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Investidura parlamentaria

Rajoy calificó de “impostura, engaño y fraude” que Pedro Sánchez fuese a la investidura sin apoyos

Rajoy acusa a Sánchez de protagonizar una “comedia” para garantizar su “propia supervivencia”

Todo apunta a que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, irá al debate de investidura que se iniciará el próximo 30 de agosto sin los apoyos necesarios, pues aunque las negociaciones con Ciudadanos y Coalición Canaria terminaran con éxito, el candidato del PP sumaría 170 votos y le faltarían 6 para la mayoría absoluta (176 escaños) en la primera votación, y 11 abstenciones para la mayoría simple (más síes que noes) en la segunda ronda.

Por el momento, ningún partido más parece dispuesto a apoyarle así que la segunda investidura fallida en casi seis meses tiene todos los visos de convertirse en realidad. El primero en fracasar este 2016 en su intención de ser investido presidente del Gobierno fue el líder del PSOE, cuyo acuerdo con Ciudadanos y Coalición Canaria tras las elecciones del 20 de diciembre apenas logró sumar 131 escaños frente a 219, lo que dejó al candidato lejos de las mayorías precisas en las sesiones celebradas el pasado marzo. 

Rajoy fue entonces muy duro con el aspirante socialista. En sus intervenciones –llenas de metáforas y dichos populares– llegó a burlarse del intento de Sánchez. De hecho, calificó de "impostura, engaño y fraude" que el candidato del PSOE fuera a la investidura sin los apoyos necesarios para formar gobierno. Habló de "farsa", de "ente de ficción", de "sucedáneo de investidura", de "investidura de ficción", dijo que la de Sánchez era una "candidatura ficticia, irreal"...

El aún presidente en funciones acusó al socialista de actuar en todo momento anteponiendo su "supervivencia política". Según su tesis –a sabiendas de que no tenía los apoyos necesarios– el líder del PSOE "agotó los plazos", inició "en solitario" una campaña electoral y se presentó en el Congreso sin que el resto de los grupos supieran "ni con quién piensa gobernar ni, mucho menos, sostenerse en el Gobierno". Es decir, definió la misma situación de falta de mayoría en la que se encuentra él ahora mismo, aunque con la diferencia de que él cuenta con 170 apoyos y Sánchez entonces con 131. En todo caso, un número de respaldos insuficientes. 

"Papel de comparsa" del PP 

El acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos –precisamente el socio que el PP se ha buscado ahora y con el que tampoco llega a la mayoría necesaria– Rajoy lo calificó de "representación teatral y altisonante", dijo que tenía "limitada relevancia" y, de forma irónica, lo comparó con el pacto de los toros de Guisando, en alusión al supuesto acuerdo firmado en 1468 entre el rey de Castilla, Enrique IV, y su hermana Isabel para reconocerla como heredera de la Corona.

Al mismo tiempo, tiró de tono burlón para comparar las negociaciones que el PSOE abrió con varios partidos a la vez antes de la fallida investidura de Sánchez –Podemos y sus confluencias, Ciudadanos, Coalición Canaria...– con un "rigodón con cambio de parejas", en referencia a una danza originaria de Provenza y ejecutada por cuatro o más parejas. Y afeó después a Sánchez haber cerrado finalmente, para "salvar las apariencias", un "acuerdo repentino" con Ciudadanos, el partido que, a su juicio, menos le "complica la vida" al PSOE. 

A pesar de que ahora reclama a los socialistas que cambien su posición –especialmente desde que se ha abierto la posibilidad de que el candidato del PP logre el apoyo de Ciudadanos y de Coalición Canaria y llegue al debate con el apoyo de 170 diputados de los 176 necesarios para completar mayoría absoluta–, lo cierto es que Rajoy fue muy crítico con el hecho de que Sánchez le pidiera su apoyo. "Si alguien supone que mi grupo puede aceptar el papel de comparsa que se nos asigna en este cortejo, se está equivocando. Nosotros no vamos a rebajar nuestra dignidad hasta ese punto", señaló. 

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"Promesas y esperanzas"

También fue muy crítico en relación a los plazos. De hecho, acusó a Sánchez de haber gastado un mes "repartiendo promesas y esperanzas con las manos vacías" y de haber tardado ese tiempo en postularse al puesto de presidente del Gobierno "a sabiendas de que no reunía los apoyos necesarios para obtenerlo". Y presumió de que él no gastó "ni un día" en decirle a Felipe VI que no podía ser investido ya que no contaba con el apoyo del PSOE. "No me hizo falta un mes para comprobarlo, le dije al rey que ya estaba claro que yo no podía porque usted no quería", le dijo desde la tribuna al aspirante socialista. 

Lo cierto es que, casi seis meses después y con unas elecciones de por medio, a Rajoy no se le ha visto, hasta el momento, demasiado preocupado por los tiempos. De hecho, desde que aceptó el encargo del rey para intentar formar Gobierno, se resistió durante 21 días a poner fecha al debate de investidura. Eso hizo que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, batiera el récord de tiempo transcurrido entre que un candidato acepta el encargo del monarca y que el presidente del Congreso anuncie la fecha del debate de investidura.

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