablar del programa, algo para lo que van a trabajar en las próximas horas, indicó, y “de la participación de Podemos en el Gobierno”. Y “vamos a trabajar por un acuerdo con discreción y lealtad”.

 

Lastra se refirió como un activo a favor a la experiencia acumulada por ambas formaciones durante la pasada legislatura, en la que fueron capaces de llegar a acuerdos en diversos asuntos y especialmente en relación al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, una iniciativa que, recordó, “no salió adelante por la derecha y el independentismo”.

Por parte de Unidas Podemos nadie hizo declaraciones. Sus principales dirigentes, muy activos habitualmente en Twitter, evitan desde el viernes por la tarde referirse a la formación de Gobierno.

Bajar el tono

Del lado socialista sucedió algo parecido. El diputado vasco Odón Elorza pidió expresamente moderar el tono en la redes sociales para no poner palos en las ruedas de las negociaciones. “¿Qué tal si hacemos todo lo posible los diferentes partidarios de los partidos de izquierdas para que cesen, entre nosotros, los ataques, especulaciones y descalificaciones?”, pidió a través de Twitter.

Los servicios de prensa de ambas organizaciones optaron este sábado por el silencio y ni siquiera confirmaron el inicio de los contactos o la metodología de las negociaciones, aunque otras fuentes aseguran que esa es la mejor señal de que el diálogo ya ha comenzado.

PSOE y UP deben llegar a un acuerdo sobre el programa y acerca de la estructura y el reparto de Gobierno de coalición antes del jueves. Ese día tendrá lugar la segunda y definitiva votación de investidura en el Congreso y en ella Pedro Sánchez necesita obtener más votos a favor que en contra, lo que implica que la formación de Pablo Iglesias respalde su candidatura y que otras formaciones —singularmente Esquerra Republicana, que tiene el grupo minoritario más numeroso— como mínimo se abstengan.

Los socialistas están, además, negociando con otros partidos, especialmente con Compromís y el PNV. El acuerdo con los primeros parece estar encarrilado, pero el que debe firmarse con los segundos para garantizar el respaldo de sus seis diputados aún está en la fase inicial de la negociación.

Unidas Podemos ya ha cumplimentado su obligación estatutaria de consultar con sus bases su participación en un Gobierno de coalición, aunque sin especificar el programa ni la composición del Ejecutivo más allá de una referencia a un reparto proporcional al número de votos, lo que implica controlar la tercera parte de los ministerios.

El calendario, sin embargo, pone las cosas más difíciles al PSOE. Sus estatutos también obligan a Pedro Sánchez a convocar una consulta en la que los militantes socialistas se pronuncien sobre el acuerdo de Gobierno y si no lo cierra rápidamente se quedará sin tiempo material para cumplir este compromiso, uno de los que más defendió el líder del partido cuando se presentó a las primarias en nombre de la devolución a los afiliados de la soberanía sobre las grandes decisiones. Las consultas en el PSOE no son telemáticas, como las de UP: necesitan organizar locales del partido, montar urnas y movilizar fisicamente a miles de personas.

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Este sábado se conoció una encuesta de LaSexta que asegura que un 70% de los votantes del PSOE valoran positivamente que miembros de Unidas Podemos entren en un Gobierno liderado por Pedro Sánchez. En el caso de los votanes de UP el porcentaje aumenta hasta el 95,6%.

Izquierda Unida, integrada en Unidas Podemos, aprobó precisamente este sábado a propuesta de su coordinador, Alberto Garzón, convocar una consulta a sus bases en torno al posible acuerdo con el PSOE. “Será nuestra militancia la que decidiría en referéndum nuestra propia posición”, destacó Garzón, “con independencia de las posiciones que adopten el resto de los actores políticos de Unidas Podemos”.

El líder de IU no eludió las dudas que le plantea la posición del PSOE y exigió garantías. “El cumplimiento de los acuerdos no puede depender de la simple voluntad de un PSOE que nunca tarda demasiado en defraudar”, avisó.

PSOE y Unidas Podemos (UP) pusieron este sábado fin a semanas de filtraciones, declaraciones cruzadas y juicios de intenciones. Los dirigentes de los dos partidos han levantado un muro de silencio para proteger las negociaciones que la próxima semana deben culminar en la redacción de un programa político común y la formación, por primera vez en 40 años de democracia, de un Gobierno de coalición.

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