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Cataluña ante el 1-O

Sánchez exige a Rajoy la apertura inmediata de una negociación política con Puigdemont

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, exigió en la noche de este domingo al presidente Mariano Rajoy la apertura inmediata de negociaciones políticas con el jefe del Govern catalán, Carles Puigdemont, para buscar un acuerdo que ponga fin a la crisis política entre España y Cataluña.

La Ejecutiva socialista vivió a lo largo de toda la jornada con cierta zozobra la evidencia de que la estrategia de Rajoy no estaba funcionando. No sólo ofreció una imagen difícil de defender, la de las fuerzas de seguridad cargando contra ciudadanos pacíficos, sino que esa actuación ni siquiera sirvió para impedir que la votación, más allá de la evidencia de que no cumplía las garantías mínimas exigibles, pudiese desarrollarse con cierta normalidad.

Por esa razón Sánchez tuvo que esforzarse por separar su apoyo a la legalidad y su condena absoluta a la estrategia del independentismo, del respaldo a Rajoy. “Apoyamos el Estado de Derecho a pesar de este Gobierno”, enfatizó el líder del PSOE. “A pesar de las enormes discrepancias políticas que también [mantiene], en materia de política territorial, el PSOE está con el Estado de derecho”, repitió.

Sánchez fue muy crítico con el “bloque soberanista”, especialmente con Pugdemont, al que consideró el máximo responsable de “las imágenes que hemos visto” y no a las fuerzas de seguridad. “Un gobierno situado en la desobediencia y en la ignorancia de los procedimientos democráticos”, subrayó, que ha acabado celebrando una “consulta sin ninguna garantía, que esperamos no sirva como coartada al bloque secesionista para declarar unilateralmente la independencia”.

No obstante, el líder socialista usó el pasado para conjugar que los socialistas han respaldado “desde el primero momento a las instituciones del Estado”. “Porque entendíamos”, dijo, “que era el camino a seguir cuando el Govern de la Generalitat empezó a quebrantar las reglas”. 

Porque si el Govern es culpable de “haber sacado la política de las instituciones catalanas y llevarla a la calle”, añadió, también los es “el Gobierno de España por haber cerrado las puertas a la política para resolver la crisis catalana en las instituciones”. En Cataluña, reconoció el líder del PSOE, “existe un arraigo social del independentismo, un arraigo cuya existencia no podemos negar, al que no hay que responder con más ceguera, con más silencios, sino con un proyecto político de regeneración nacional”. Todo presidente del Gobierno, enfatizó, “tiene que anticipar crisis y no alimentarlas”.

Sánchez explicó que “no hacer nada es la peor forma de abordar cualquier problema” y “tratar de encarar una crisis tan compleja en el tiempo de descuento y sin aplicar la única estrategia viable que es el diálogo, la negociación, es un camino abocado al fracaso”.

Mariano Rajoy, “por su posición institucional”, es el respondable de “ahondar en la brecha de la desafección que buena parte de la sociedad catalana tiene con el conjunto del país”. Y como presidente del Gobierno, “le pedimos que cumpla su función y abra un proceso de negociación política con el Govern de la Generalitat que permita superar esta crisis porque esa es su obligación”.

Durante muchos años, subrayó Sanchez, el PSOE “ha clamado en el desierto”. “El Gobierno no nos ha hecho caso. Hoy está obligado a hacerlo. El tiempo de la inacción ha terminado. Los socialistas exigimos a Rajoy que dé una salida política a esta grave crisis que amenaza la integridad territorial del país. Que negocie y que logre el acuerdo porque es su responsabilidad”.

Tono muy crítico

En un tono muy crítico, el líder socialista acusó sucesivamente al Gobierno de haberse dejado arrastrar “por las circunstancias”, de no haber “sabido medir la dimensión del problema” y de haber “superado todos los límites de su propia incapacidad”.

Y aprovechó la ocasión para apelar a los demás partidos con representación parlamentaria para proponerles “un proceso de entendimiento en el que no haya vetos mutuos“ y en el que todos sean “capaces de buscar” lo que les une y limitar lo que les separa.

El líder del PSOE, como ya hiciera por la mañana Miquel Iceta, primer secretario del PSC, quiso dejar claro también su “profundo desacuerdo con las cargas policiales”. Pero añadió una cosa más: “El deseo de la pronta recuperación de quienes hayan resultado heridos y nuestra voluntad de exigir responsabilidades a los dirigentes políticos que ordenaron esas cargas policiales”.

“Hoy vivimos la crónica anunciada del fracaso de dos políticas, el rupturismo y el inmovilismo”, señaló. Un fracaso, añadió, que termina "de la peor manera posible” y que “nos avergüenza” porque plantea un “escenario enormemente triste para la democracia, la imagen de nuestro país y la convivencia de los ciudadanos”.

En su comparecencia sin preguntas, Sánchez no quiso dejar pasar que el 1 de octubre es el primer aniversario de su dimisión ante el Comité Nacional que hizo posible que el PSOE facilitase la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno. Lo hizo para destacar que sigue defendiendo los mismos principios, “los de anteponer los intereses generales a los partidistas, cuando lo que está en juego es la convivencia y la integridad de nuestro país”.

A los catalanes y al resto de españoles, Sánchez les quiso trasladar “un mensaje de estabilidad, de seguridad y de diálogo para lograr ese acuerdo que supere esta crisis política. Esta situación requiere de una estabilidad que sólo los socialistas podemos garantizar después de que otros actores hayan renunciado por acción u omisión a poder desempeñar ese papel”, añadió. Y “vamos a garantizar la estabilidad estando con el Estado, repito, a pesar de este Gobierno”.

Sánchez pide a Rajoy que “abra una negociación de forma inmediata” con Puigdemont

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La comparencia de Pedro Sánchez cerró una jornada durante la cual la dirección del PSOE mantuvo un perfil bajo. El líder socialista permaneció durante toda la jornada en la sede madrileña del partido. Primero en compañía, entre otros, del secretario de Política Territorial, Patxi López, y de su secretario de Organización, José Luis Ábalos.

Fue el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, el único que salió a defender una respuesta a lo que estaba pasando exigiendo el “cese inmediato de todo intento de impedir por la fuerza” lo que denominó “el simulacro de votación” que estaba teniendo lugar en toda Cataluña. Otros dirigentes como la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Nuria Parlon, o la presidenta balear, Francina Armengol, también criticaron la actuación policial.

El líder socialista catalán emplazó a Carles Puigdemont y a Mariano Rajoy a abandonar sus responsabilidades si no se ven capaces de llegar a un acuerdo o a convocar elecciones anticipadas autonómicas y generales. Más allá de Iceta fueron las juventudes del PSC que, a la vista de los acontecimientos y en abierta coincidencia con la demanda de Podemos, exigieron una moción de censura para echar a Mariano Rajoy.

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