LA PORTADA DE MAÑANA
Ver
Abascal se adentra en territorio hostil: sin poder político regional y con la derecha mediática al ataque

Elecciones 20-D

Sánchez acorrala a Rajoy con la corrupción en un debate monopolizado por el ‘y tú más’

El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular Partido Popular a las elecciones generales se lo jugó todo a un debate y salió duramente tocado. Cumpliéndose los temores de su equipo, el socialista Pedro Sánchez hizo de la corrupción el eje de las dos horas del cara a cara que se celebró en la noche de este lunes. Pero Mariano Rajoy no resistió. Su actuación en el debate no remontó desde que escuchó a su rival decirle que si él vuelve a ser presidente del Gobierno tras el 20-D el coste para la democracia sería "enorme". "Porque el presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente. Y usted no lo ha sido". 

La grave sentencia de Sánchez, muy agresivo verbalmente por momentos, había venido precedida de un enorme listado de acusaciones: los SMS con Bárcenas, la polémica de María Dolores de Cospedal con el despido "en diferido" del extesorero del partido, los pagos en B para las obras de la sede nacional del PP, unas vacaciones pagadas por Francisco Correa –el cabecilla de la trama Gürtel–, la destrucción del disco duro del ordenador... Y ante tal galería de reproches, la salida de Rajoy fue la de acusar a su oponente, el único candidato al que se ha querido enfrentar en un plató, de ser "ruin, mezquino y deleznable". "¡Hasta aquí hemos llegado!", expresó.

"Soy un político honrado, como mínimo, como usted", respondió visiblemente afectado tras afearle que si en estos últimos años ha considerado que tenía que dimitir su misión como jefe de la oposición debería haber sido la de plantearle una moción de censura. "Si usted tiene algo contra mí lléveme al juzgado", le retó. Para entonces ya le había pronosticado que iba a perder las elecciones. De esto, dijo, se iba a recuperar porque es joven. De hecho, se puso como ejemplo a sí mismo, que perdió las elecciones en dos ocasiones antes de ganarlas en 2011. Pero lo que a su juicio le iba "a perseguir toda su vida" son las duras acusaciones que había vertido contra él. Dureza, pues, también en la réplica.

Sánchez, por su parte, no dio ni un paso atrás. E insistió siempre en que tuvo la oportunidad en su tesis inicial. "Tenía que haber dimitido. Le veo muy nervioso, señor Rajoy", prosiguió cuando el presidente del Gobierno, en un intento desesperado de dar la vuelta a algo que ya estaba torcido, le ponía sobre la mesa el escándalo de los ERE de Andalucía y la imputación del secretario general de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, a quien en recientes fechas apoyó en un mitin. La escena sonaba mucho a aquella del último debate del estado de la nación de esta legislatura en la que Rajoy, tras escuchar al líder de los socialistas relacionarle directamente con los escándalos de corrupción de su partido le despidió con esta frase: “No vuelva usted aquí a decir nada. Ha sido patético”.

Escondido tras el "plasma"

En el PP no saben explicar si la reacción del presidente se debió a que no se esperaba los ataques en ese momento, tras la pausa publicitaria, cuando el moderador había puesto sobre la mesa el tema de la reforma constitucional. Pero lo cierto es que Sánchez no había ocultado sus cartas desde que arrancó el cara a cara organizado por la Academia de la Televisión. No disimuló que iba a por todas cuando en el primero de los bloques, dedicado al empleo, acusó al líder de los conservadores de haber recortado en todo, menos en corrupción. "Lo que ha hecho ha sido recortar todo menos la corrupción de su partido", le dijo. Más tarde le acusaría insistentemente de haber mentido a los españoles y de haberse escondido durante toda la legislatura detrás de "un plasma". 

Con la corrupción como tema omnipresente gracias a la insistencia de Sánchez, el resto del debate tuvo mucho de cifras y mucho dey tú más. De cifras porque ambos candidatos llegaron con las suyas propias bajo el brazo –ambos se acusaron mutuamente de estar proporcionando datos erróneos–. Y de y tú más porque cada propuesta de cada uno de ellos o a cada acusación iba acompañada de un reproche. En el caso de Rajoy, a cuenta de la herencia recibida; en el de Sánchez, a cuenta de las políticas adoptadas por los conservadores en los últimos cuatro años.

Herencia recibida

El presidente del Gobierno demostró una vez más –lleva ensayando toda la legislatura– que es el campeón a la hora de instalarse en el discurso de la herencia recibida. Y así arrancó. Asegurando que recibió un país al borde de la quiebra y del rescate: "Éramos el enfermo de Europa", mantuvo. 

Ahora, para Rajoy la España que se encontró ya no es la misma. Se bajan impuestos, se crea empleo y, si se continúa con la agenda reformista de su Gobierno, se podrá llegar a 2020 con la cifra de 20 millones de trabajadores. "Como volvamos, que parece que es lo que usted pretende, a una marcha atrás, tenemos un problema muy grave".

En este primer bloque, el de la economía, ambos se enzarzaron a cuenta del rescate a la banca. Rajoy, empeñado en que no hubo rescate; Sánchez, en que su rival respondiera que sí, que sí lo había habido. Para ello, el socialista le enseñó dos portadas de periódico en las que se habla del rescate. "Dijo que no iba a costar nada. Y llevamos gastados 25.000 millones", añadió.

Recortes sociales

Donde Rajoy se erigió en defensor del estado de bienestar, Sánchez sólo vio recortes. Echó en cara al presidente del Gobierno recortes en materia de educación, de sanidad, de dependencia e incluso de derechos de las mujeres, el de la mujer "a ser madre".

El presidente del Gobierno le demandó con insistencia, pero sin éxito, que Sánchez le aclarase a qué se estaba refiriendo cuando había señalado que desde su Gobierno se había impedido a las mujeres ser madre. Y, comprobado su fracaso, acusó al socialista de estar buscando el voto de las mujeres.

El único momento de sintonía entre ambos fue cuando se abordó, al final del debate, el terrorismo yihadista.

Rajoy: "Hay que tener un poco más de talla"

Tras salir del plató, el presidente del Gobierno se trasladó a la sede nacional de su partido, donde se refirió a la actitud de su rival: "Hay que tener un poco más de talla, de altura y de categoría, entre otras cosas, para representar dignamente a España", subrayó.

Más sobre este tema
stats